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Entrevista

Marta Villar Ezcurra, catedrática Derecho Financiero y Tributario: “La fiscalidad no sirve para todo, sólo funciona si está bien diseñada”

La profesora de la Universidad CEU San Pablo destaca en Elche que “sin pedagogía fiscal, los impuestos se perciben solo como una carga”

Marta Villar Ezcurra, en la sede de Carmelitas del CEU de Elche

Marta Villar Ezcurra, en la sede de Carmelitas del CEU de Elche / V. L. Deltell

V. L. Deltell

V. L. Deltell

La fiscalidad, la energía y el medioambiente ya no son compartimentos estancos en el Derecho contemporáneo. La catedrática de Derecho Financiero y Tributario Marta Villar Ezcurra, profesora en la Universidad CEU San Pablo, presidenta del Supervisory Board de la International Fiscal Association y académica de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, analiza en esta entrevista realizada en Elche cómo los impuestos, la regulación y la política económica influyen en la transición energética, la justicia social y la competitividad europea. Lo hace tras haber participado en un ciclo sobre fiscalidad en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Su reflexión combina experiencia académica, visión internacional y una preocupación constante: sin pedagogía fiscal y sin buen diseño normativo, ninguna reforma será eficaz.

Su especialidad se sitúa en el cruce entre fiscalidad, energía y medioambiente. ¿Está respondiendo el Derecho Tributario con la rapidez que exigen los retos actuales?

Reaccionamos siempre tarde y, en realidad, reaccionamos solo a las urgencias. No es una cuestión únicamente del Derecho, sino de cómo funciona la sociedad en su conjunto. Los ciudadanos reaccionan a incentivos, los gobiernos reaccionan a crisis y los mercados reaccionan a señales económicas. Pero pensar que basta con introducir un incentivo fiscal para cambiar comportamientos es simplificar demasiado. Si existe una deducción por eficiencia energética, por ejemplo, no necesariamente todos cambian sus ventanas o reforman sus viviendas. El diseño del incentivo es clave, así como la evaluación posterior. En fiscalidad medioambiental no se puede legislar con mirada cortoplacista; hay que hacerlo pensando en objetivos a medio y largo plazo, considerando el impacto en precios, en sectores productivos y en competitividad, por ejemplo.

Marta Villar Ezcurra ha dirigido un congreso sobre fiscalidad en el CEU de Elche esta semana

Marta Villar Ezcurra ha dirigido un congreso sobre fiscalidad en el CEU de Elche esta semana / V. L. Deltell

Reforma experta

¿Puede la fiscalidad ser una herramienta real contra el cambio climático?

Sí, pero solo si está bien diseñada y si se entiende cuál es su función. La fiscalidad sirve para objetivos concretos, no sirve para todo. Una medida fiscal mal concebida puede provocar efectos contrarios a los deseados. Por eso es tan importante el trabajo técnico previo. En España se hizo un esfuerzo notable con el informe de la Comisión de Expertos para la reforma tributaria de 2022. Ese documento incluía un capítulo sobre fiscalidad medioambiental con numerosas propuestas. Sin embargo, muchas siguen sin aplicarse. Las reformas estructurales se posponen porque siempre surge una urgencia política o económica que desplaza el debate. Las medidas de emergencia responden al corto plazo, pero no construyen un sistema fiscal coherente.

“Sin coordinación internacional, las políticas fiscales pierden eficacia”

Marta Villar Ezcurra

— Catedrática Derecho Financiero y Tributario

Si hubiera que señalar prioridades, ¿por dónde debería empezar una reforma fiscal verde?

Es difícil hablar de prioridades aisladas porque el sistema es interdependiente. No puedes modificar una pieza sin tocar otras. La fiscalidad energética, por ejemplo, está condicionada por directivas europeas, convenios internacionales y normas internas. España no puede actuar como si estuviera sola. Cualquier reforma debe tener en cuenta el marco europeo y la competencia fiscal internacional. La urgencia depende de qué objetivo político se quiera priorizar: sostenibilidad, recaudación, competitividad o equidad social.

¿Falta pedagogía fiscal en la sociedad?

Sin duda. Es imprescindible explicar cómo funciona el sistema y por qué se toman determinadas decisiones. Cuando un ciudadano dice que paga demasiados impuestos, a menudo no entiende qué tributos paga, cuál es su finalidad o cómo se utilizan los recursos. La fiscalidad medioambiental introduce además el principio de “quien contamina paga”, que convive con el principio constitucional de capacidad económica. Eso genera tensiones y confusión. Hay tributos que realmente buscan modificar conductas y otros que son básicamente recaudatorios, aunque se etiqueten como verdes. Esa diferencia es fundamental y debe comunicarse con claridad.

