Análisis: ¿Para qué sirve un pleno en Elche?
Hasta tres propuestas en torno al Día Internacional de la Mujer pasan por la sesión de este lunes, Vox caldea la jornada con su propuesta tachada por la izquierda de xenófoba y Ruz remata con la condena de los asaltos a las iglesias en 1936 apoyada por PSOE y Compromís

La Corporación municipal, en una de las votaciones de este lunes. / Áxel Álvarez
Poca gente ve los plenos municipales en Elche. A través de YouTube, en el mejor de los casos, se supera la treintena de espectadores y rara vez el salón cubre el aforo en un municipio con algo más de 245.000 habitantes. El motivo posiblemente encuentre respuestas en sesiones como la vivida este lunes, que fue un auténtico esperpento que se prolongó durante casi seis horas. De nuevo, mucho mensaje de todas las formaciones para las tropas propias -preferiblemente que luego puedan encajar en un reel-; discursos a veces pasados de frenada; más ganas de dinamitar puentes que de tenderlos, para ahondar en la brecha entre una bancada y la otra; y en ocasiones hasta bombas de humo con el fin de evitar entrar en debates de fondo sobre los temas que realmente afectan al ciudadano y la ciudadana de a pie. Con un matiz importante: por momentos no quedó muy claro si en Elche es el PP el que hace de muleta de Vox o a la inversa; si el alcalde, Pablo Ruz, y la portavoz voxista, Aurora Rodil, han hecho un reparto de papeles consciente de manera que una parte prepara la mecha y la otra la enciende; o si directamente la lucha por el mismo espectro de votos ha llevado a que la diferencia entre siglas directamente se haya diluido a poco más de 15 meses de las elecciones.

El pleno celebrado este lunes en Ayuntamiento de Elche. / Áxel Álvarez
Tres ejemplos claros
Tres ejemplos fueron en esta ocasión especialmente ilustrativos: hasta tres planteamientos diferentes para el Día Internacional de la Mujer sin punto de encuentro alguno -las de PP y Compromís, junto a una enmienda de adición del PSOE a la de los populares con una batería de diez propuestas concretas que no se aceptaron-; una moción de Vox para rechazar la regularización extraordinaria de más de 500.000 migrantes impulsada por el Ejecutivo central que sirve de poco, más allá de para caldear el debate y encender las redes sociales, porque no parece que el Gobierno central vaya a cambiar de opinión por mucho acuerdo que se alcance en el Ayuntamiento de Elche; y otra moción -esta in voce- para condenar los incendios de iglesias perpetrados por la izquierda el 20 de febrero de 1936, sin que se acabara de entender muy bien la necesidad de votar la urgencia de una propuesta sobre una conmemoración que se sabía que tocaba el pasado viernes desde hace, precisamente, nueve décadas. No obstante, Ruz, en su intentona de lograr un segundo round del debate de la Cruz de los Caídos, erró el tiro, porque tanto PSOE como Compromís apoyaron la moción. De fondo, como era previsible, durante toda la sesión planeó la denuncia por agresión sexual contra el DAO de la Policía Nacional, pero también la querella contra el alcalde de Móstoles del PP, el intento de reagrupar a las izquierdas o la crisis orgánica de Vox, junto a los clásicos José Luis Ábalos y Tito Berni, o la responsabilidad del Gobierno central en el accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba.

