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En guardia contra las falsificaciones: la Policía Nacional detecta un 30 % más de documentos falsos en el aeropuerto de Alicante-Elche en un año

Los agentes adscritos a la Comisaría ilicitana localizaron en 2025 hasta 90 identificaciones adulteradas, una cifra que va al alza como el aumento de pasajeros en la terminal, y solo en enero ya hay una quincena de casos

En alerta contra los pasaportes falsos: así es el trabajo de la Policía Nacional en el Puesto Fronterizo del aeropuerto de Alicante - Elche

En alerta contra los pasaportes falsos: así es el trabajo de la Policía Nacional en el Puesto Fronterizo del aeropuerto de Alicante - Elche / Áxel Álvarez

María Pomares

María Pomares

Los datos que arroja el aeropuerto de Alicante-Elche en los últimos años no pueden ser más elocuentes. Basta con mirar las cifras con las que se cerró 2025, cuando la terminal, una vez más, superó sus propias marcas con 19.950.394 pasajeros, lo que implica un aumento del 8,5 % con respecto al ejercicio anterior, encadenando, de paso, su tercer récord anual. Por eso mismo, no es extraño que, con tanto movimiento en el aeródromo, también haya crecido la proporción de «malos». Prueba de ello son los números que manejan los agentes de la Policía Nacional del Puesto Fronterizo del Aeropuerto de El Altet, adscritos a la Comisaría de Elche. Sólo durante 2025 llegaron a localizar hasta 90 documentos falsificados, un 30 % más que un año antes, lo que equivale a un caso cada cuatro días. Sin embargo, el pasado mes de enero, lejos de contenerse los guarismos, siguieron al alza: una quincena de identificaciones adulteradas, prácticamente a razón de una cada dos días. En todos los casos, los portadores son localizados cuando intentan partir hacia otro destino desde la provincia. Cuando las falsificaciones son detectadas a la entrada, directamente, se envía a a la persona de regreso al país de procedencia.

Uno de los agentes encargados del control en primera línea, nada más aterrizar los pasajeros en el aeropuerto.

Uno de los agentes encargados del control en primera línea, nada más aterrizar los pasajeros en el aeropuerto. / Áxel Álvarez

Los últimos casos

Entre las casuísticas de las últimas semanas, hay ejemplos de lo más variados. Está el de un hombre de Taiwán de 34 años que pretendía volar a Dublín. Sin embargo, en el control, la autenticidad del pasaporte le generó dudas a los agentes sólo en el primer examen visual. Entre otras cosas, porque la foto parecía que no correspondía. De esta manera, en la inspección posterior, constataron que la imagen biográfica no era coincidente con la persona. No obstante, el documento era auténtico, sólo se había alterado la fotografía. Acabó, pues, detenido por falsedad documental.

La zona por donde entran los pasajeros que llegan de otros países.

La zona por donde entran los pasajeros que llegan de otros países. / Áxel Álvarez

Incluso con menores

También es reseñable lo que ocurrió con una mujer de Georgia de 47 años que quería viajar con dos menores de 12 y 15 años a Bristol, al Reino Unido, pero todos llevaban un pasaporte falso, como pudo determinar la luz ultravioleta en la página biográfica de la documentación. Los chicos no eran hijos suyos, aunque llevaba un poder notarial de los padres con el que autorizaban el viaje. También ella acabó arrestada por falsedad documental y los jóvenes fueron entregados a unos amigos de los progenitores que vivían en la provincia con su permiso. Casos similares, salvando las distancias, al de un iraní con un pasaporte alemán que aspiraba a volar a Irlanda, y que llevaba una tarjeta de identidad con papel diferente al original.

El jefe del Puesto Fronterizo del aeropuerto, Pedro Portero.

El jefe del Puesto Fronterizo del aeropuerto, Pedro Portero. / Áxel Álvarez

Con hurtos

Incluso a finales de enero llegó un aviso al Puesto Fronterizo del aeropuerto alertando de un hurto en la zona de facturación de la terminal. Finalmente, en la parada del autobús, se localizó a un argelino de 45 años que acabó arrestado por hurto y falsedad documental, ya que, al ser identificado, mostró un documento falso. Ese mismo día otro varón de Marruecos de 31 años quería volar a Colonia, en Alemania, con una carta de identidad de Bélgica que, con la lupa, se verificó que no era auténtica y al que, además, le constaba una reclamación por parte de un juzgado de Benidorm, precisamente, por falsificación de documentos, a lo que sumó una infracción de la Ley de Extranjería, porque estaba irregular en España.

La inspección en la primera línea del aeropuerto.

La inspección en la primera línea del aeropuerto. / Áxel Álvarez

Las motivaciones

Son solo algunos supuestos con los que se han topado los agentes recientemente. Los motivos que llevan a tratar de cruzar la frontera con papeles falseados son de lo más variados. Muchas veces, además, los agentes no llegan a saber las causas, aunque son conscientes de que en la mayoría de episodios hay mafias detrás, lo que explica que en no pocas ocasiones se repitan los países de destino. Es más, tienen verificado que la ruta más utilizada es hacia Irlanda, en particular, Dublín, que, aunque está integrada en la UE, no forma parte del Espacio Schengen, hasta el extremo de que, en determinadas épocas del año, suponen el 90 % de los casos con los que se encuentran.

El área del aeropuerto reservada a ciudadanos de terceros países.

