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Del Simago al Seat 600: Elche revive la transición en el Museo Escolar de Puçol

El centro ofrece al visitante una exposición con una mirada visual y social de los cambios urbanos, industriales y humanos que vivió la ciudad en los años setenta

El Museo de Puçol ha recreado el Elche de los años 70 en una exposición sobre cómo fue la década en la ciudad

El Museo de Puçol ha recreado el Elche de los años 70 en una exposición sobre cómo fue la década en la ciudad / INFORMACIÓN

V. L. Deltell

V. L. Deltell

El Museo Escolar de Puçol ha inaugurado la exposición Elche en la década de 1970. Una ciudad en transición”, una propuesta que invita a recorrer uno de los periodos más transformadores de la historia reciente del municipio, marcado por la modernización urbana, el crecimiento industrial y profundos cambios sociales. La muestra podrá visitarse hasta el 24 de mayo, con acceso libre abierto al público.

La exposición se centra en cómo Elche pasó, en apenas unos años, de una ciudad todavía muy vinculada a lo rural a un espacio urbano en plena expansión, donde el adoquinado y el alquitrán sustituyeron a la tierra y la gravilla, los bloques de hormigón redefinieron el paisaje y los complejos industriales comenzaron a convivir con los palmerales. Las calles, cada vez más pobladas de señales, luces y comercios, se llenaron también del Seat 600, uno de los grandes símbolos de la cultura española de aquellos años.

Aula escolar que se muestra en el Museo de Puçol de Elche, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

Aula escolar que se muestra en el Museo de Puçol de Elche, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco / INFORMACIÓN

Crecimiento económico y cambio urbano

Este proceso de modernización acelerada estuvo ligado al crecimiento económico y a la apertura internacional iniciados en la década anterior, con la llegada de modelos culturales y económicos procedentes del mundo anglosajón. Aun así, Elche seguía siendo una ciudad profundamente apegada a sus tradiciones, con una importante presencia rural y una industria centrada en la alpargata, los artículos de caucho y el calzado, que en aquella época representaban alrededor del 80 % de la ocupación industrial.

Esa base productiva acabaría evolucionando y consolidando a la ciudad como uno de los principales referentes del sector, hasta ser conocida como “la ciudad del calzado”, un rasgo identitario que la exposición aborda desde una perspectiva histórica y social.

Nuevos barrios y tensiones sociales

El horizonte económico favorable impulsó la creación de nuevos barrios y grandes naves industriales. Solo durante los años setenta se construyeron más de 23.000 nuevas viviendas en la ciudad, en un contexto de intenso flujo migratorio. Trabajadores procedentes de Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha y otras regiones llegaron a Elche atraídos por las oportunidades laborales en fábricas y comercios.

Inauguración de la muestra sobre el Elche de los años setenta

Inauguración de la muestra sobre el Elche de los años setenta / INFORMACIÓN

Este crecimiento, sin embargo, no estuvo exento de consecuencias. La rápida construcción de viviendas dio lugar en algunos casos a prácticas especulativas y a problemas medioambientales. Décadas antes, la tala indiscriminada de huertos de palmeras ya había alterado de forma notable el paisaje tradicional ilicitano, una transformación que la exposición no elude.

La vida cotidiana en una ciudad masificada

La progresiva masificación se convirtió en “la horma” de la vida diaria de los ilicitanos y también se trasladó a la producción industrial, con la proliferación de artículos de diseño rápido y barato que fueron ocupando las tiendas de barrio. Comercios con rostros de carne y hueso y productos hechos a medida del hombre, y no del mercado, formaron parte de esa transición.

El recorrido expositivo también pone el foco en trabajos históricamente invisibilizados, como el de las aparadoras, mujeres que, en su intento de conciliar la vida familiar y laboral, realizaron una aportación decisiva a la economía local.

En paralelo, el sindicalismo y el asociacionismo impulsaron reivindicaciones para combatir los desequilibrios sociales de una ciudad en la que convivían realidades muy distintas: campo y ciudad, artesanía y maquinaria industrial, pasado y futuro, sostenibilidad y contaminación, individualismo y comunidad.

La exposición plantea así una redefinición del acervo y las tradiciones que han convertido a Elche en una ciudad singular, en un momento histórico que también estaba “en transición” hacia el presente.

A lo largo del espacio expositivo se muestran piezas del propio museo, objetos procedentes de donaciones y la recreación interpretativa de lugares emblemáticos, como el supermercado Simago con su letrero inconfundible, junto a elementos gráficos que evocan el movimiento y la actividad de la ciudad en aquellos años.

La muestra puede visitarse hasta el 24 de mayo de 2026. El horario es de lunes a viernes, de 9 a 17 horas, y sábados y domingos, de 11 a 14 horas, en el Museo Escolar de Puçol, que vuelve a apostar por una lectura pedagógica y social del pasado reciente de Elche.

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