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Universidad Miguel Hernández

Los bonos comedor también son para universitarios en Elche

Un programa social de la UMH destina casi un millón de euros en una década a pagar unas 140.000 comidas entre 3.500 alumnos

Uno de los comedores del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández donde se pueden canjear los bonos comida

Uno de los comedores del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández donde se pueden canjear los bonos comida / INFORMACIÓN

V. L. Deltell

V. L. Deltell

Los bonos comedor también pueden ser universitarios. Así lo demuestra cada año, desde hace una década, la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, que cuenta con un sistema propio e integrado en su plan propio de becas, una herramienta destinada a garantizar que los estudiantes con menos recursos puedan comer en el campus cuando su actividad académica así lo exige. Así lo explica el vicerrector de Estudiantes y Coordinación, José Juan López Espín, quien subraya que se trata de una ayuda “para paliar el que un estudiante con escasos recursos se tenga que quedar en la Universidad y deba comer en el campus”, y no de una prestación generalizada sin criterio académico. En una década, la UMH ha destinado a esta iniciativa cerca de un millón de euros. Y lo ha hecho para apoyar a un total de 3.500 alumnos con unos 140.000 bonos para comida.

El responsable universitario detalla que los bonos comedor forman parte de un "plan de becas ambicioso, que complementa a las ayudas del ministerio y de la Generalitat Valenciana". Este programa propio está pensado para cubrir situaciones que otras convocatorias no alcanzan y responder a la realidad económica familiar del alumnado, teniendo en cuenta variables como ingresos, domicilio o circunstancias personales. “A la gente que no tiene beca del ministerio o de la conselleria nosotros le damos la beca de pago de matrícula”, explica López Espín, quien remarca que este tipo de respaldo institucional es exclusivo de la UMH.

Las cafeterías de los diferentes campus de la UMH sirven los menús a los que los alumnos pueden acceder a través del programa de ayudas oficial

Las cafeterías de los diferentes campus de la UMH sirven los menús a los que los alumnos pueden acceder a través del programa de ayudas oficial / INFORMACIÓN

Un sistema ligado a la renta y a la permanencia en el campus

Las becas comedor se conceden en función de niveles económicos, de manera que “cuanto menos renta más bonos comedor se ortorgan al estudiante”. Cada estudiante beneficiario dispone de un número determinado de comidas al año que se van descontando mediante una pulsera vinculada a una aplicación informática cada vez que se utiliza el servicio. El sistema permite un control preciso del gasto y garantiza que la ayuda se destine exclusivamente a su finalidad.

Los bonos están asignados por campus y solo pueden utilizarse en las cafeterías correspondientes al centro donde el alumno cursa sus estudios o realiza prácticas, señala el vicerrector. De este modo, se evita un uso ajeno al objetivo de la beca, ya que, como insiste, este programa es "una herramienta pensada para facilitar la permanencia del estudiante en la universidad cuando su horario académico lo requiere".

Este enfoque, añade, permite que la ayuda sea coherente con la organización docente y las necesidades reales del alumnado, especialmente en titulaciones con prácticas obligatorias o jornadas prolongadas. En esos casos, la manutención se convierte en un factor clave para evitar desigualdades.

Presupuesto global y alcance del plan propio

La UMH destina 550.000 euros anuales al conjunto de su plan de becas. De esa cantidad, actualmente, alrededor de 100.000 euros se asignan a las becas comedor y 50.000 euros a las de transporte, mientras que el resto se concentra en ayudas de matrícula y premios de excelencia, tanto en grados como en másteres oficiales. Este reparto refleja, según López Espín, una apuesta clara por garantizar el acceso y la continuidad de los estudios universitarios.

Las becas de transporte, incluidas también en este plan, son otro de los elementos diferenciales de la UMH, ya que están diseñadas en función de la distancia entre el domicilio familiar y el campus. “Son únicas en España”, afirma el vicerrector, quien explica que el importe se calcula mediante tablas y se adapta a la realidad territorial de la provincia y de los municipios de origen del alumnado.

En el caso de los bonos comedor, el cálculo económico se realiza en función del precio del menú de las cafeterías universitarias. “El menú es primer plato, segundo plato y postre, y el bono asciende al precio total del menú”, detalla. Con esa referencia, la universidad estima cada curso cuántas ayudas puede conceder y las somete a aprobación del Consejo de Gobierno.

En el caso de los bonos comedor, el cálculo económico se realiza en función del precio del menú de las cafeterías universitarias

En el caso de los bonos comedor, el cálculo económico se realiza en función del precio del menú de las cafeterías universitarias / INFORMACIÓN

Gestión, incidencias y respuesta del alumnado

López Espín reconoce que la gestión de este sistema “da mucho trabajo”, pero subraya que funciona bien y que el grado de satisfacción del alumnado es elevado. Los bonos son intransferibles y deben ser utilizados por el propio beneficiario, una medida pensada para evitar fraudes. Entre las principales dificultades detectadas a lo largo de los años figura el cierre temporal de cafeterías, especialmente en campus con menos alternativas. En Altea, por ejemplo, el cierre de la cafetería supuso un problema que obligó a la universidad a reaccionar con rapidez. En esos casos, se activaron planes alternativos, ya fuera reasignando espacios disponibles o entregando directamente el importe económico para que el estudiante pudiera cubrir la comida por otros medios.

Pese a estas incidencias puntuales, el balance general es positivo. “Por lo demás, los alumnos están contentos porque les apoyamos con recursos que para ellos son muy necesarios”, señala López Espín, aludiendo a la importancia que tiene para muchos estudiantes contar con esta ayuda en su día a día académico. La reapertura de algunas cafeterías, como la prevista en el campus de Elche, ha contribuido además a normalizar el funcionamiento del programa.

Una demanda continua de las ayudas

El programa de ayudas de comedor de la Universidad Miguel Hernández ha beneficiado a unos 3.400 estudiantes desde su puesta en marcha en el curso 2015-2016, según los datos históricos del plan. En este periodo se han financiado 140.000 comidas y se ha destinado una inversión global próxima al millón de euros, consolidando esta línea como una de las principales medidas de apoyo social del campus.

El número de beneficiarios ha oscilado a lo largo de los años, con un máximo de 480 estudiantes en 2017-2018 y cifras superiores a los 380 en varios cursos recientes, lo que evidencia la continuidad de la demanda. La dotación económica también ha crecido progresivamente hasta estabilizarse en torno a los 100.000 euros anuales en las últimas convocatorias.

Estas ayudas permiten garantizar la alimentación diaria del alumnado con menos recursos y refuerzan la política universitaria de igualdad de oportunidades, facilitando la permanencia en los estudios y reduciendo situaciones de vulnerabilidad económica entre la comunidad estudiantil.

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