¿Puede poner un ejemplo que ilustre esa diferencia?

El impuesto turístico es un buen ejemplo. Tiene fundamento legal, pero lo importante es cómo se utiliza. Si la recaudación se destina a compensar impactos ambientales, la sociedad lo entiende mejor. Cuando existe una relación visible entre el impuesto y su finalidad, la aceptación social aumenta. En cambio, cuando el destino del dinero no está claro, el tributo se percibe solo como una carga más.

La cultura fiscal española

¿Existe en España una cultura fiscal débil?

No creo que sea un problema exclusivamente español. En muchos países ocurre lo mismo: se acepta pagar impuestos si se perciben como justos y si se confía en el uso del dinero público. Lo que sí está cambiando es el contexto. Hoy las rentas más móviles pueden desplazarse con facilidad, mientras que las menos móviles soportan mayor presión fiscal. Esto genera sensación de desigualdad. Además, los países compiten fiscalmente para atraer talento, inversión o pensionistas. Ese escenario complica enormemente la política tributaria.

¿Cómo influye la digitalización en ese contexto?

La digitalización amplifica la movilidad económica. Permite trabajar o prestar servicios desde cualquier lugar y tributar en otro distinto. Esto plantea problemas de recaudación y coordinación internacional. La fiscalidad ya no puede pensarse solo en términos nacionales. Debe diseñarse teniendo en cuenta el marco europeo y global. Sin cooperación internacional, las soluciones son parciales y a menudo ineficaces.

“La digitalización está cambiando por completo los problemas de recaudación”

Marta Villar Ezcurra

— Catedrática Derecho Financiero y Tributario

¿Puede la inteligencia artificial ayudar a mejorar el sistema fiscal?

Puede ser muy útil, especialmente en la medición. En algunos impuestos medioambientales es difícil determinar el impacto real de cada contribuyente. Con sensores, datos y sistemas de análisis avanzados, podríamos medir mejor contaminación, ruido o emisiones. Eso permitiría aplicar el principio de “quien contamina paga” con mayor precisión. Hoy muchas tasas se calculan con métodos indirectos porque no hay datos directos disponibles. La tecnología puede cambiar eso. Al mismo tiempo, el impacto económico del incremento de actividades y servicios de la IA plantea la necesidad de abordar la tributación internacional de los mismos de una forma equitativa, en la que no se produzca un desplazamiento ingente de rentas exoneradas de tributación de unos Estados a otros.

La catedrática Marta Villar Ezcurra entiende que “la inseguridad jurídica en materia tributaria puede costar millones al Estado”

La catedrática Marta Villar Ezcurra entiende que “la inseguridad jurídica en materia tributaria puede costar millones al Estado” / V. L. Deltell

¿Cuál es el principal riesgo del sistema tributario actual?

La inseguridad jurídica. Cuando una norma está mal diseñada y los tribunales la anulan, el Estado debe devolver lo recaudado. Eso genera costes, déficit y desconfianza. Por eso, el rigor técnico es esencial. No basta con aprobar impuestos; hay que diseñarlos bien, evaluarlos y explicarlos.

Preparación profesional

¿La política dificulta ese rigor técnico?

A veces sí. Existen profesionales muy preparados capaces de redactar buenas leyes. El problema aparece, muchas veces, durante la tramitación parlamentaria, cuando se introducen modificaciones que alteran el equilibrio técnico del texto o se incluyen redacciones improvisadas que requerirían una reflexión profunda. También hay un uso excesivo del decreto ley. Puede ser necesario en situaciones de urgencia, pero no es el instrumento adecuado para construir un sistema fiscal estable.

¿Estamos perdiendo coordinación internacional en materia fiscal?

Hay señales preocupantes. Tradicionalmente, los acuerdos multilaterales han permitido avanzar en fiscalidad internacional. Pero en los últimos años algunos países optan por soluciones unilaterales. Sin coordinación, las políticas fiscales pierden eficacia. Los desafíos actuales -digitalización, cambio climático, movilidad económica- son globales. Ningún país puede resolverlos por sí solo.

¿Qué mensaje cree que debería llegar a la ciudadanía sobre los impuestos?

Que la fiscalidad no es solo pagar. Es una herramienta para financiar servicios públicos, orientar la economía y promover comportamientos responsables. Pero para que funcione necesita tres elementos: buen diseño técnico, seguridad jurídica y aceptación social. Sin esas tres piezas, cualquier reforma será incompleta. Y la aceptación solo se consigue con transparencia, equidad, pedagogía y resultados visibles.

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