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Cuando el miedo a las agujas y la sangre se diluye tras unas gafas en Elche

La experiencia del centro de salud de Altabix demuestra cómo la realidad virtual ya transforma las extracciones, reduce la ansiedad y evita daños por evitar ir al médico

Realidad virtual para evitar la ansiedad durante extracciones de sangre en Elche

Realidad virtual para evitar la ansiedad durante extracciones de sangre en Elche / Áxel Álvarez

V. L. Deltell

V. L. Deltell

El miedo no siempre grita. A veces se sienta en una sala de espera, observa en silencio a otros pacientes salir con un algodón en el brazo y decide no volver. En Elche, ese temor —invisible pero persistente y, en este caso, totalmente real— ha encontrado una grieta por la que escapar. El Departamento de Salud Elche-Hospital General ha implantado de forma pionera en España el uso rutinario de gafas de realidad virtual para reducir la ansiedad en pacientes con miedo moderado o alto durante las extracciones sanguíneas, tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario. No es un ensayo ni una prueba piloto: es una realidad asistencial que ya funciona en los centros de salud.

Este martes la escena ocurría en el centro de salud de Altabix. Allí, Sergio Herrero —nombre real del paciente— se tumba en la camilla después de seis años sin hacerse una analítica. No huía de la medicina, sino de lo que le rodeaba: el olor, la visión de la sangre en el algodoncillo de otros, el murmullo de la sala. La experiencia acabó en síncope. Por eso este martes aceptaba colocarse unas gafas con las que le dijeron que podía mirar al mar.

La enfermera realiza una breve encuesta previa y otra después de la extracción para comprobar si la medida de la gafas de realidad virtual tiene efecto

La enfermera realiza una breve encuesta previa y otra después de la extracción para comprobar si la medida de la gafas de realidad virtual tiene efecto / Áxel Álvarez / AXEL ALVAREZ

Del laboratorio a la camilla

La iniciativa no es tan simple como colocar unas gafas a alguien para que piense en otra cosa y ya está. El proyecto ya aplicado en los centros del departamento ilicitano nace de un estudio científico desarrollado en el Servicio de Hematología del Hospital General de Elche por profesionales de Enfermería, en colaboración con el centro tecnológico AIJU (Instituto Tecnológico del Producto Infantil y del Ocio). Sus resultados, recientemente publicados en la revista especializada Virtual Reality, han permitido dar el salto del laboratorio a la práctica clínica diaria con un modelo seguro, ordenado y transversal.

El paciente puede elegir entre playa y montaña para viajar desde Elche con las gafas de realidad virtual

El paciente puede elegir entre playa y montaña para viajar desde Elche con las gafas de realidad virtual / Áxel Álvarez

Encarni Agulló, coordinadora de Enfermería del centro de salud de Altabix, lo explica mientras prepara la sala: "Con este estudio lo que se pretende es minimizar la ansiedad que genera una extracción de sangre, lo que los sanitarios conocemos con el nombre de hematofobia».

La profesional subraya que el trabajo previo de las enfermeras sigue siendo la clave. «Solamente es efectivo si la actuación la practica una enfermera», aclara, antes de añadir que "antes de pinchar a una persona o hacer una extracción que nos avisa de mareos o nervios o ansiedad ya trabajamos en el tema". La diferencia ahora es que "con estas gafas de realidad virtual se ha comprobado que la percepción del paciente mejora aún más".

Las gafas de reliadad virtual son muy sencillas y se controlan desde un mando

Las gafas de realidad virtual son muy sencillas y se controlan desde un mando / Áxel Álvarez

Playa o montaña para vencer la ansiedad

El procedimiento está protocolizado. Antes de empezar, se pasa una encuesta previa que mide el nivel de ansiedad del paciente. Después, se le plantea un test posterior. "De esta forma nosotras vamos a seguir corroborando con una encuesta pre y post, para ver si realmente esto es efectivo, que creemos que sí lo es, claro. Así lo demuestran las primeras expericiencias", explica Agulló.

Las gafas permiten elegir entre dos entornos. "El paciente puede trasladarse a la playa o la montaña", detalla. Y la descripción adquiere un tono casi poético: "Estás sentada o tumbada en una hamaca, ves unas sandalias a tu alrededor, luego ves unos patitos que corren por ahí, unas olas, una sombrilla».

