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Entrevista

Alberto Lorrio, historiador: «La Dama sólo puede entenderse desde una ciudad poderosa y sofisticada»

El director de las excavaciones de La Alcudia y catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante aborda el contexto histórico, urbano y político en el que se esculpió la Dama de Elche, vinculando la pieza con la sofisticación de la ciudad ibérica que la creó y, en concreto, con la última muralla descubierta

Lorrio relaciona la consolidación de La Alcudia tras la desaparición de núcleos como La Fonteta o Peña Negra.

Lorrio relaciona la consolidación de La Alcudia tras la desaparición de núcleos como La Fonteta o Peña Negra. / Áxel Álvarez

V. L. Deltell

V. L. Deltell

Profesor Lorrio, su conferencia partía de una idea clave: que la Dama de Elche no puede analizarse de forma aislada. ¿Por qué es tan importante el contexto histórico y urbano?

Porque la Dama no surge en el vacío. Para entenderla hay que situarla dentro de un proceso histórico largo. La Alcudia no aparece de repente como una gran ciudad: es el resultado de una reorganización del territorio tras la desaparición de otros grandes núcleos como La Fonteta o Peña Negra, que habían funcionado entre los siglos VIII y VI antes de Cristo. Cuando La Alcudia se consolida, a partir del siglo V, la población ya conocía la vida urbana desde hacía al menos dos siglos.

Es decir, no estamos ante un paso brusco de aldeas a ciudad...

Exacto. No es que esta gente pasara de vivir en pequeñas aldeas a una gran ciudad de la noche a la mañana. Ya existía una tradición urbana previa. La aparición de La Alcudia como entidad urbana es, en el fondo, una reorganización política y territorial, vinculada también a cambios geopolíticos importantes, como la desaparición de la presencia fenicia directa en esta zona.

¿Qué papel juega la muralla en esa interpretación?

Un papel fundamental. La muralla que estamos excavando es impresionante desde el punto de vista técnico. Es una muralla de cajones, con una combinación muy inteligente de tierra y piedra, pensada incluso para resistir problemas de sismicidad. No es una muralla improvisada ni propia de un pequeño asentamiento: implica una enorme inversión de trabajo, materiales y planificación.

"Sociedad muy sofisticada"

¿Qué nos dice eso sobre la ciudad que la construyó?

Que estamos ante una sociedad muy sofisticada, con una demografía considerable y una estructura de poder capaz de movilizar recursos. No tendría sentido fortificar un pequeño poblado con una muralla de esta entidad. La muralla habla de una ciudad importante, y eso encaja perfectamente con la calidad artística y simbólica de la Dama de Elche. Hasta ahora lo que teníamos era una escultura excepcional, la Dama, y ahora hemos descubierto una muralla sofisticada. Una muralla digna de la Dama.

¿Podemos afirmar entonces que la Dama y la muralla son contemporáneas?

Sí, todo apunta a que lo son. Y eso es clave: la Dama solo puede ser creada por una sociedad como la que construye esa muralla. Mucha Dama y mucha muralla. Ambas cosas van de la mano y se explican mutuamente.

Uno de los aspectos más sugerentes que plantea es la ocultación de la Dama. ¿Por qué cree que fue escondida y no destruida como otras esculturas ibéricas?

Porque en el mundo ibérico hay un fenómeno muy claro de destrucción intencionada de esculturas, lo que podríamos llamar una damnatio memoriae. Muchas esculturas aparecen rotas: torsos sin cabeza, animales incompletos, fragmentos reutilizados. Sin embargo, la Dama de Elche está intacta, salvo el golpe del pico en el momento del hallazgo. Si hubiera sufrido ese proceso de destrucción, le faltarían la nariz, los rodetes, estaría claramente dañada.

Protección para la Dama

¿Y eso qué implica?

Que fue protegida conscientemente por la comunidad. Probablemente se ocultó con la intención de recuperarla más adelante, cosa que nunca ocurrió. Eso refuerza la idea de que la Dama representaba algo muy especial, algo que se quiso preservar en un momento de crisis.

