Quejas vecinales
Vecinos de Torrellano recogen firmas contra la nueva línea continua de la carretera que circunvala el aeropuerto en Elche
La Diputación, propietaria de la CV-849, justifica la señalización por el aumento del tráfico y la normativa vial, mientras residentes denuncian rodeos diarios de hasta 6 kilómetros y estudian otras medidas de protesta

Vecinos de Torrellano Bajo denuncian los problemas que les causan las líneas continuas que Diputación ha establecido en sus accesos / Áxel Álvarez
La implantación de línea continua en varios tramos de la carretera CV-849, la vía que bordea el aeropuerto de Alicante-Elche a su paso por la pedanía ilicitana de Torrellano, ha generado malestar entre los vecinos del entorno -más de un centenar según señalan-, que aseguran verse obligados a realizar rodeos de hasta seis kilómetros para desplazamientos cotidianos. Los afectados celebraron el miércoles por la noche una reunión en la ermita y centro social de Sant Pere con el fin de analizar la situación y valorar posibles medidas de protesta. La primera: iniciar una recogida de firmas para exigir que se vuelva a permitir el giro en los accesos desde sus caminos. Rechazan de plano la imposición.
Los vecinos protestan, pero la Diputación de Alicante, propietaria de la vía, tiene su razonamiento. Lo exponen a INFORMACIÓN los responsables del Departamento de Carreteras de la institución provincial, que defienden la actuación y aseguran que responde única y exclusivamente a criterios técnicos y legales. Estas fuentes explican que la medida -establecer línea continua en toda la vía y, por tanto, prohibir cambiar de sentido- se ha establecido "en aras a la mayor seguridad de los usuarios de la vía y siguiendo la normativa actual de Carreteras”. Los responsables técnicos de la Diputación explican que “el tráfico en esta carretera es bastante elevado y se ha incrementado notablemente". En la actualidad, en concreto, el tránsito "está por encima de los 7.500 vehículos al día. Según la normativa actualmente vigente, cuando se está por encima de 5.000 vehículos, se deben prohibir los giros a izquierda y eso es lo que se ha hecho: fijar una línea continua para evitar esos giros dadas las características de la vía y la circulación que soporta”.
Vecinos obligados a recorrer varios kilómetros
Los residentes niegan que haya tanto tráfico y lo cifran en unos 3.000 vehículos diarios. Además, sostienen que nadie ha contado con ellos y que la nueva señalización ha alterado de forma significativa su movilidad diaria. Un vecino propietario de una finca en la zona relata que, desde que se pintó la línea continua, sus trayectos habituales han cambiado por completo. “Resulta que yo para ir a Torrellano ahora he de hacer seis kilómetros más, tres para ir a la rotonda donde puedo girar y otros tres para llegar al punto de partida”, explica, señalando que reside entre la carretera de Los Arenales y el entorno aeroportuario.
Según describe, al incorporarse a la CV-849, ya no puede girar hacia el núcleo urbano y debe dirigirse hasta una rotonda próxima a una estación de servicio para regresar después hacia Torrellano. “Todas las salidas de camino las han convertido en línea continua y estamos obligados a ir hacia la derecha”, afirma, subrayando que la medida afecta a numerosos accesos rurales y caminos agrícolas.
Los vecinos calculan que la situación repercute a varias decenas de residentes habituales del entorno. “Aquí estamos unos 30 vecinos afectados, de los que vivimos aquí todo el año", indica otro de los perjudicados, quien advierte del aumento de tiempo y gasto en combustible para desplazamientos diarios relacionados con el trabajo o la vida familiar, lo que repercute directamente en su movilidad cotidiana.
Un tramo con tráfico creciente y normativa estricta
El punto conflictivo se sitúa, según los vecinos, entre el cruce del camino viejo de Alicante y el acceso al puente que conecta con el aeropuerto y el polígono industrial. La vía depende de la Diputación y soporta un volumen creciente de circulación, circunstancia que la institución provincial considera determinante para justificar la señalización. Muchos echan directamente la culpa a los negocios de las campas de vehículos de alquiler para dar servicio a los usuarios del aeropuerto, una actividad que, según aseguran, carece de legalidad en la zona.

La Diputación asegura que la intensidad del tráfico en la zona obliga a evitar los giros a la izquierda / Áxel Álvarez
Desde la institución provincial subrayan que la normativa obliga a restringir los giros a la izquierda cuando la intensidad media diaria supera determinados niveles, con el objetivo de reducir riesgos y mejorar la fluidez del tráfico. En este caso, explican, la vía supera los 7.500 vehículos diarios, lo que exige reforzar la seguridad vial mediante medidas como la línea continua. No obstante, los vecinos consideran que la decisión no ha tenido en cuenta la realidad del entorno rural ni la dispersión de viviendas y fincas, que dependen de accesos directos a la carretera.
Impacto en la vida diaria y en la actividad económica
Los residentes subrayan que los rodeos no solo afectan a trayectos personales, sino también a desplazamientos vinculados al trabajo agrícola o a pequeñas empresas situadas en el entorno. Según indican, la obligación de recorrer varios kilómetros adicionales en cada desplazamiento multiplica los tiempos de viaje y los costes, con efectos acumulativos en la economía doméstica.
Los vecinos consultados insisten en que su reivindicación no busca cuestionar la necesidad de mejorar la seguridad, sino que reclama soluciones equilibradas, subrayando que el problema reside en la falta de alternativas que permitan compatibilizar la seguridad con accesos razonables a viviendas y explotaciones.
Reunión vecinal y petición de diálogo
Ante esta situación, los residentes han trasladado su problema a los responsables municipales, han iniciado una recogida de firmas y no descartan otro tipo de acciones de presión. Confían en que la visibilización del problema favorezca una revisión técnica del trazado o la habilitación de soluciones intermedias. Los afectados esperan que se estudien alternativas como cambios puntuales de señalización, habilitación de giros controlados o mejoras en la red viaria secundaria que reduzcan los rodeos actuales. Mientras la Diputación mantiene que la actuación responde a la normativa y al volumen de tráfico, los vecinos reclaman medidas que mejoren la conectividad del entorno sin comprometer la seguridad.
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