Esther Díez, de Compromís, interviniendo, con el alcalde, al fondo, este lunes. / Áxel Álvarez
El 8M
De nuevo, el liderazgo del PP lo llevó el alcalde, Pablo Ruz, en su papel de portavoz de los populares. Hasta el extremo de que fue el encargado de presentar la moción sobre el 8M de su grupo, con la que se trataba de ensalzar el papel de dos mujeres que habían logrado el Nobel de la Paz, la venezolana María Corina Machad y la iraní Narges Mohammadi. “Nosotros creemos en un día 8 de marzo que no hable de la desigualdad entre hombres y mujeres, que no afirme que los hombres son malos y las mujeres son buenas, que no nos separe como hace la izquierda y la otra izquierda para fomentar el conflicto”, expuso el alcalde, con un discurso muy similar al de Vox. Sin embargo, lo más llamativo es que sostuvo que “la igualdad está consolidada en Europa”, algo que le acabaría afeando la portavoz de Compromís, Esther Díez, recordando que en la última semana ha habido cuatro asesinatos machistas que han acabado con la vida de tres mujeres y dos niños. “Eso es decir una barbaridad en este pleno”, indicó, tildando, además, de “blanca” la moción, como después haría el portavoz adjunto del PSOE, Mariano Valera. En la segunda ronda Ruz trató de dar un giro y, dirigiéndose a Esther Díez, mantuvo que “ha llegado a deslizar que yo justifico el asesinato de mujeres”. Para cerrar su turno, apuntilló que “esta semana pasada me prometí a mí mismo que no iba a promover la confrontación incendiaria que la izquierda quiere que promovamos y entrar en su juego”. Sin embargo, Díez le acabaría reprochando que tratara de victimizarse cuando de lo que se trataba era de hablar de los derechos de las mujeres. “Las mujeres somos siempre madres en todo lo que hacemos”, destacó, por su parte, Rodil. Compromís y PSOE votarían en contra, como haría después PP y Vox en la moción de Esther Díez, aunque, en este último caso, la derecha optó por no entrar en el debate.
Regularización
Más tensión si cabe se palpó en la moción de Vox, calificada por PSOE y Compromís de “xenófoba”, y cuya defensa corrió a cargo de Samuel Ruiz, que fue desgranando el argumentario clásico de su formación. “Pretenden regularizar a personas con un simple papelito hecho por ellos sin saber ni sus antecedentes, ni si están en un proceso judicial, ni si están investigados”, alegó. También destacó que “la emigración masiva y descontrolada sobrecarga de manera terminal los servicios esenciales y eleva exponencialmente la presión sobre la demanda de vivienda y alquiler sobre todos nuestros barrios más humildes”, aunque luego se afanara en hacer ver que “esto no es una moción contra los extranjeros”. Ante ello, la portavoz de Compromís puso el foco en que se trataba de un texto “de esos que les pasa Abascal para demostrar que son los más racistas y los más fascistas”, a lo que anotó también que “Vox se lleva la distinción al discurso más indigno de la sesión plenaria”, acusando a los voxistas de “racistas” y “clasistas”. Ruz, en su turno, cargó contra Sumar y la división de la izquierda, y abogó por una migración “regular, segura y con garantías”, además de hablar de “efecto llamada” por la regularización masiva. El portavoz municipal del PSOE, Héctor Díez, que coincidió con las tesis de Compromís, remató su discurso con un par de preguntas dirigidas al regidor del PP: “¿Qué alcalde nos encontraremos? ¿Al buen samaritano o al de llévatelos a tu casa?”.
Un golpe de efecto
Sin embargo, el golpe de efecto llegó cuando, una vez debatidas todas las mociones, Pablo Ruz se sacó de la manga una moción in voce de urgencia para condenar los incendios de Santa María, San Juan, El Salvador y el convento de La Merced el 20 de febrero de 1936. Unos siniestros provocados por la izquierda de los que el viernes se cumplieron 90 años. De ahí que no se acabara de entender muy bien por qué se tramitó por urgencia, por más que el Reglamento Orgánico Municipal (ROM) lo permite, si no es porque quería coger desprevenidos a los concejales de PSOE y Compromís, que, por otra parte, no intervinieron en el debate, pero votaron a favor. “Una de las tardes más tristes de nuestra historia. Nunca se perdió tanto patrimonio en tan poco tiempo”, expuso el alcalde, que también aludió a los incendios en sedes de partidos de derecha, el Casino y otros edificios, “con total impunidad por parte de las autoridades políticas del momento”. Autoridades también de izquierdas. No lo dijo, pero tampoco era necesario. Fue entonces cuando expuso su intención de que “esta moción se convierta en un canto democrático a la libertad religiosa, una condena rotunda a cualquier atisbo de persecución religiosa”.
José María Pemán
Rodil, por su parte, intentó calentar el debate diciendo que “hay algunos que preferirían que hoy no habláramos de esto”, tras lo que lanzó un interrogante con respuesta: “¿Qué quería la izquierda? Erradicar el cristianismo de España”, con un discurso con el que parecía dar por hecho que PSOE y Compromís no apoyarían la moción del PP. “La República tenía de democrática a partir de febrero del 36 lo que tengo yo de socialista”, remató después Ruz en su segundo turno, dejando claro, de paso, que la calle José María Pemán, que se eliminó para darle el nombre de Andreu Castillejos, “se restituirá en su momento” en Elche. Esther Díez, en explicación de voto, hizo hincapié en que, “a veces lo ponen difícil, pero nos puede la responsabilidad democrática”, y justificó que “hemos votado a favor porque estamos en contra de cualquier tipo de violencia que pueda ejercerse”. Eso sí, puntualizó que “nos preocupa mucho más que se perdieran después centenares de vidas de ciudadanos y ciudadanas, y que después de eso se perdiera la democracia”. Héctor Díez, finalmente, incidió en que era una moción con “sesgo ideológico”, aunque habían votado a favor, y consideró que, “si condenamos esto, deberíamos condenar lo que sucedió después”. De eso, sin embargo, no hubo moción alguna en este pleno.
Suscríbete para seguir leyendo
- Elche suspende clases en tres centros y ya se superan los 69 litros por metro cuadrado junto al Martínez Valero
- El bipartito de PP y Vox recupera la escultura de Salvador Soria que retiró en Elche para poner otra de la Venida de la Virgen
- Abren expediente contra un antiguo hostal de Elche y los 40 alojados tendrán un mes para abandonar las habitaciones
- Una escultura de dos metros en acero recuerda en Elche a Jorge Juan, el científico que cambió la visión del planeta
- El nuevo centro comercial de Crevillent, más cerca: comienzan las obras
- Desesperación vecinal en el Camino Viejo de Santa Pola en Elche: el barranco de San Antón vuelve a anegar la zona
- De Elche a La Revuelta: el regalo ilicitano que Broncano ha lanzado a Grison
- Un herido en el incendio de una casa de campo en Elche