Lorrio asegura que la muralla descubierta ahora es «digna de la Dama». | ÁXEL ÁLVAREZ

Lorrio asegura que la muralla descubierta ahora es «digna de la Dama» / Áxel Álvarez

¿Se sabe dónde estuvo exactamente oculta?

Lamentablemente no, y es muy difícil que lo sepamos. El problema es que en el siglo XIX no se documentó el contexto arqueológico. Si el hallazgo se hubiera producido hoy, se habría paralizado la obra, excavado el entorno, documentado el contexto y sabríamos si estaba caída, reutilizada u ocultada intencionadamente. Todo eso se perdió.

Aun así, ¿hay datos fiables sobre el lugar del hallazgo?

Sí. La noticia del mismo día del descubrimiento es bastante clara: aparece al pie de la eminencia, en el frente oriental de La Alcudia, al hacer bancales para plantar granados. Eso sitúa el hallazgo en la parte baja del cerro, más o menos donde está hoy el monumento, con un margen lógico de metros arriba o abajo. No en el centro del yacimiento ni a cientos de metros.

¿Las excavaciones actuales coinciden con esa zona?

Sí, exactamente. Estamos excavando justo en ese frente oriental, metro arriba, metro abajo. Es una coincidencia muy significativa.

Templo ibérico

¿Qué puede decirnos hoy la arqueología sobre el tamaño y la importancia de la ciudad ibérica de La Alcudia?

No tenemos el perímetro completo de la muralla, pero podemos hacer propuestas razonables. Si el trazado gira hacia el este para incluir la zona de las Termas -donde no hay materiales del siglo V- y conecta con el frente occidental, donde apareció un templo ibérico con un capitel muy antiguo, podríamos estar hablando de una ciudad de cinco o seis hectáreas. Eso ya es un núcleo urbano importante.

¿Qué tipo de ciudad sería esa?

Un oppidum ibérico, es decir, una ciudad fortificada. Con murallas, puertas, templos, viviendas aristocráticas, barrios periféricos, cisternas… Sabemos cómo eran estas ciudades por paralelos como Puente Tablas, en Jaén, donde hay palacios, casas nobles y una muralla imponente. La Alcudia no podía ser menos.

Sin embargo, excavar una ciudad así parece extremadamente complejo...

Lo es, porque La Alcudia no es una ciudad abandonada tras una sola fase. Es una ciudad superpuesta durante más de 1.300 años: niveles ibéricos, romanos republicanos, altoimperiales, vertederos tardorromanos, niveles visigodos, bizantinos y paleoandalusíes. Cada fase destruye parcialmente la anterior. Nunca podremos ver la ciudad ibérica completa.

Eso plantea problemas también para la conservación y la musealización...

Claro. Si aparece un edificio romano excepcional, lo lógico es conservarlo, aunque esté sobre niveles ibéricos. No puedes desmontar siglos de historia para mostrar solo una fase. Es el mismo dilema que tendrías excavando en Mérida o Zaragoza: no puedes recuperar una ciudad romana completa porque sigues viviendo en una ciudad moderna.

¿Qué aportan entonces las excavaciones actuales?

Muchísima información. En nuestro sector hemos podido estudiar las técnicas constructivas, el urbanismo, la fauna, las semillas, el entorno medioambiental. Hemos encontrado más de treinta vasos de cerámica griega -cráteras, copas, vajilla de simposio- de la primera mitad del siglo IV antes de Cristo, lo que indica consumo de vino y prácticas de prestigio. Eso es un dato nuevo y muy relevante.

¿Una segunda Dama?

¿Es posible que aparezca otra Dama de Elche?

Es difícil. No creo que hubiera muchas, y además la mayoría de esculturas fueron destruidas o reutilizadas. Pero el conjunto escultórico de La Alcudia es excepcional: hay una dama sedente muy fragmentada, torsos de guerrero, grifos, leones… Cada una de esas piezas merecería una vitrina en cualquier museo internacional.

¿Qué nos dice ese conjunto?

Que estamos ante una sociedad capaz de generar un nivel artístico, simbólico y urbano extraordinario. La Dama de Elche no es una excepción milagrosa: es la expresión más conocida de una ciudad poderosa, compleja y sofisticada.

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