Los cambios en el plan de reforma del barrio Porfirio Pascual de Elche elevan los costes un 41 % hasta llegar a los 16,8 millones
El objetivo ahora es poder optar a las ayudas de accesibilidad que convoca el Consell para cubrir los sobrecostes, con la vista puesta en que los residentes no tengan que poner más dinero

La imagen que tendrán los edificios, una vez acabadas las obras. / INFORMACIÓN
De los 10,8 millones de euros por los que se adjudicaron los trabajos del plan de reforma del barrio Porfirio Pascual de Elche en enero de 2025 a los 15,3 millones, a lo que habría que sumar el IVA, otros 1,5 millones, situándose así en unos 16,8 millones de momento. Todo cuando, además, en agosto de 2024, el primer intento para licitar las obras fracasó precisamente por los precios. En aquel momento, el presupuesto base de licitación se situó en 9,8 millones de euros, pero el concurso quedó desierto. No resultó atractivo para ninguna empresa, algo que se atribuyó al encarecimiento de los materiales y de la mano de obra. Ahora, tras varios modificados del contrato, y tras la última revisión por los cambios en el emplazamiento de los ascensores, la cimentación y las cubiertas fundamentalmente, el total del presupuesto se eleva en un 41,71 % lo que, a efectos prácticos, implica 4,5 millones de euros. Del sobrecoste, 4,4 millones son por la rehabilitación propiamente dicha, mientras que la reurbanización del entorno supondría 80.867 euros más, hasta situar la cifra global prevista en 377.286 euros.

Las obras en el barrio Porfirio Pascual en una imagen reciente. / Matías Segarra
Los elevadores
Con los cambios introducidos, por un lado, la instalación de los elevadores -hasta 40, uno por cada comunidad de propietarios- se sigue situando en la parte trasera de los bloques, pero toda la estructura se emplaza en la vía pública. De este modo, se hace posible que no se tengan que derribar las escaleras existentes, sólo que se reformen, salvando el escollo de los posibles desalojos de los residentes mientras duren las obras. Para ello, el ascensor se apoya en una estructura de pilares junto al edificio, con lo que no será necesario tocar parte de la escalera como antes ni tampoco los sótanos, a lo que se suma el plus de que no tendrá que soportar el peso la fachada. Eso conlleva que, para acceder a las viviendas, se construyan una especie de pasarelas individuales a modo de balcones que permiten entrar a las casas por las zonas de las galerías o las cocinas.

La construcción del barrio Porfirio Pascual a finales de los años 50, en una imagen del dosier de Pimesa. / INFORMACIÓN
Cimentación y cubiertas
Por otra parte, las catas constataron que la cimentación de los edificios es diferente en cada bloque y, en muchos casos, insuficiente para soportar la losa de cimentación de los módulos de los ascensores. Por ello, se va a recurrir a micropilotes en 37 de las 40 comunidades de propietarios. Finalmente, en las cubiertas, se cambia el panel sándwich proyectado, con dos chapas de acero exteriores y un núcleo de espuma rígida inyectado entre las dos hojas, de manera que pase de cinco a diez centímetros, ganando en anchura y, por consiguiente, en rigidez, y, con ello, que disminuya el número de apoyos, algo que, a la vez, hará posible ganar en aislamiento y en eficiencia energética.

Uno de los sótanos en el barrio de Porfirio Pascual, en una imagen del dosier de Pimesa. / INFORMACIÓN
Entre 4.000 y 18.000 euros
Desde el principio, tanto desde la empresa municipal Pimesa como desde el Ayuntamiento pusieron el acento en que cualquier variación del presupuesto inicial no sería repercutido en los residentes, y eso es lo que mantienen también ahora, tras estos cambios de calado no sólo desde el punto de vista estructural, también cuantitativo. Por eso mismo, la sociedad va a tramitar este año las ayudas a la accesibilidad que convoque la Generalitat Valenciana, dirigidas a propietarios y comunidades de vecinos, ya que no sólo son compatibles con los fondos europeos Next Generation con los que se financia el grueso de los trabajos, sino que, además, contemplan ayudas de entre 4.000 y 18.000 euros por vivienda para la instalación de los ascensores, que es una de las piedras angulares de este proyecto.

Maquinaria en el barrio Porfirio Pascual en una imagen reciente. / Matías Segarra
El reparto
Fue en febrero de 2023, aún con el anterior Ejecutivo local de izquierdas, cuando se formalizó el Acuerdo de la Comisión Bilateral entre el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, hoy Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana; la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Elche, en el que se programaba la rehabilitación de los 18 edificios y 40 comunidades de propietarios de Porfirio Pascual. La actuación preveía 9,3 millones con cargo a los fondos Next Generation de la UE, mientras la Generalitat pondría 578.049 euros y la Administración local, un millón de euros.

El barrio Porfirio Pascual, en una imagen de hace unos días. / Matías Segarra
Las aportaciones municipales
Sin embargo, en octubre de 2024, a la junta de gobierno local no le quedó otra que aprobar un nuevo presupuesto para ajustarlo a las condiciones del sector, subiendo el presupuesto hasta los 14 millones, IVA incluido, aunque luego la oferta sería ligeramente inferior. Con un matiz, el Ejecutivo local se comprometió en ese momento a que el Ayuntamiento haría una aportación económica del 15% de los costes subvencionables de rehabilitación edificatoria, estimada en 1,8 millones de euros, comprometiéndose a dotar la correspondiente partida presupuestaria en el año 2026, y a hacer otra aportación para cubrir el sobrecoste de las actuaciones de rehabilitación edificatoria por el incremento de los costes experimentado en el sector de la construcción, si no podían obtenerse ayudas públicas adicionales, por 537.653 euros. Cifras que ahora vuelven a subir. Por ello, se quiere optar a esas ayudas de la Vicepresidencia Primera y Conselleria de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad para la instalación de elevadores. “La obtención de estos fondos públicos adicionales en materia de accesibilidad permitiría aligerar notablemente la carga de la financiación de la intervención prevista por las circunstancias sobrevenidas que se han producido, teniendo en cuenta que en el ERRP se dan cabida 316 viviendas y cuatro locales comerciales”, se señala al respecto desde Pimesa.
Prórroga
Por otra parte, el contrato con la UTE Rehabilitación Porfirio Pascual, integrada por FCC Construcción y Obras y Servicios P. Selva, se firmó el 7 de febrero del año pasado, con un plazo máximo de ejecución de las obras de 18 meses, a contar desde el 25 de febrero de 2025, hace justo doce meses. Ahora bien, para no perder las ayudas, los trabajos tenían que estar acabados este 30 de junio. Sin embargo, ahora se apunta a 24 meses, y se sitúa el final en el 30 de diciembre, por esos cambios en la solución que se le ha dado al ascensor. De ahí que se le vaya a pedir a la Vicepresidencia Primera y Conselleria de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad una prórroga hasta el 30 de diciembre, mientras que para la justificación de las actuaciones se solicita de plazo hasta el 30 de junio de 2027. De hecho, en el plan de actuación de Pimesa de 2026 se reconocía que, al cierre de 2025, lo que se preveía es que se llegara al 74% de ejecución, aunque, finalmente, se quedaron en el 32%. Una demora bastante considerable que justifican en los cambios impulsados, sobre todo en los ascensores.
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