Bronca entre el bipartito de PP y Vox y la izquierda a cuenta de la sanidad en Elche
Ruz carga contra la oposición por unificar en un solo punto todas las reivindicaciones, Rodil se centra en el estatuto propio de los médicos, y PSOE y Compromís ponen el foco en las listas de espera y la gestión de Ribera Salud, con la protesta de la plataforma por la reversión de fondo

Bronca en el pleno a cuenta de la sanidad en Elche / Áxel Álvarez
Un pleno extraordinario para abordar la situación de la sanidad en Elche en el que lo que pretendía la oposición, a través del PSOE y Compromís, era que el bipartito de PP y Vox, con el alcalde, Pablo Ruz, a la cabeza, se retratara en un momento delicado, por las listas de espera, la paralización sine die del bloque quirúrgico del Hospital General de Elche, o las polémicas que han salpicado a Ribera Salud, la empresa que gestiona el departamento del Hospital del Vinalopó. Eso es lo que se celebró este lunes en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, justo coincidiendo con el día en el que comenzaba la huelga de los médicos en toda España para reclamar unas mejores condiciones laborales que se reflejen en un estatuto propio diferente al del resto de sanitarios. Todo en el marco de un pleno de nuevo bronco en el que una decena de representantes de la plataforma por la reversión del Hospital del Vinalopó asistió para hacer patente una vez más sus reivindicaciones. Al final, como era de esperar, tampoco en una cuestión tan sensible como la sanidad hubo acuerdo. Todo lo contrario, la brecha entre una bancada y la otra se ahondó, con cruce de acusaciones. Vox puso el foco en la huelga de los médicos y centró los ataques en el Gobierno central, enarbolando por enésima vez los discursos de la inmigración irregular y el marxismo, e incluso aludiendo al accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, aunque poco tenía que ver con este tema; el PP habló más bien poco de sanidad y se limitó a tirar por tierra el pleno por la forma en la que lo había planteado la izquierda; y PSOE y Compromís pusieron el foco en la Conselleria de Sanidad y, en particular, en las listas de espera, las inversiones pendientes en infraestructuras sanitarias y en Ribera Salud.

La bancada de la derecha votando en contra de la propuesta que presentó la oposición en el pleno. / Áxel Álvarez
De las enmiendas de adición a un único punto
De entrada, Vox aprovechó para presentar dos enmiendas de adición, en las que se trataba de instar al Gobierno central a promover los cambios necesarios para lograr un estatuto propio para los médicos, como piden los profesionales, así como plasmar el respaldo a la huelga de médicos y el rechazo al Estatuto Marco de Sanidad. La izquierda no sólo las rechazó, sino que PSOE y Compromís, como grupos proponentes, presentaron una autoenmienda, de manera que los siete puntos que iban en la propuesta inicial se unificaron en uno. El contenido era el mismo, pero con esta maniobra trataban de bloquear la del Ejecutivo local, que, gracias a su mayoría en el pleno, en la junta de portavoces del viernes decidió que cada uno de los siete puntos se votaría por separado, pese al rechazo de la oposición. Un punto único en el que, de entrada, se dejaba claro que el objetivo era la “defensa de una sanidad pública, universal y de calidad”, y, a partir de ahí, se enumeraban las reivindicaciones dirigidas a la Generalitat y, en especial, a la Conselleria de Sanidad. El alcalde, Pablo Ruz, que, una vez más, ejerció de portavoz de su grupo, habló de “sainete”, y dijo que la idea del bipartito era votar cinco de los siete puntos, y que con la autoenmienda lo rechazarían todo, como así fue. “Un pleno de cofrontación y un pleno de relato, que es lo único que le importa al PSOE y a Compromís”, afirmó Ruz para definir la sesión.

El alcalde de Elche, Pablo Ruz, durante su intervención en el pleno de este lunes. / Áxel Álvarez
Las demandas
Demandas de la oposición para las que pidió este pleno extraordinario que se finiquitó en apenas una hora y cuarto, y que pasaban por ratificar el apoyo “absoluto” a la sanidad de gestión pública y universal; impulsar la reversión a la gestión pública del Hospital del Vinalopó; reforzar y dimensionar adecuadamente las plantillas y recursos, de forma que se atienda con garantías a los pacientes, evitando la sobrecarga de los profesionales y reduciendo los tiempos de espera en Urgencias, incluyendo el dimensionamiento específico durante los meses de verano; valorar positivamente y asumir las alegaciones del Colegio de Enfermería de Alicante para evitar la desaparición de la figura de enfermero/a escolar, reconocida en las tablas retributivas del personal de la conselleria, y asegurar que no sea sustituida por una figura de coordinación sin reconocimiento profesional; construir en Torrellano un centro de salud, y no un consultorio; adoptar medidas y herramientas eficaces para acabar con las listas de espera y las colas en los centros de salud y centros hospitalarios de Elche; y acelerar las obras del bloque quirúrgico del Hospital General Universitario de Elche.

