Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Pleno municipal

PP y Vox blindan la Cruz de los Caídos en Elche con el rechazo de la izquierda: de los discursos guerracivilistas a su “valor” religioso

El bipartito trata de desmarcar el monumento de connotaciones franquistas, mientras que el PSOE cuestiona los informes técnicos y pone el foco en la retirada de la escultura de Salvador Soria y Compromís reprocha que no haya centro de interpretación de la guerra civil

El pleno celebrado este lunes en Ayuntamiento de Elche.

El pleno celebrado este lunes en Ayuntamiento de Elche. / Áxel Álvarez

María Pomares

María Pomares

Luz verde a la modificación puntual número 50 del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Elche para incorporar la Cruz del Paseo de Germanías, conocida en su día como la Cruz de los Caídos, en el Catálogo de Protecciones de Elche, tratando de blindar el monumento franquista a través de la figura del Bien de Relevancia Local (BRL). Eso es lo que aprobaron PP y Vox, con el rechazo de PSOE y Compromís, en el pleno de este lunes. Un punto con un marcado perfil ideológico en el que la portavoz de Vox, Aurora Rodil, tiró del discursos guerracivilistas, ratificando así el origen del monumento, por más que el alcalde, Pablo Ruz, intentara incidir en que se trata de un “símbolo religioso, desprovisto de todo elemento político y social”, y que la prueba es que ningún alcalde socialista la derribó. Ante ello, la bancada de la izquierda acusó a Ruz de tratar de “blanquear” la dictadura franquista, también con otras decisiones tomadas en 2011 y en este mandato, e incluso el PSOE, por boca de la edil Patricia Macià, le afeó que proteja la Cruz, mientras retira con “premeditación y alevosía” la escultura de Salvador Soria en las Puertas Coloradas, cuestionando, de paso, el contenido los informes técnicos que avalan la protección del monumento del Jardín de la Concordia.

La Corporación municipal, en una de las votaciones de este lunes.

La Corporación municipal, en una de las votaciones de este lunes. / Áxel Álvarez

Varios reproches

Todo, a la sazón, en el marco de un debate en el que la propia Macià le espetó a Rodil que “la fe no es propiedad de usted”, después de que la interrumpiera durante uno de sus turnos de palabra, algo habitual en los plenos por parte de la portavoz de Vox. Mientras, Ruz acusó a la edil de Compromís, Esther Díez, de “carca” o “antigua”, tras reivindicar propuestas que ya llevó a plenos anteriores y que fueron tumbadas por el Ejecutivo local, como la escultura en homenaje al movimiento obrero o la placa conmemorativa en el Palacio de Altamira que recordara que fue prisión en el primer franquismo, junto a la demanda de una calle dedicada a Albert Agulló. También criticó que se descartara el centro de interpretación dedicado a la Guerra Civil que debía gestionar Amnistía Internacional.

El alcalde de Elche, Pablo Ruz, en una de sus intervenciones este lunes.

El alcalde de Elche, Pablo Ruz, en una de sus intervenciones este lunes. / Áxel Álvarez

“Deber moral”

Fue el alcalde el que abrió el debate. Lo hizo incidiendo en “este gobierno hoy cumple con un compromiso no electoral, sino de gobierno”, entrando de este modo en harina. Así, defendió que, con esta modificación del PGOU, lo que se pretende es proteger la Cruz y dejarla donde está, “que es, por cierto, lo que han hecho todos los gobiernos socialistas de esta ciudad, porque ninguno ha tocado la la Cruz”, destacó. Ahora bien, por encima de todo, su principal argumento fue que “esa cruz está desprovista de todo elemento político, incluso social”, poniendo el foco en que es un “símbolo religioso”, despojado en los últimos 42 años “de todo elemento político que pudiera en cierta manera tergiversar su simbología únicamente religiosa”, expuso en un discurso que, posteriormente, desmontaría su socia de Vox. Es más, Ruz alegó que “defender la Cruz es defender también la historia y la Cruz es el centro neurálgico de un ensanche de la ciudad que comienza a final del siglo XVIII y que hasta la fecha aún no ha terminado de avanzar y de construirse”. Finalmente, apuntó que “tenemos el deber moral, como gobierno, de preservar los símbolos del pasado para entender el presente y para orientarnos hacia el futuro”, considerando que la Cruz es un “símbolo de concordia, de esperanza, de perdón y de paz”.

