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Las autocaravanas buscan su espacio: de multas recurridas a más zonas habilitadas en Elche

Las restricciones impuestas hace un año avivan el desplazamiento a enclaves como el Pantano y las camper area hacen lleno

Así fue la última movilización de las autocaravanas en septiembre

Matías Segarra

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Justo un año después de que ayuntamientos como los de Elche y Santa Pola blindasen el acceso de las autocaravanas en el litoral con señalización restrictiva en puntos sensibles como el entorno del Cabo de Santa Pola, el conflicto entre administraciones y conductores sigue sin resolverse. Las señales de gálibo y limitación de anchura han reducido de forma notable la presencia de estos vehículos en enclaves costeros, pero el malestar en el sector no solo persiste, sino que se reorganiza porque quieren el espacio que por ley, insisten, les pertenece. El blindaje ha fomentado la dispersión de este tipo de vehículos e incluso ha avivado que campings exclusivos para caravanas estén tramitando la ampliación de sus instalaciones al llegar al lleno.

En cuanto a las prohibiciones, la instalación de señales que impiden el paso a vehículos de más de 2,20 metros de ancho, salvo autorizados, ha sido la medida más visible así como la limitación de metros de largo para entrar a zonas como Urbanova, en Alicante, pese a que no hay delimitaciones en el suelo.

En la práctica estas medidas han supuesto un freno casi total a la llegada de autocaravanas a determinados tramos del litoral. «Si te encuentras cinco señales, al final pasa uno», resume Óscar Borjabad, usuario y uno de los principales impulsores de las dos movilizaciones del último año.

Informes

Sin embargo, parte del colectivo considera que esta señalética es discriminatoria y carece de suficiente base técnica y jurídica. Argumentan que muchas de estas limitaciones no están recogidas de forma expresa en ordenanzas municipales ni acompañadas de informes técnicos que justifiquen la restricción por motivos de seguridad vial o capacidad de la vía. Según explican, cuando se interponen recursos contra las sanciones, lo primero que solicitan es el aval técnico de la señal y la legalización del punto exacto donde se ha instalado, pero que pese a los esfuerzos del colectivo por defender sus derechos se han topado casi siempre con el silencio administrativo.

En el camino del Cabo de la villa marinera, la presión de estos vehículos ha disminuido considerablemente respecto a temporadas anteriores con una presencia esporádica. Algunos conductores optan por no arriesgarse ante la proliferación de señales, mientras que otros deciden continuar y, en caso de sanción, recurrirla posteriormente confiando en que prospere ya que sostienen que al no haber una base que las sustente se les termina dando la razón a los propietarios de estas casas móviles.

Vista aérea de una camper área en La Marina, en Elche

Vista aérea de una camper área en La Marina, en Elche / Áxel Álvarez

Desde el colectivo aseguran que una parte minoritaria está desafiando las instrucciones municipales con la convicción de que las multas acabarán siendo anuladas si los interesados deciden después presentar las alegaciones. No obstante, admiten que la incertidumbre jurídica y el desgaste administrativo disuaden a muchos usuarios. Preguntado al Ayuntamiento de Elche sobre esta supuesta problemática señalan que no tienen acceso al número de sanciones que se han elevado por parte de la Policía Local en este tiempo porque se terminan tramitando a través de Suma.

Ahora bien, el efecto más visible de este endurecimiento en la costa ha sido el desplazamiento hacia otras zonas de los términos municipales. El entorno del Pantano de Elche se ha convertido en uno de los enclaves preferidos por turistas que deciden pasar el día alejados de la playa, y en el entorno natural se han registrado jornadas con una presencia notable de autocaravanas, algo que también ha generado debate por tratarse de un espacio protegido. En determinados momentos, las fuerzas y cuerpos de seguridad Policía Local y la Guardia Civil han intervenido para desalojar vehículos y tramitar sanciones, especialmente cuando se ha considerado que existía acampada y no mero estacionamiento sobre la explanada donde cada año se asienta la feria de abril de la Casa de Andalucía.

Si bien, desde la Acequia Mayor del Pantano, propietario del patrimonio hidráulico del enclave, han detectado que en el último año ha aumentado la presencia de este tipo de vehículos de gran tamaño pero no lo ven un fenómeno «preocupante» siempre y cuando no haya masificación. Señalan que sí que hubo un tiempo en el que tuvieron que elevar denuncias porque había usuarios que accedían a zonas más escondidas «y lo enguarraban todo», manifiesta el presidente de la institución, Francisco Picó.

