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Agricultura

El ilicitano Andrés Soto recibe el título de Agricultor del Año del Camp d’Elx

Asaja Elche distingue su crecimiento de 5 a 100 hectáreas y su apuesta por una explotación rentable y profesionalizada

Andrés Soto recogiendo alcachofas en una de sus explotaciones en el Campo de Elche

Andrés Soto recogiendo alcachofas en una de sus explotaciones en el Campo de Elche / INFORMACIÓN

V. L. Deltell

V. L. Deltell

El agricultor ilicitano Andrés Soto Bernad recibirá el próximo sábado el Premio Agricultor del Año 2025 que concede Asaja Elche en el marco de la tradicional Nit del Camp d’Elx, una cita anual que reunirá a socios compromisarios, agricultores y ganaderos, empresarios del sector agroalimentario, comunidades de regantes, figuras de calidad y a un nutrido grupo de representantes políticos y miembros del Ayuntamiento.

El reconocimiento pone el foco en una trayectoria de más de dos décadas marcada por la expansión y la profesionalización. Asaja Elche le entregará el galardón “por su esfuerzo, elevado nivel de exigencia y superación”, en una velada en la que el presidente de la organización agraria, Pedro Valero, ejercerá como anfitrión y ofrecerá un discurso sobre la situación actual del Camp d’Elx, sus problemas y posibles soluciones.

Andrés Soto junto a su mujer, también agricultora en el Campo de Elche

Andrés Soto junto a su mujer, también agricultora en el Campo de Elche / INFORMACIÓN

De cinco a cien hectáreas en catorce años

Natural de la pedanía de Matola y de 52 años, Andrés Soto procede de una familia de agricultores. Desde niño acompañaba a sus padres, Andrés y Clara, al campo. Sin embargo, no fue hasta 2002 cuando decidió dar un giro definitivo a su vida profesional. Tras más de doce años trabajando en una fábrica, optó por dedicarse plenamente a la actividad agraria convencido de su potencial. “Veía que mis padres, trabajando duro, siempre iban produciendo y creciendo. Que la agricultura con mucho esfuerzo tenía porvenir, y decidí apostar por ella”.

Comenzó gestionando apenas cinco hectáreas y en poco más de catorce años ha llegado a cultivar cerca de cien, distribuidas entre partidas como Derramador, Puçol, Algoda, Alzabares o el término municipal de Crevillente. En la actualidad produce una amplia variedad de cultivos de calidad. En invierno trabaja 45 hectáreas de brócoli, seis de coliflor y dos de alcachofa. A ello se suma un importante abanico de variedades de granado —Taste’m, Wonderful, Acco, Bigful y Mollar— que ocupan 25 hectáreas.

El crecimiento no ha estado exento de dificultades. “He tenido muchos altibajos, sobre todo al principio: he perdido cosechas, me han dejado de pagar, pero el estar al pie del cañón me ha hecho llegar hasta aquí”, explica, y añade: “A veces piensas en tirar la toalla, pero dices: no, hay que seguir luchando sea como sea”. Quienes le conocen lo definen como “extremadamente trabajador y perfeccionista”, rasgos que Asaja destaca como parte de su perfil profesional.

Rentabilidad, contrato y cultura del esfuerzo

Para Soto, la clave del éxito reside en la actitud y en asegurar canales de comercialización estables. “Si tienes ganas de trabajar y de echar horas, se puede vivir bien o muy bien de la agricultura”. En su opinión, la rentabilidad depende en gran medida del compromiso personal y del sacrificio diario.

El agricultor defiende la agricultura por contrato o comercialización bajo contrato, es decir, vender la producción con precio y volumen pactados antes de la cosecha. Este modelo, explica, reduce la incertidumbre y evita sobresaltos en un sector sometido a fuertes vaivenes de mercado.

Además, anima a las nuevas generaciones a apostar por el sector primario con determinación y entusiasmo. Considera que la agricultura es una opción de vida viable siempre que se afronte con profesionalidad y constancia. Desde Asaja Elche subrayan su compromiso, su trabajo incansable y su defensa del futuro del Camp d’Elx como ejemplo de que el campo puede seguir siendo una actividad digna, rentable y con proyección.

Agua, movilización y defensa del sector

Uno de los ejes centrales de su discurso es la defensa del agua como recurso imprescindible para la supervivencia del Camp d’Elx. “El agua es vida. Significa poder trabajar o no”. En relación con el trasvase Tajo-Segura, muestra su preocupación: “No entiendo que se deje perder agua al mar mientras aquí la necesitamos para subsistir”. Consciente de la vulnerabilidad hídrica de la zona, ha construido una balsa en su parcela de granados como medida preventiva ante posibles sequías.

Soto también ha participado activamente en movilizaciones del sector, como la tractorada organizada por Asaja Alicante contra el acuerdo Mercosur el pasado 29 de enero. Su postura es clara: “Tenemos que hacernos oír. No podemos trabajar sin igualdad de condiciones. No pueden venir productos de fuera que no tengan las mismas exigencias que nosotros. Así no podemos competir”.

Para el agricultor ilicitano, el premio supone “un reconocimiento a más de veinte años dedicado a la agricultura, noche y día, a tiempo completo, y toda una vida ligada al campo”. Asimismo, aprovecha para poner en valor el apoyo técnico de Asaja Alicante, cuyos distintos departamentos le ayudan a resolver trámites y exigencias administrativas con agilidad.

La Nit del Camp d’Elx volverá a convertirse así en escaparate del sector primario ilicitano, con un protagonista que simboliza la evolución de la agricultura local hacia modelos más dimensionados, profesionalizados y orientados a la rentabilidad sin perder el arraigo familiar.

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