El paciente se sumerge en la realidad virtual que le ofrecen las gafas mientras le extraen la sangre en Elche

El paciente se sumerge en la realidad virtual que le ofrecen las gafas mientras le extraen la sangre en Elche / Áxel Álvarez

Mientras tanto, se realiza la extraccion. El paciente no ve la aguja. No huele el alcohol. No escucha el tintineo del material sanitario. «No estás pensando en lo que te están haciendo, que eso es lo que provoca esa ansiedad», resume la enfermera.

Después, llega la medición objetiva. "Luego pasamos una escala y ellos te dicen cómo han estado, si mejor, peor o igual". La experiencia, de momento, confirma la hipótesis: "Lo normal es que salga igual o mejor".

El miedo, recuerda Agulló, no es solo una emoción. "Provoca que uno se pueda marear, que uno pueda tener un ataque de ansiedad". También dificulta el trabajo sanitario: "Hay gente que incluso te cierra el brazo, se quiere ir, no quiere para nada que lo toques". Reducir esa tensión mejora la calidad de la muestra, evita hemólisis y refuerza la seguridad asistencial.

Seis años sin análisis por miedo

El caso de Sergio no es excepcional. Lo explica Jorge Guijarro, director médico de Atención Primaria del Departamento Elche-Hospital General. "Sergio Herrero lleva seis años sin hacerse una analítica", señala. "No es que tenga miedo ni nada, pero la fobia, la hematofobia a veces es así; tampoco sabes muy bien por qué te pasa".

En su caso, hubo un episodio previo. "Ha tenido algún síncope, algún desmayo», recuerda Guijarro. "Y ahora, por un problema médico, tiene que hacerse una analítica». La resistencia inicial fue clara. "No quería hacérsela. La llegada de las gafas abrió la puerta y aquí está hoy", apunta.

El director médico insiste en que esta implantación no es improvisada. "Tú no puedes poner en marcha cosas sin tener claro si eso es válido o no". Aquí sí lo era: "El estudio previo que había hecho el departamento ya confirmaba lo que se sabía y entonces ahora no hay ningún problema al ponerlo en marcha", señala.

Además, recalca un aspecto clave: "Esto no es un estudio, esto es una aplicación ya en directo de una mejora". Las gafas están disponibles "en todas las zonas básicas del departamento" y "ya se están usando". El impacto ha traspasado fronteras. "La Universidad de Harvard ha contactado con nosotros porque ellos están haciendo algo parecido en Estados Unidos, pero, como no se había implantado aún en ningún sitio, querían saber de nuestra experiencia".

La implantación, aclaran desde Enfermería, no ralentiza el trabajo diario. «En 200 extracciones que nosotros hacemos en una mañana, pues a lo mejor puedes tener uno o dos» pacientes que lo necesiten. Incluso se adaptan horarios: "Si te los citas a última hora, es mucho mejor, porque hay menos gente".

Las coordinadoras de enfemería y del centro de salud de Altabix, junto al director médico de Atención Primaria en el departamento del General de Elche, acompañan al paciente atendido este martes tras seis años sin querer acudir a pincharse

Las coordinadoras de enfemería y del centro de salud de Altabix, junto al director médico de Atención Primaria en el departamento del General de Elche, acompañan al paciente atendido este martes tras seis años sin querer acudir a pincharse / Áxel Álvarez

“La ansiedad se reduce al mínimo”

Sergio habla después, ya sin las gafas. "Este sistema elimina la sugestión, a lo que ya vienes predispuesto», reflexiona. «Ver la sangre, incluso el olor… Todo eso lo eliminas». El paisaje ayuda: «Te ponen en tu vista una playa o una montaña y es mucho más llevadero. En realidad sí, un poco de verdad que te extrae», relata.

Cuando se le pregunta directamente, no duda: "La experiencia la verdad es genial". Enumera los detalles que antes le bloqueaban: "Ver más gente, ver sangre, la tirita incluso el olor, lo que es el ambiente". Ahora, todo eso desaparece. "Si te quitas ese componente la ansiedad se reduce, la verdad es que al mínimo", explica.

El pinchazo sigue ahí. "El dolor sí graba, el pinchazo sí lo notas", admite, "pero es lo de menos". Lo importante es haber roto el círculo. "Cualquier revisión médica la iba posponiendo… Y es verdad que no sabía que habían pasado ya 6 años", confiesa.

La experiencia termina sin mareos, sin síncopes, sin huida. Y con una promesa implícita: volver. Porque, como en los versos de Bécquer, el miedo —cuando se nombra y se mira de frente— deja de ser eterno.

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