La basílica de Santa María de Elche suma tres nuevas redes de protección en su fachada por los desprendimientos
Las mallas se han colocado en la parte que da a la plaza del Congreso Eucarístico y el foco se centra ahora en la constitución de la fundación y la captación de fondos para la rehabilitación

Nuevas redes protectoras en la fachada de Santa María en Elche / Áxel Álvarez
Tres redes más en la basílica de Santa María de Elche, siguiendo, por desgracia, con una tendencia inaugurada desde hace tiempo y a la que solo se le puede poner freno con una rehabilitación integral del templo para salvaguardar este valioso patrimonio ilicitano donde, a la sazón, se representa el Misteri d’Elx. Para ello, a las ocho y media de la mañana de este miércoles, con la grúa que también empieza a ser lamentablemente habitual, comenzaron los trabajos para instalar las mallas de protección en la Puerta de San Agatángelo, en la zona que da a la plaza del Congreso Eucarístico. En concreto, las telas se situaron sobre las dos ventanas, y otra entre ambas aberturas, coincidiendo con las fisuras y grietas que se localizaron ahí tras la última inspección. Todo después de que, a finales del pasado mes de enero, cayeran unos ripios que obligaron a clausurar el acceso a la edificación por esa puerta y a vallar la zona, para evitar que otros posibles desprendimientos pudieran causar algún tipo de daño sobre los peatones que transitan por ese espacio.

La colocación de las redes en la Puerta de San Agatángelo este mismo miércoles. / Áxel Álvarez
Los daños
Fue en la inspección realizada hace ahora un mes cuando se detectó que los nuevos desperfectos se habían localizado en las ventanas y que, por precaución, también se cubrirían las grietas, pese a que los primeros indicios apuntaban a que se podía tratar de restos que en su día se desprendieron, se quedaron sobre alguno de los elementos de esa puerta, y que, por las fuertes rachas de viento de finales de enero, acabaron cayendo a la vía pública. El hecho de que los cantos tuvieran entre cuatro y seis centímetros avalaban esa teoría. Sin embargo, el análisis de principios de febrero reveló, como explicó entonces el arquitecto técnico designado por la comisión técnica de la basílica de Santa María, Francisco Rodríguez Trives, que la afección en esa fachada norte estaba en los vierteaguas de las dos ventanas que siempre permanecen cerradas y que las cornisas estaban bien. Por seguridad, asimismo, también se taparían las grietas y fisuras de apenas unos milímetros que recorren la fachada entre el contrafuerte y el aplacado lateral, entre los dos ventanales, como así se ha hecho.

Un detalle de las redes que se colocaron en la Puerta de San Agatángelo este mismo miércoles. / Áxel Álvarez
Puerta Mayor
Redes que, en cualquier caso, llegan prácticamente dos años después de la actuación desarrollada en mayo de 2024 en la Puerta Mayor, obra del escultor Nicolás de Bussy y finalizada en 1682, cuando los desprendimientos en esa área obligaron a acordonar, inspeccionar con la cesta y, posteriormente, a instalar más mallas. Un paso que llevó a que incluso el alcalde de Elche, Pablo Ruz, convocara un pleno extraordinario en el que se planteó la necesidad de crear una fundación para canalizar la recogida de fondos que permitieran la rehabilitación de la construcción, aunque posteriormente se ha venido manteniendo que quien debe ir dando pasos es el Obispado, como propietario del templo. De hecho, desde hace unas semanas, los responsables de la Diócesis y de la basílica han venido acelerando con las reuniones de cara a poner en marcha con carácter inminente esa fundación, e incluso han estado tanteando a personas e instituciones, con el fin de que puedan implicarse en esta labor.

Francisco Rodríguez Trives, explicando los trabajos junto a Santa María este miércoles. / Áxel Álvarez
Actuación urgente
El propio Rodríguez Trives, en este sentido, destaca que estos nuevos desprendimientos que han obligado a instalar más telas protectoras evidencian la necesidad de actuar ya, contando con fondos públicos y privados, para frenar el deterioro del templo, una vez que, además, ya están el plan director y el proyecto de ejecución. Al respecto, afirma que en breve será una realidad la fundación que tendría un cometido similar al de la organización privada sin ánimo de lucro y también de carácter canónico que se encarga de la construcción, conservación y restauración de la Sagrada Familia en Barcelona. La idea es que pueda estar en marcha en cuestión de meses y, así, que se puedan sentar las bases de la rehabilitación y, en particular, darle el impulso necesario para que sea una realidad a corto plazo.

Las labores desarrolladas en Santa María este miércoles. / Áxel Álvarez
Unos 6,9 millones
Un equipo de arquitectos cifró hace ahora cuatro años en el plan director en 6,9 millones de euros la inversión total que necesita la basílica de Santa María, dentro de una intervención que se podría prolongar a lo largo de una década y que tenía como fin último frenar el deterioro de la construcción. Para ello, se quería partir de una radiografía en profundidad del estado en el que se encontraba para, de este modo, establecer las prioridades del inmueble y que, como constató el documento y se vuelve a poner en evidencia cada vez que hay desprendimientos, pasa de forma especial por las fachadas y las cubiertas del inmueble en el que se escenifica el Misteri d’Elx, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
"Enfermedad detectada"
En este contexto, a finales de 2024, se presentó el proyecto básico de ejecución para la primera fase de rehabilitación, elaborado por el despacho Almagra Arquitectura i Patrimoni. Un estudio que apuntó a que la construcción se está abriendo por el propio esfuerzo de los arcos y bóvedas que ya empujan a las esquinas, con desplomes de 37 centímetros en el arco fajón y ligeros deslizamientos hacia el exterior, y arcos en descensos de entre 15 y 17 centímetros. A ello se suman los vuelcos y hundimientos provocados por la falta de capacidad portante del terreno. Todo como consecuencia de los sismos que han castigado a la construcción desde sus orígenes en el siglo XVII, el efecto de las lluvias, y el material del que está hecha la basílica. Fue en ese marco en el que la directora de Almagra Arquitectura i Patrimoni, Amparo Sebastiá, ponía el foco en la necesidad de actuar en Santa María: “La enfermedad ya está detectada y ahora hay que ponerle remedio”, puntualizó hace ahora algo más de un año. Con un matiz importante que apostilló Sebastiá y corrobora Rodríguez Trives: el templo no se va a caer hoy, pero la actuación cada día que pasa se hace más urgente por motivos obvios. Así lo constatan todas las redes que cubren en estos momentos la basílica ilicitana.
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