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Comer, tragar, respirar: Una formación específica sobre disfagia

El alumnado de Enfermería del CEU de Elche recibe por tercer año consecutivo una formación sobre disfagia, una alteración frecuente en personas mayores y pacientes neurológicos cuya detección precoz resulta clave para prevenir complicaciones

El seminario del CEU pretende convertir un problema clínico complejo en conocimiento aplicable.

El seminario del CEU pretende convertir un problema clínico complejo en conocimiento aplicable. / INFORMACIÓN

Hay problemas clínicos que no suelen ocupar titulares, pero que condicionan de forma decisiva la calidad de vida de miles de pacientes. La disfagia —la dificultad para trasladar alimentos o líquidos desde la boca hasta el estómago— es uno de ellos. Puede pasar inadvertida al principio, confundirse con molestias menores o revelarse solo cuando ya ha desencadenado consecuencias más serias: desnutrición, deshidratación, infecciones respiratorias o neumonías por aspiración.

Por eso, y por tercer año consecutivo, el Grado en Enfermería de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche ha vuelto a situarla en el centro de una formación específica para su alumnado de 3º curso, dentro de la asignatura Ciclo Vital III. La iniciativa está organizada y coordinada por el profesor Pepe del Amo y cuenta con la participación de profesionales expertas del Hospital General Universitario de Elche. La detección precoz y el abordaje multidisciplinar de la disfagia en personas mayores institucionalizadas ya fueron subrayados en el enfoque del seminario del curso pasado y también forman parte de la estrategia asistencial del Hospital General de Elche, que incluso ha desarrollado una guía específica para pacientes y cuidadores.

Una dificultad silenciosa con un impacto muy real

La disfagia no es una patología rara ni marginal. El Hospital General Universitario de Elche presentó en 2023 una guía para pacientes y cuidadores titulada Vivir con disfagia tras un ictus y explicó entonces que, en su departamento de salud, esta alteración afecta a casi un 10% de la población. La guía incluía información sobre tipos de disfagia, signos principales, complicaciones frecuentes, valoración nutricional e hidratación, buenas prácticas durante la alimentación, tratamiento y ejemplos de menús adaptados.

Ese dato ayuda a entender por qué una formación como esta tiene tanta relevancia en Enfermería. La disfagia aparece con frecuencia en personas mayores, en pacientes neurológicos y en contextos de fragilidad, y obliga a mirar con atención algo tan cotidiano como comer o beber. Tos durante las comidas, atragantamientos, cambios en la voz tras ingerir líquidos, restos de comida en la boca o infecciones respiratorias recurrentes son algunos de los signos que los profesionales utilizan para sospecharla. En 2024, además, el Hospital General de Elche informó de que realiza cerca de 600 cribados anuales de sospecha de disfagia, principalmente en Neurología, Endocrinología y Medicina Interna.

Del aula al gesto clínico

Ese es precisamente el terreno en el que se mueve el seminario del CEU: convertir un problema clínico complejo en conocimiento aplicable. La sesión impartida este curso al alumnado de 3º de Enfermería ha estado a cargo de Magdalena Martínez Aparicio y Fernando Fernández Candela, este último profesor jubilado del CEU y enfermero experto en disfagia, dentro de una propuesta que funciona como base para una práctica posterior en la asignatura.

El contenido del seminario ha recorrido un itinerario muy pegado a la realidad asistencial: recordatorio anatomo-fisiológico del aparato digestivo, fisiología de la deglución, clasificaciones de la disfagia, sintomatología, causas, consecuencias y reconocimiento del paciente con disfagia mediante indicadores biológicos y herramientas de screening como EAT-10, MNA y MUST. También se ha abordado el tratamiento correcto, el uso de suplementos y espesantes, los alimentos de riesgo y recomendados y el Test Volumen-Viscosidad (MECV-V), utilizado en el diagnóstico clínico de esta alteración.

“No se trata, por tanto, de una formación genérica sobre nutrición o cuidados geriátricos, sino de una inmersión en una situación clínica concreta que exige observación, criterio y capacidad de intervención. Y ahí está una de sus fortalezas: enseña al alumnado a reconocer un problema que a menudo no se presenta con espectacularidad, pero sí con una cadena de riesgos muy serios si no se identifica a tiempo”, asegura Del Amo.

Seminario Disfagia 1

La disfagia aparece con frecuencia en personas mayores, en pacientes neurológicos y en contextos de fragilidad. / INFORMACIÓN

Lo importante no es solo saber qué es, sino saber verlo

En la práctica clínica, muchas veces la diferencia no la marca conocer el nombre de una alteración, sino identificarla en el momento en que empieza a manifestarse. La disfagia exige justamente esa mirada. El seminario insiste en la detección precoz porque ahí se juega buena parte de la prevención: evitar broncoaspiraciones, reducir infecciones respiratorias, ajustar la alimentación, adaptar texturas y activar un abordaje multidisciplinar antes de que el deterioro avance.

Ese enfoque conecta, además, con la línea que ya se viene desarrollando en Elche desde el ámbito sanitario. La guía elaborada por el Hospital General para pacientes y cuidadores no se limitaba a definir la patología, sino que ofrecía recomendaciones prácticas sobre alimentación, ejercicios, productos de apoyo y métodos alternativos de nutrición, lo que revela hasta qué punto la disfagia obliga a coordinar atención clínica, educación sanitaria y acompañamiento cotidiano.

Un seminario que no acaba en el seminario

Una de las claves de esta iniciativa es que la sesión teórica no queda aislada. El seminario sirve como base para la práctica 4 de Ciclo Vital III, en la que los propios alumnos realizarán entre ellos el test diagnóstico MECV-V utilizando el material necesario para su desarrollo: pulsioxímetro, fonendoscopio, vasos con líquidos de distinto espesor y hojas de registro.

“La disfagia puede parecer, vista desde fuera, un asunto técnico y muy específico. Pero basta detenerse un poco para entender que afecta a algo tan básico como comer sin miedo, beber sin riesgo o mantener un estado nutricional adecuado. En personas mayores o pacientes con enfermedades neurológicas, esa dificultad transforma rutinas, condiciona la autonomía y obliga a revisar cuidados que a veces se dan por descontados”, concluye Del Amo.

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