Aún y así, desde la entidad apuntan que estos casos son minoritarios y que la infinita mayoría de quienes acuden al lugar son extranjeros que van buscando tranquilidad y que aprovechan el estacionamiento para hacer rutas senderistas, por lo que incluso valoran como positivo que pudiera estudiarse una regularización del entorno, con una zona habilitada, para promover el acceso de este tipo de turista, siempre y cuando la zona no termine colapsada.

Cementerio

Otro de los puntos donde ha aumentado la presencia es el estacionamiento es junto al Cementerio Viejo de Elche, aprovechando la amplitud y como alternativa para quienes ya no acceden al litoral aunque el volumen fluctúa de un día a otro. La concentración de vehículos en estos espacios evidencia que la demanda para dejar la autocaravana en tierras ilicitanas no ha desaparecido, sino que se ha redistribuido.

Aunque en la comarca del Baix Vinalopó se cuentan casi con una mano las iniciativas empresariales enfocadas a ofrecer un lugar donde acampar de forma reglada, la restricción de la costa les ha beneficiado. Desde Camper Área, uno de los espacios de la playa de El Pinet, apuntan que desde noviembre tienen al completo los 80 aparcamientos y que a diario tienen que derivar a una veintena de conductores a otros lugares por la falta de parcelas, con la vista puesta en abrir en la próxima temporada otro sector a escasos metros con 70 plazas más.

La Policía Local sancioa a una de las autocaravanas en un punto no habilitado de El Pinet

La Policía Local sancioa a una de las autocaravanas en un punto no habilitado de El Pinet / AXEL ALVAREZ

Desde Camper Área Caravaning, otra de las empresas de La Marina, manifiestan en la misma línea que han notado más afluencia este febrero que el anterior y que los interesados, que suelen ser turistas extranjeros, están alargando la estancia. Si habitualmente se quedaban un mes de media, ahora hay una tendencia a estirar incluso hasta los dos o tres meses, ya que tienen casos de interesados que llegaron en diciembre y no se irán hasta marzo. Desde este recurso exponen que la Policía Local se ha presentado en las instalaciones para informar de la regulación y que desde el propio centro se explique a los caravanistas cuáles son los límites. «Entendemos el malestar de que paguen justos por pecadores, pero hay gente poco cívica que tira las aguas grises junto a las playas maravillosas que tenemos, cuando el vaciado sólo vale siete euros», exponen desde esta zona de acampada que ofrece este servicio.

Turismos adaptados

Los usuarios se apoyan en que las autocaravanas están catalogadas como vehículos M1, es decir, turismos adaptados como vivienda, según la clasificación de la Dirección General de Tráfico. Bajo esa consideración, sostienen que pueden circular y estacionar en las mismas condiciones que cualquier otro turismo, siempre que no se incurra en acampada ni se ocupen elementos del espacio público más allá del perímetro del vehículo.

«Norma solo hay una», insiste Borjabad, que critica la disparidad de criterios de la Administración para ponerle coto a la actividad. Enfatizan que en los casos «más sangrantes» como el de la carretera del Cabo (donde Elche y Santa Pola se aliaron para ir adelante con la restricción) no hay accidentes que justifiquen esta imposibilidad de paso y el ancho es suficiente, ya que pueden circular vehículos autorizados, y han llegado a verse hasta autobuses. A este respecto, los usuarios denuncian que el veto no se está aplicando a furgonetas o campers no homologadas, sin baño ni depósitos de aguas, que pueden generar vertidos o comportamientos incívicos. Estas limitaciones responderían a la estrategia de Santa Pola dentro del plan director del Cabo para minimizar el acceso de vehículos en vista de que se habilitarían nuevos senderos.

El sector prepara la tercera ofensiva

El sector de la autocaravana ya estudia su tercera movilización y apuntan a que podría celebrarse entre marzo y abril. «No nos podemos quedar callados», apunta Óscar Borjabad, quien ya ha movilizado en dos ocasiones y en menos de un año a más de un centenar de conductores venidos de diferentes partes del país contra la «nula gestión de los organismos», en referencia a las políticas restrictivas de los ayuntamientos. Todavía está por definir la fecha y el trazado, aunque adelantan que esta nueva manifestación en movimiento será más ambiciosa que las anteriores para hacer más ruido, y que incluso están estudiando si podría cubrir Santa Pola, Elche y Alicante.

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