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Universidad Miguel Hernández

Taylor Swift se cuela en la UMH de Elche… y acaba enseñando botánica

Un proyecto formativo usa videoclips musicales para mejorar la comprensión científica y demuestra que la cultura pop puede activar memoria y aprendizaje duradero

Los profesores han utilizado la popularidad de Taylor Swift en las clases de botánica de la UMH

Los profesores han utilizado la popularidad de Taylor Swift en las clases de botánica de la UMH / INFORMACIÓN

V. L. Deltell

V. L. Deltell

Los bosques, praderas y paisajes que acompañan a las canciones de Taylor Swift han dado el salto del escenario al aula. Un proyecto de innovación docente de la Universidad Miguel Hernández (UMH) ha demostrado que los videoclips de la artista pueden convertirse en una herramienta eficaz para reforzar el aprendizaje de botánica en el Grado en Ciencias Ambientales, mejorando la comprensión de conceptos complejos y la participación del alumnado.

La iniciativa se desarrolló durante el curso 2024-2025 en la asignatura ‘Restauración de la cubierta vegetal’, impartida en la Facultad de Ciencias Experimentales. El proyecto, liderado por el profesor de Botánica Joaquín Moreno Compañ, apostó por integrar cultura popular, recursos audiovisuales y ciencia en una metodología centrada en el estudiante con el objetivo de favorecer un aprendizaje significativo y duradero.

De los videoclips al aula

La propuesta partía de una idea sencilla: utilizar los videoclips de la cantante para activar conocimientos previos. El alumnado ya había cursado Botánica en primero y contaba con una base conceptual que podía reactivarse. Cada sesión comenzaba con un cuestionario relacionado con un videoclip, seguido del visionado, la explicación teórica y una evaluación posterior para medir el progreso. Una prueba final permitió valorar la eficacia global del método.

Los distintos vídeos ofrecían escenarios útiles para trabajar grandes grupos vegetales y adaptaciones ecológicas. En Cardigan (2020), el piano cubierto de musgos y rodeado de helechos permitía repasar briófitos y pteridófitos. En Out of the Woods (2015), dominado por coníferas, se abordaban las gimnospermas y sus adaptaciones al bosque templado. Willow (2020), ambientado en un entorno ribereño, facilitaba explicar angiospermas y vegetación de ribera, mientras que Wildest Dreams (2015) ayudaba a reconocer biomas como la sabana y analizar estrategias frente a la sequía. Aunque artísticos, estos paisajes aportaban suficientes elementos botánicos para estimular la observación científica.

Mejora en comprensión y participación

Tras la experiencia, el alumnado fue capaz de identificar correctamente briófitos, pteridófitos, gimnospermas y angiospermas, además de reconocer adaptaciones vegetales, frutos, inflorescencias y biomas. En todos los bloques, el porcentaje medio de aciertos fue mayor al final que al inicio de las sesiones, lo que evidencia una mejora clara en la consolidación de los contenidos.

La valoración del estudiantado también resultó muy positiva: más del 86% se mostró satisfecho o muy satisfecho con el uso de vídeos musicales como activadores de conocimientos previos; el 90,91% consideró útil la metodología para aprender nuevos contenidos; y el 95,45% la reconoció como eficaz para detectar lagunas de conocimiento. El profesorado observó, además, mayor asistencia y participación en clase.

“El vídeo musical combina imagen, narrativa y emoción. Puede parecer sólo entretenimiento, pero, utilizado de forma estratégica, se convierte en una herramienta educativa muy potente”, explica el profesor de la UMH. El experto recalca que este enfoque no sustituye las prácticas de campo, laboratorio o literatura científica, sino que las complementa y refuerza.

Más allá de la clase: combatir la “ceguera botánica”

El proyecto también apunta a implicaciones sociales. Según Moreno, muchas personas sufren lo que se denomina “ceguera botánica”, la dificultad para percibir y valorar las plantas del entorno cotidiano. Integrar referentes de la cultura popular en el aprendizaje, junto a una comunicación rigurosa de la ciencia, puede contribuir a visibilizar el mundo vegetal y fomentar la apreciación de las especies que sostienen los ecosistemas.

La experiencia se suma a las iniciativas de innovación docente que la UMH impulsa cada curso para promover una educación dinámica, participativa y conectada con la realidad cultural y tecnológica del alumnado, situándolo en el centro del proceso educativo y favoreciendo conocimientos duraderos.

Los resultados del proyecto se han publicado en el libro La universidad emergente: Hacia una educación transformadora e innovadora, editado por Octaedro, accesible en el enlace: https://octaedro.com/libro/la-universidad-emergente/

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