El área del aeropuerto reservada a ciudadanos de terceros países. / Áxel Álvarez

Las nacionalidades

En cuanto a las nacionalidades, hay de todas, aunque sí admiten que ha habido temporadas con muchos ciudadanos procedentes de países asiáticos, como China, Corea del Sur, Taiwán e incluso Japón. Otras con muchos georgianos y albaneses con pasaportes griegos y belgas. Sea como fuere, cuando ven que se repite una misma nacionalidad, desde los puestos fronterizos se lanza una alerta a la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales, la UCRIF, porque los patrones se suelen dar en varios aeropuertos de España al mismo tiempo. Se comunican, de este modo, los avisos pertinentes para ver por dónde tienen que reforzar los controles. En parte, porque las mafias intentan probar en varios aeropuertos al mismo tiempo, dentro de un delito en el que hay tres partes diferenciadas: el falsificador, al que rara vez se llega en un aeropuerto; el pasador, al que sí se le ha llegado a detener si ha entregado la documentación en el mismo aeródromo; y el destinatario de esos documentos, que es el acaba arrestado en todos los casos por falsedad documental al entregar la identificación no auténtica.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes. / Áxel Álvarez

Las horas

También hay ciertos patrones en cuanto a los horarios, de manera que suele ser más habitual detectar falsedades a primera hora, sobre todo en invierno, al entender que puede haber menos controles, cuando la verificación siempre es la misma; o en horas puntas en verano, por todo lo contrario, porque creen que si hay mucho movimiento de gente será más fácil pasar de largo, cosa que tampoco ocurre, como alertan desde la Policía Nacional.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes. / Áxel Álvarez

El protocolo

Lo que en absoluto cambia es el protocolo, como explica el jefe del Puesto Fronterizo del aeropuerto, Pedro Portero, que es lo que permite que la efectividad sea máxima en estos casos. Así las cosas, hay dos unidades. Una primera línea, en el primer contacto con los pasajeros, con los efectivos que, en el control fronterizo, supervisan la documentación. Ahí, la primera inspección ya lanza la alerta cuando se trata de identificaciones no auténticas, con una luz roja, ya sea por el chip, la foto o la página biográfica, por ejemplo. Además, el contacto permanente con las compañías aéreas también facilita mucho las cosas, porque es frecuente que las propias empresas sean las que comuniquen sus sospechas.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes. / Áxel Álvarez

La investigación

Es entonces cuando el caso pasa a segunda línea, con efectivos más enfocados a la investigación, y donde los funcionarios hacen la labor de peritaje con los correspondientes informes que, posteriormente, se trasladan a la autoridad judicial. Documentos que van de pasaportes a tarjetas de residencia e incluso visados.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes. / Áxel Álvarez

La primera inspección

Sergio Martínez, perito de la Policía Nacional en esa segunda línea, precisa que, en muchos casos, sólo con la primera inspección visual o el tacto ya se puede comprobar que alguna medida de seguridad ha quebrado. Para ello, a veces se cotejan con otros documentos. Uno de los fallos más recurrentes con los que se topan es la manipulación de la medida de seguridad de la página biográfica, que está hecha por láser en dos capas. Al movimiento, si no cambia de imagen a fecha, la sospecha empieza a dejar de serlo.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes.

La inspección que se realiza en segunda línea, donde se determina si efectivamente la documentación es falsa, y se hacen los informes. / Áxel Álvarez

Otras pistas

También hay otras pistas, como cuando los documentos blanquean o brillan mucho, lo que significa que se ha utilizado papel comercial, algo que se verifica con luz ultravioleta 365. Asimismo, con la lupa de aumento, se puede ver si no hay fondo de seguridad, esto es, trazados, detalles o microtextos que tienen los pasaportes, pero que no son capaces de reproducir las impresoras comerciales. Eso les puede llevar a determinar la falsedad total del documento.

Pasajeros en el aeropuerto, en una imagen de archivo.

Pasajeros en el aeropuerto, en una imagen de archivo. / Alex Domínguez

Cuando las cosas se complican

Otras veces, en cambio, las cosas se complican, en el sentido de que la falsedad es parcial, como en el caso de un pasaporte griego al que se enfrentaron hace unos días. En ese caso, el documento era original pero hicieron un borrado químico para cambiar la biográfica. Incluso en otras ocasiones utilizan otro soporte y lo suplantan con la biográfica original. La dificultad aquí es que, al tacto, todo parece correcto, al trasluz también, y hay que buscar otras vías, para lo que es de mucha ayuda acudir a otros detalles, como el motivo de coincidencia, que, en Grecia, por ejemplo, supone que se forme la bandera griega. También el infrarrojo ayuda, en el sentido de que, en el original, la foto debe desaparecer.

Pendientes de los detalles

Luego, hay otros detalles, como la altura de la persona que especifican otros pasaportes, como el francés, aunque hay situaciones en las que no se toman la molestia de cambiarla los falsificadores; letras que deben aparecer en mayúsculas y salen en minúsculas o viceversa; o el pegado de páginas que, al verlas con una lente de aumento óptico, permiten comprobar la presencia de pequeñas burbujas que no tocan. Todo en el marco de una minuciosa labor que ha permitido a la Policía Nacional detectar esas 90 falsificaciones en 2025, y que ha hecho que en el primer mes de este año los números sigan al alza proporcionalmente.

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