La portavoz de Compromís, Esther Díez, este lunes, en el pleno de febrero,

La portavoz de Compromís, Esther Díez, este lunes, en el pleno de febrero. / Áxel Álvarez

“Sobrada significación”

Con estos puntos de partida, la siguiente en tomar la palabra fue Esther Díez, que incidió en que la Cruz es un símbolo franquista, y justificó la demora del proyecto durante su mandato al quedar desierto el concurso en 2022. “Más allá de que se hayan retirado unos elementos u otros, la Cruz tiene una sobrada significación de quienes la levantaron en el año 1944 para la exaltación del régimen franquista”, indicó Díez. “En el imaginario colectivo esa sigue siendo la Cruz del Paseo de los Caídos, porque, efectivamente, es un símbolo franquista”, agregó. Por eso mismo, acusó a Ruz y Rodil de refugiarse en la “excusa de la religión” para mantener un símbolo franquista, y de hacer “ostentación” de la equidistancia. En ese punto, afeó que no se haya sabido nada del centro de interpretación de la Guerra Civil, así como que la derecha rechazara en su momento un monumento que reconociera la labor del movimiento obrero, o una placa en el Palacio de Altamira reseñando que fue prisión franquista. Junto a ello, aludió a que la calle dedicada a Albert Agulló siga esperando tres años después.

La portavoz de Vox Aurora Rodil, este lunes, en el pleno de febrero.

La portavoz de Vox Aurora Rodil, este lunes, en el pleno de febrero. / Áxel Álvarez

Incendios de iglesias

Aurora Rodil, por su parte, comenzó ensalzando el cristianismo, pero posteriormente tiraría de un discurso más guerracivilista, haciendo hincapié en que “muchos dieron la vida por estos altos ideales y fueron martirizados por el odio de ellos -en referencia a la izquierda-, el odio que aún persiste”. También reseñó que “muchos intentaron e intentan sustituir la cruz por el odio, por la hoz y el martillo, por falsos mesianismos totalitarios o por la media luna”. Rodil hasta llegó a decir que “el odio a la cristiandad de las izquierdas es directamente proporcional al odio a España”. También recordó que el pasado viernes se conmemoró el 90 aniversario de los incendios por parte de la izquierda de la basílica de Santa María y las iglesias de San Juan y El Salvador, y aludió a los religiosos asesinados en España en aquellos años, hablando del “mayor martirio de la historia”. En esta línea, concluyó que “la izquierda falsea el pasado para perpetuar un relato histórico acorde a un proyecto destructor”.

La concejal del PSOE Patricia Macià, este lunes, en el pleno de febrero.

La concejal del PSOE Patricia Macià, este lunes, en el pleno de febrero. / Áxel Álvarez

“Maquillaje y ambientador”

“Menos mal, señora Rodil, que había que desvincular la cruz de la ideología”, proclamó Patricia Macià en su turno. La socialista, en cualquier caso, incidió en el contenido de los informes en los que se avalaba la protección de la Cruz, haciendo referencia a lo que decían sobre “su valor artístico y su papel como hito de la memoria urbana y de concordia”. Unos argumentos de los discrepó, al considerar que “el objetivo de esto no es otro que consolidar la nostalgia y el anhelo por tiempos pasados”. En este contexto, manifestó que “no estamos ante un alcalde que piensa en moderno, en equilibrio, en progreso, en la pureza de la democracia, en un Elche del siglo XXI, sino que ensalza y protege un monumento que nunca dejará de emanar ese tufo de la España preconstitucional, aunque lo maquille y le ponga ambientador”. Macià, además, se remontó al mandato de 2015, cuando recordó que la avenida del Ferrocarril pasó a denominarse avenida del Alcalde Vicente Quiles, o la decisión de recuperar en este mandato el nombre de los alcaldes franquistas en la Sala del Consell, mientras criticaba la retirada de la escultura de Salvador Soria, a la que Ruz se refirió como “abrelatas”.

Segunda ronda

Pablo Ruz, en el segundo turno, tildó a Esther Díez de “carca” y “antigua”, y defendió que en su despacho tiene un cuadro de Albert Agulló, pero no dijo nada de si habrá calle con su nombre. Asimismo, recurrió a un argumento simplista al decir que, como el Hospital General se hizo en 1976, igual también había que derribarlo, o el encauzamiento del Vinalopó y el aeropuerto, impulsados en el franquismo. Esther Díez, mientras, hizo hincapié en que si alguien iba en contra de la Iglesia era Rodil con su moción xenófoba, pero también con los discursos de odio contra colectivos como el LGTBIQ+ o las mujeres. Rodil siguió en la línea de su primera alocución, hablando de “una horda de odiadores que busca erradicar la cultura cristiana de nuestra la sociedad”, hablando, de paso, en referencia al PSOE, del “partido de los puteros profesionales y de los corruptos”. Finalmente, Macià volvió a acogerse a los informes al detallar que “en el informe jurídico se pone de manifiesto que no es admisible decir que el crucero tenga un especial valor religioso”. El alcalde de Elche cerró el debate diciendo que “ni se puede odiar tanto ni se puede tener tanto rencor”.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents