El nuevo mercadillo de Carrús en Elche atrae y genera dudas a partes iguales: de la caída de ventas y la saturación del bus a los nuevos clientes
Comerciantes valoran la amplitud del parking en El Toscar pero anotan menos negocio porque les faltan los compradores habituales, mientras los usuarios ven como contrapartida que el enclave está alejado y los autobuses van colapsados

Opiniones encontradas de vecinos y placeros sobre el nuevo mercadillo de Carrús - Toscar en Elche / Áxel Álvarez
Francisca Bazán vive desde hace décadas en la Plaza de Barcelona, en el barrio de Carrús de Elche, y para ella acudir al mercadillo los lunes y los sábados es una cita ineludible. Al igual que esta ilicitana, cientos de personas tienen casi por religión la costumbre de ir al puesto del barrio, charlar con los vendedores, con los que, dicho de paso, llegan a coger casi amistad.
Al fin y al cabo, rutinas que, cuando se alteran, pueden trastocar a una parte de la población. Es lo que le ha ocurrido a esta mujer, y que podría extrapolarse a cierta clientela que, desde el pasado fin de semana, tiene que hacerse el hábito de desplazarse a la nueva ubicación, a 1,5 kilómetros del punto original, como esta vecina, que narraba que el bus urbano que tomó iba lleno hasta la bandera y que los viajeros iban apretados, casi como si fueran una sardina en lata, al haberse disparado la demanda para este nuevo enclave.
En los últimos años el segundo mercadillo más importante de la ciudad, por detrás del que se instala junto al estadio Martínez Valero, ha ido dando tumbos porque el desarrollo urbanístico así lo exigía, hasta que el Ayuntamiento ha tomado la determinación de apostar por una ubicación definitiva, si no hay razones de peso para echar marcha atrás. Con lo cual, el parking frente a la avenida de las Cortes Valencianas y el polideportivo de El Toscar operará dos días por semana como mercadillo desde las 7 horas.

Visitantes en el primer lunes del nuevo mercadillo en El Toscar / AXEL ALVAREZ
De entrada, la mayoría de clientes y comerciantes consultados por INFORMACIÓN coinciden en que el nuevo espacio reúne condiciones más óptimas, que resulta más cómodo moverse entre las calles, como sostiene Etelvina Cremades, que considera que el recinto es más espacioso. "El suelo está mejor para andar y antes había bordillos, suciedad y era más incómodo”, señala.
Sensaciones encontradas
Otro punto positivo, indican, es que hay más margen para descargar el género en los puntos habilitados. Ahora bien, existen también sensaciones encontradas. Una parte lamenta que el nuevo emplazamiento está más alejado de la zona urbana y que llegar al lugar resulta más complicado.
Aunque hay bandas de estacionamiento gratuitas frente al pabellón deportivo, que ahora se queda pequeña y llega al lleno con facilidad, los usuarios están optando, si no encuentran plaza en calles anexas, por dejar el coche en un macrosolar a las espaldas del mercadillo al que no se llega tan fácilmente si uno desconoce la zona.
Por ello, se ha disparado el uso del transporte público, con líneas que llegan a saturarse. Desde el Ejecutivo local de PP y Vox matizan que, al igual que tampoco hay refuerzo de autobuses en otros puntos del término municipal cuando se instalan los mercadillos, no va a suceder con este caso, aunque defienden que precisamente se ha optado por esta ubicación porque hay más líneas que en otros entornos barajados que terminaron descartándose.
Efecto disuasorio
Parte de los comerciantes temen que el desplazamiento tenga un efecto disuasorio porque, a grandes rasgos, notan que todavía les cuesta ver a los compradores habituales. Precisamente si hay un aspecto que genera mayor inquietud entre los vendedores es el descenso en la facturación. Varios comerciantes aseguran que, en comparación con un lunes habitual en la antigua ubicación, las ventas han caído entre un 20% y un 50%.

Uno de los puestos de ropa en el nuevo mercadillo de Carrús-El Toscar / AXEL ALVAREZ
Andrés Amador y Erica Pacheco, de uno de los puestos de ropa interior, explican que la primera impresión no ha sido demasiado buena, "porque mucha de nuestra clientela vivía más cerca de la zona anterior. Bajaban de casa, compraban y se iban. Ahora les pilla más lejos”.
Este descenso se atribuye, principalmente, a la falta de costumbre. Muchos usuarios todavía no saben exactamente dónde se ubica el mercadillo o no han interiorizado el cambio. Otros, directamente, han dejado de acudir por la incomodidad de moverse.
“Hay gente que no sabe ni que estamos aquí todavía y, hasta que no se corra la voz, costará”, señalaba por su parte Sagasta Amador, quien también se mostraba ciertamente receloso con el puesto asignado, en el centro del mercadillo, ya que entiende que la primera línea, más próxima a la avenida, es la que más atención concentra, al igual que la última calle, donde se ha dejado espacio libre que podría habilitarse próximamente para puestos de fruta y verdura.
Revulsivo
Junto a la pérdida de parte del público tradicional, el traslado abre la puerta a captar nuevos compradores. La nueva ubicación se encuentra más próxima a otras zonas residenciales, lo que puede generar, a medio plazo, un relevo parcial en el perfil del cliente. Paqui, vendedora de ropa que prefiere no dar su apellido, espera que se active a nivel comercial el entorno porque confía en que más bares se convertirían también en un revulsivo. En los pocos negocios hoteleros de la zona también tienen puestas las esperanzas en que la venta no sedentaria les afecte para bien.
Hay comerciantes que ya han empezado a notar “muchas caras nuevas”. Para ellos, el reto está en generar confianza y fidelidad, algo que en los mercadillos se construye con el tiempo. "No me esperaba que vinieran tantos y están respondiendo", expone Raúl Galvañ, de la herboristería del mercado, que siente que ahora podrá trabajar con más tranquilidad porque "antes se montaba un caos para descargar".
Críticas por el puesto
Desde la Concejalía de Mercados se muestran satisfechos con el traslado, pero entienden que pueda suscitar críticas por quienes no aprueban el cambio. Reconocen desde el área municipal que hay comerciantes que no están conformes con el puesto asignado y que incluso lo han manifestado directamente en el Ayuntamiento.
Loli Serna, edil del área, ya avanzó recientemente a este diario que, aprovechando el cambio de lugar por las inminentes obras del centro cultural en Jayton, este cambio ha supuesto que haya una mayor regulación de los espacios asignados, partiendo de que había placeros que venían incumpliendo con las medidas acordadas. "Lo importante era buscar lo que menos daño haga", insiste la concejala, para defender que era inviable regresar al entorno de Ausiàs March por las quejas vecinales.
Desde el equipo de gobierno apuntan a que este desplazamiento abre la puerta a ampliar la capacidad del mercadillo y a que haya vendedores que puedan instalarse dos días acortándose las listas de espera.
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