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Operar los ojos para cuidar la mente: el nuevo desafío contra la demencia anunciado en Elche

Representantes de la Sociedad Europea de Cataratas plantean crear protocolos para detectar deficiencias visuales en pacientes con problemas cognitivos

Instalaciones de la asociación de familiares con Alzhéimer de Elche y comarca, Afae.

Instalaciones de la asociación de familiares con Alzhéimer de Elche y comarca, Afae. / AXEL ALVAREZ

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Mientras la oftalmología atraviesa uno de los momentos más avanzados de su historia en términos técnicos y quirúrgicos, la comunidad científica detecta que hay desafíos que hasta ahora permanecían en segundo plano, como es la atención a las personas mayores con demencia. De ahí que haya expertos que subrayen la necesidad de situar al paciente vulnerable en el centro del sistema como el oftalmólogo Joaquín Fernández Pérez, actual secretario de la Sociedad Europea de Cataratas y Cirugía Refractiva (ESCRS), quien fue uno de los ponentes de esta 28 edición de FacoElche.

Y es que pese a que durante décadas la cirugía de cataratas ha sido uno de los grandes éxitos de la medicina moderna permitiendo a millones de personas mayores recuperar autonomía, movilidad y calidad de vida, alcanzando en muchos casos niveles visuales superiores a los de generaciones más jóvenes, este avance no ha llegado por igual a todos. Uno de los colectivos donde menos se ha hecho hincapié ha sido el de las personas con deterioro cognitivo y demencia, pacientes que, por sus dificultades para comunicarse, orientarse o acceder al sistema sanitario, quedan con frecuencia fuera de los circuitos habituales de diagnóstico y tratamiento.

Fernández Pérez alerta de que, como resultado, un número significativo de ellos sigue perdiendo visión por causas perfectamente tratables y apunta a que, en vista de los datos científicos más recientes, la ceguera evitable en pacientes con demencia constituye hoy uno de los principales problemas ocultos en los países desarrollados, una realidad creciente en sociedades cada vez más envejecidas.

El reconocido oftalmólogo Joaquín Fernández durante su participación en FacoElche.

El reconocido oftalmólogo Joaquín Fernández durante su participación en FacoElche. / J.R.Esquinas

Ahora bien, la importancia de abordar este problema va mucho más allá del ámbito oftalmológico. El especialista refiere que en los últimos años numerosos estudios han demostrado que existe una relación directa entre la función visual y el estado cognitivo. Es decir, cuando una persona con demencia pierde visión, su capacidad para orientarse, relacionarse y mantener rutinas se deteriora aún más, aumenta el aislamiento, el riesgo de caídas, la dependencia y el deterioro emocional.

Beneficios

Por el contrario, cuando estos pacientes recuperan visión mediante cirugía, los beneficios no se limitan a ver mejor, sino que se traducen en mejoras en la atención, en la interacción social, en la autonomía y, en muchos casos, en la evolución del propio trastorno cognitivo.

Pese a esta evidencia, la mayoría de los sistemas sanitarios aún no cuentan con circuitos adaptados para este perfil de pacientes, teniendo en cuenta que habitualmente las consultas, las listas de espera y los procesos preoperatorios siguen estando diseñados para personas plenamente autónomas, lo que genera a quienes presentan este deterioro barreras añadidas para acudir a revisiones, comprender indicaciones o completar pruebas diagnósticas que terminan retrasando o impiden tratamientos que podrían cambiar radicalmente su calidad de vida.

Ante esta situación, el representante de la comunidad científica europea sostiene que debería ponerse el foco en protocolos que estén orientados a este perfil de paciente, lo que abriría la puerta a que se desarrollen programas de cribado visual en residencias, y que haya una mayor coordinación entre oftalmología, geriatría y neurología.

Jóvenes

En otro orden de cosas, durante el congreso FacoElche se han puesto de manifiesto en varias ocasiones los riesgos que supone para la vista el impacto de factores externos como las pantallas de los móviles, una preocupación creciente entre familias y educadores. La evidencia científica señala que más tiempo al aire libre reduce el riesgo de miopía y que limitar el uso diario de dispositivos digitales es fundamental.

Al hilo, el secretario de la ESCRS incluso va más allá y descarta que existan pruebas sólidas de que prevengan este problema algunas tecnologías como gafas con filtro azul. La comunidad científica es clara cuando apunta a que el objetivo claramente es prevenir que la miopía alcance niveles patológicos que, en la edad adulta, aumentan el riesgo de enfermedades oculares graves y comprometen la visión a largo plazo.

Menos marketing y más evidencia científica con las lentes

Desde la Sociedad Europea de Cataratas (ESCRS) reconocen que en estos momentos la oftalmología vive un proceso de autorreflexión sobre su forma de comunicar. Lo achacan a que en los últimos años el rápido desarrollo de nuevas lentes, dispositivos y técnicas ha ido acompañado de una creciente presión comercial, lo que en algunos casos ha favorecido «mensajes más cercanos al marketing» que a la evidencia científica. Para corregirlo, las principales sociedades oftalmológicas del mundo han impulsado un consenso internacional sobre la clasificación y denominación de las lentes de visión simultánea, conocidas como multifocales.

Este acuerdo establece criterios comunes que afectan a la investigación, la evaluación de los resultados, la financiación pública, así como de cara a las aseguradoras, la industria y, especialmente, la información al paciente. Con ello se permitiría que especialistas de distintos continentes hablen el mismo lenguaje, lo que redunda en una relación más transparente entre médico y paciente ahondando no sólo en los beneficios de una técnica, sino también en sus limitaciones y riesgos.

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