El portavoz municipal socialista, Héctor Díez, en el pleno de este lunes. / Áxel Álvarez
“Triste ejemplo”
El portavoz del grupo municipal socialista, Héctor Díez, fue categórico desde el principio: “Ruz y la Generalitat de PP y Vox están dejando morir la sanidad pública, y Elche es un triste ejemplo de lo que digo”, sentenció. A partir de ahí, enumeró los que, a su juicio, son los principales problemas en estos momentos: “Cero euros en inversión propia en dotaciones sanitarias, profesionales de la sanidad saturados, listas de espera al alza, y tristemente convertidos en la isla del fracasado modelo Alzira de sanidad privada”, señaló, con alusiones al bloque quirúrgico del Hospital General, paralizado desde hace tres años; o la promesa abandonada de construir un centro de salud en Torrellano. “Antes no era todo perfecto, ya había listas de espera, pero lo que hay ahora es un deterioro permanente, paulatino, cada vez mayor de la sanidad pública”, alegó Díez respecto a las demoras. No menos contundente fue en cuanto al departamento que gestiona Ribera Salud: “Los pacientes del hospital del Vinalopó estamos hartos de ver cómo se suceden esos mails y esos audios que aparecen en distintos medios de comunicación donde responsables de Ribera Salud aparecen ahí supuestamente diciendo que se reutilice material sanitario o diciendo que se alarguen las listas de espera para compensar la caída de los beneficios”, expuso, a lo que apostilló, dirigiéndose a Ruz, que “hemos recibido que acepta, bendice y aplaude la prórroga del Hospital del Vinalopó”, recriminándole, de paso, que en ninguno de sus reels hable de sanidad, y que el tono reivindicativo que emplea contra el Gobierno central no lo utilice a la hora de exigir a la Generalitat.

