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Elche se rearma para combatir las plagas y la sequía con nuevas variedades frutales y semillas antiguas

La Estación Experimental Agraria renueva instalaciones con laboratorios que triplican la capacidad y que permitirán más avances contra especies como la mosca negra del higo

Así es la nueva Estación Experimental Agraria de Elche donde se investiga sobre cultivos y plagas

Matías Segarra

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Investigación más eficiente contra las plagas en el campo, recuperación de especies vegetales ancestrales y la apuesta por indagar en nuevas varieades frutales preparadas para evitar la desertificación. Son los planes que tiene la Estación Experimental Agraria de Elche entre manos y que se acelerarán al encarar una nueva etapa tras la remodelación integral de sus edificios.

Una transformación que no cambia tanto lo que la institución hace, que es ensayar en campo y transferir conocimiento al agricultor, como la forma en la que lo hace: con más espacio, mejores condiciones sanitarias, laboratorios especializados y un salto en sostenibilidad y eficiencia que, a partir de ahora, permitirá trabajar con mayor precisión en nuevas variedades y reforzar una de las líneas más sensibles para el sector, como es la investigación de enfermedades en los cultivos en un contexto de cambio climático.

Plagas

A este respecto la estación está cooperando con universidades para afrontar retos concretos como nematodos que atacan raíces, abrir nuevas líneas sobre la mosca negra del higo (Silba adipata) o tratar problemas fisiológicos del granado asociados a condiciones climáticas, con lo que las nuevas estancias facilitan el camino. “No es hacer más cosas, sino hacerlas mejor, porque tenemos mejores condiciones”, resume a este diario el director de la estación, Julián Bartual.

Si la investigación en plagas es una urgencia, la recuperación de variedades locales y material vegetal es una oportunidad estratégica. La estación trabaja con variedades antiguas que, por adaptación al territorio, pueden convertirse en piezas clave frente a la escasez hídrica y el estrés térmico.

Uno de los mayores laboratorios de la nueva estación experimental agraria de Elche.

Uno de los mayores laboratorios de la nueva estación experimental agraria de Elche. / MATIAS SEGARRA

Colección

En esa línea, el centro se prepara para dar un paso iniciando una colección de Ziziphus jujubam, más conocido como azufaifo o jinjolero, un frutal tradicional que sobrevivió en huertos familiares y masías, pero que nunca se consolidó como alternativa moderna por las limitaciones productivas. Hasta la fecha han importado material vegetal, con un fruto de mayor grosor, menos espinas, que no rebrote tanto y la estación trabajará con una docena de variedades traídas de fuera y usará una variedad local como referencia.

El objetivo es evaluar su potencial como cultivo alternativo en el sureste por su buena adaptación a la escasez de agua y por el interés creciente de consumirse.

Años de estudio

Desde el centro matizan, eso sí, que se necesitarán años de estudio, que podrían alcanzar una década, para obtener un resultado, ya que dentro del proceso hay que comparar factores como producción, calidad, resistencia, fisiología y manejo, además de descartar opciones que no encajen. La misión, al final, es transmitir al agricultor tanto lo que conviene plantar como lo que no conviene tocar, una comunicación que ya existía y que se potenciaría con las nuevas dependencias.

Dos años de obras

Tres años después de que la Generalitat anunciase la inversión de más de 3,2 millones de euros para posicionar este centro de ensayo en la carretera de Dolores, la infraestructura está lista tras casi dos años de obras. Los trabajos debían haber concluido el pasado verano y después sufrieron varios retrasos que pusieron varias fechas en el horizonte. El pasado diciembre la infraestructura se inauguró, aunque no fue una apertura a la que desde la Administración se le diera especial difusión, hasta que este pasado martes el director general de Política Agraria Común (PAC), Ángel Marhuenda, eligió las renovadas dependencias para presentar el nuevo plan de formación y experimentación del sector.

Este miércoles, de hecho, tuvo lugar una jornada de puertas abiertas para que agricultores, técnicos y estudiantes conocieran el impulso en innovación que se ha dado, mientras que desde el centro apuntan a que en cuestión de un mes la actividad estará al 100% ya que de las últimas semanas a esta parte seguían planificando el desembarco al nuevo espacio.

De dos a cuatro laboratorios

El salto es visible al pasar de dos a cuatro laboratorios triplicando prácticamente la superficie destinada a análisis. Ese rediseño funcional abre posibilidades técnicas que antes eran complejas o directamente imposibles por falta de condiciones.“Había cosas que no hemos podido hacer como analíticas que se llevaban a otros sitios", apunta Bartual, quien entiende que, lejos de aislarse la estación del sistema científico valenciano, confían en que acudan especialistas a desarrollar sus investigaciones al haber mejorado sustanciosamente los medios de trabajo.

El director Julián Bartual muestra una de las neveras donde se almacenan semillas antiguas

El director Julián Bartual muestra una de las neveras donde se almacenan semillas antiguas / MATIAS SEGARRA

Equipos especializados

Así las cosas, en la planta baja está la mayor área de ensayos con “islas” para equipos especializados sobre fruticultura-cítricos y horticultura, además de continuar las líneas sobre granado, ya que el centro consolida el liderazgo europeo en este cultivo al albergar el mayor banco público de germoplasma de esta especie.

En la planta superior los laboratorios están enfocados al manejo de plagas, enfermedades y analíticas más específicas, desde componentes de zumos a diagnósticos detallados. La especialización se completa con un laboratorio centrado en imagen y microscopía, que antes no tenían, para mejorar la identificación y documentación científica, una herramienta clave cuando se trata de diferenciar especies, detectar síntomas o preparar publicaciones. Por último, se encuentra el laboratorio de semillas, destinado a extracción, observación y oferta de material al sector.

Formación

La reforma también ha ampliado la zona dedicada a la formación, lo que redundará en las jornadas que se impartan, ya que ahora se posibilitan medios audiovisuales modernos, señal wifi y un aula de informática donde cada asistente puede trabajar con ordenador propio. Anticipan que en términos de agricultura de precisión podrán impartir formación tecnológica sobre el manejo de drones, herramientas digitales, interpretación de imágenes o sensores cuando hasta la fecha dependían de espacios prestados por el Ayuntamiento. Para los próximos meses la estación ya apunta que en mayo acogerán las novenas jornadas ibéricas de cultivo de planta ornamental y en septiembre serán las nacionales de horticultura. Además, el centro programa para 2026 alrededor de 54 actividades formativas, número ligeramente superior al de los últimos años.

La Casa del Agua: patrimonio agrícola

La renovación también ha rescatado y resignificado la Casa del Agua, uno de los edificios más antiguos del complejo, con origen en la primera mitad del siglo XX, vinculado a los estudios de riego que dieron sentido a la estación. El inmueble, según Bartual, estuvo cerca de un deterioro irreversible e incluso de la caída. Y es que durante las obras se comprobó el mal estado que presentaban las viguetas.

Estado que presenta la Casa del Agua tras la remodelación del edificio del siglo XX

Estado que presenta la Casa del Agua tras la remodelación del edificio del siglo XX / Matías Segarra

El propósito del Consell es darle uso como zona de servicios para el personal de campo con duchas y área para comer mientras que también se contempla una zona de “prestigio” en la planta baja, con suelos hidráulicos y carpinterías nobles, pensado para albergar biblioteca, archivo y una colección visitable que explique cómo se trabajaba, cómo se regaba y cómo ha evolucionado la innovación agraria en el Camp d’Elx.

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