Representantes de la plataforma por la reversión del Vinalopó, al término del pleno. / Áxel Álvarez
“Complicidad”
La segunda en tomar la palabra fue la portavoz de Compromís, Esther Díez, que comenzó apuntando que, a pesar de que su formación ha sido muy crítica con muchas de las decisiones tomadas por el equipo de gobierno en lo que va de mandato, “si hay una cosa que se lleva la palma, es su complicidad en el desmantelamiento de la sanidad pública en este municipio”, y subrayó que las cifras de las listas de espera y la saturación en uno y otro departamento son “absolutamente insostenibles”, como resaltó. “La ciudadanía ha normalizado que se tarde tres semanas en que le pueda atender su médico de cabecera, y ya no hablamos de los recortes que se dan en los meses de verano”, expresó, a lo que añadió las promesas falsas para la construcción del centro de salud de Torrellano, o el bloque quirúrgico del Hospital General. “Y lo que es lo peor de todo: se añaden esas presuntas negligencias por parte de la empresa Ribera Salud en el Hospital del Vinalopó, que han avergonzado no sólo a la gente de este municipio, sino al conjunto de España”, manifestó Esther Díez, quien consideró que “Elche está viviendo una de las peores situaciones de la sanidad de las últimas décadas”, por la “mala gestión del PP y la complicidad de Vox”, apuntilló. La portavoz de Compromís, además, le afeó a Ruz, como hiciera el PSOE, que “le cueste tanto votar en contra de sus jefes”, en alusión al Consell. “Cuando se trata de Valencia, resulta que los ilicitanos e ilicitanas dejan de ser lo primero”, afirmó.
Con los médicos en el foco
La siguiente intervención corrió a cargo de la portavoz de Vox, Aurora Rodil, que se refugió en la dialéctica ya habitual en ella al decir que “queda demostrado que a la izquierda sanchista y la autoproclamada izquierda comunista solo les importa el relato”, con las consiguientes quejas por parte de los representantes de la plataforma por la reversión, lo que obligó a la presidenta del pleno, Irene Ruiz, del PP, a llamar al orden a los presentes en varias ocasiones. Rodil, como haría luego Ruz, sostuvo que estaban dispuestos a votar cinco de los siete puntos de la propuesta inicial, e hizo girar el debate hacia la política sanitaria del Ejecutivo central, culpándole del colapso. “La salud pública nacional está al borde del colapso en todas las comunidades autónomas y el Gobierno pretende taparlo con esta propaganda de gestión pública y gestión público-privada”, enunció, instando a los que piden la reversión que, si es verdad la reutilización de catéteres en el Vinalopó, lo denuncien ante la Justicia, y defendiendo la huelga de los médicos. “Un médico exhausto no es solo una injusticia laboral, es un riesgo para el paciente”, declaró, acusando al Gobierno central de ser el responsable de las listas de espera. “La privada está encantada con la sanidad de Sánchez”, agregó, culpabilizando por enésima vez a los migrantes en situación irregular. “Nuestros centros de salud y hospitales, y el departamento del Vinalopó, atienden cada año sin planificación a decenas de miles de personas en situación irregular, y esto supone una carga asistencial y presupuestaria que repercute directamente en la saturación de urgencias y en el aumento de lista de espera”, explicitó.
“Torpeza”
El encargado de cerrar la primera ronda de intervenciones fue el alcalde, que hizo pivotar su alocución en torno a la autoenmienda de la izquierda por la que se pasaba de siete acuerdos a un único punto de votación, y al modo en el que la oposición había planteado el pleno, para tratar de dar la vuelta a la situación y que, de atacar al Consell de su mismo color político, se centraran los reproches en PSOE y Compromís, sacando pecho, de paso, de que en su Ejecutivo hay tres sanitarias: Aurora Rodil, Inma Mora y María Bonmatí, algo que repitió en varias ocasiones, aunque sin dar sus nombres. Obviamente, entre los puntos apoyados de haber continuado los siete, no citó en absoluto la reversión del Vinalopó, aunque su apoyo es más que evidente, como se desprende de sus manifestaciones en la última semana. “Cometieron la torpeza de dividir la convocatoria del pleno en siete puntos, porque son poco afectos al trabajo, entre otras muchas cosas, y, teniendo en cuenta que en el año 2020 ya se había celebrado un pleno extraordinario y el anterior alcalde, a propuesta del grupo popular y de Vox, porque ese es el precedente, abordó las votaciones por separado, no querían que este lunes el PP y Vox votáramos a favor de cinco de los siete puntos”, argumentó Ruz, lo que le valió para espetarle al PSOE y Compromís que “se han sacado de la manga esta autoenmienda que refleja que son poco afectos al trabajo, que refleja que no son capaces ni de leer las actas de los plenos previos, y que refleja que este es un pleno fallido”. Un “pleno fallido”, destacó, “porque al Partido Socialista y a Compromís les da igual la sanidad pública”.
Cruce de acusaciones
En el segundo turno, el cruce de acusaciones ya fue más evidente si cabe. “La realidad de la gente es que hay un sistema sanitario que cada vez va a peor y su respuesta ante ello es la nada”, proclamó Héctor Díez dirigiéndose al alcalde. “Usted no es el alcalde de todos ni ha pretendido serlo”, le recriminó, tachando de “excusa” el argumento de la autoenmienda. “No es casual que la señora Rodil, la primera vez que habla de reivindicaciones sindicales en esta sesión plenaria, lo haga porque es el colectivo profesional al que pertenece, ya que vota sistemáticamente en contra cada vez que, desde Compromís, traemos aquí defensas sindicales, como, por ejemplo, la de reducir la jornada laboral”, arguyó Esther Díez en referencia a la portavoz de Vox, a la que le recriminó que aplauda las políticas de Javier Milei en Argentina, que ha ampliado la jornada laboral hasta las doce horas, mientras que al bipartito en su conjunto le censuró que “se pierda en un debate sobre las formas para no entrar en el fondo de la cuestión”. Rodil, mientras, comentó que “es una frivolidad o desconocimiento profundo reducir los problemas de la sanidad pública a si es una cuestión de gestión pública total o gestión privada”, volviendo a incidir en el estatuto propio para los médicos, y cargando las tintas contra el Gobierno central. Ruz, finalmente, volvió a poner el foco en la “metedura de pata” por la autoenmienda, y concluyó diciendo que el pleno de este lunes era “el mayor ejercicio de ridículo de este mandato”.
La plataforma ciudadana
Terminada la sesión, Pepa Egea y Teresa Boix, representantes de la plataforma por la reversión del Hospital del Vinalopó, mostraron su “cabreo”, como indicaron literalmente, calificaron de “vergüenza” el pleno, y pusieron el acento en que “el alcalde es un teatrero y tiene el Ayuntamiento y el pleno como si fuese el escenario. Se mira a sí mismo, se encanta, está estupendo, pero de defender nuestra salud, la sanidad pública y el Vinalopó seriamente, nada”, en alusión a la “excusa” de la autoenmienda utilizada por Ruz. Lamentaron que no hubiera ninguna respuesta por parte del Ejecutivo local, y anunciaron que seguirán con las movilizaciones. En este contexto, y posteriormente, anunciaron que la plataforma por la reversión del Vinalopó se adhiere a la coordinadora de plataformas estatales por la sanidad pública de más de diez comunidades autónomas, que, a la sazón, anuncia movilizaciones y acciones comunes, con el foco puesto en particular en Ribera Salud.
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