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La controvertida espuma del río Vinalopó a su paso por Elche

Vecinos denuncian la presencia de vertidos junto al Pantano mientras la Acequia Mayor asegura que se trata de un fenómeno natural que se agrava cuando hay más caudal tras las lluvias

Así fue el episodio reciente de generación de espumas en la Vega Baja

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Más burbujeo que en un jacuzzi, pero de cierto tono amarillento y junto al Pantano de Elche. Ahora bien, ¿se trata de un caso de contaminación o puro fenómeno natural? Pues la respuesta podría albergar las dos circunstancias, solo que hay momentos del año en los que a quienes transitan por la zona se les encienden todas las alarmas.

Precisamente este jueves se podía apreciar un gran cúmulo de espuma a escasos metros de la presa, lo que ha vuelto a reactivar el debate sobre el estado ambiental del Vinalopó.Y es que pese a que habitualmente suele contenerse en ese tramo la cantidad era tan vistosa que usuarios la atribuyen a posibles vertidos contaminantes mientras, en contraposición, la Acequia Mayor del Pantano asegura que se trata de un proceso que se viene repitiendo desde hace décadas y que se intensifica cuando aumentan las precipitaciones, y por tanto, el caudal del río, como ocurrió durante esta jornada lluviosa.

CHJ

Aitor Cantó, habitual de la zona, traslada a este diario que tras detectar la presencia de espuma decidió comunicar la situación a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) para que revise el estado del cauce porque entiende que la espuma se presenta en grandes cantidades, y entiende que la situación deriva de una dejadez del río.

“Tenemos que ser conscientes de que no nos sobra el agua y contaminar nuestro río es hacer daño a nuestro ecosistema”, lamenta, al tiempo que reivindica que el agua se ponga en el foco de atención sobre un paraje singular como este "especialmente cuando aparecen posibles contaminantes”.

Comportamiento habitual

Frente a estas preocupaciones, desde la Acequia Mayor estan gravedad al fenómeno y aseguran que la espuma forma parte del comportamiento habitual del río cuando se combinan determinados factores naturales.

Francisco Picó, presidente de la entidad, insiste en que la espectacularidad de la escena se produce cuando se remueven los sedimentos que arrastra el río, comparando el efecto con el de una batidora al mezclar líquidos con sedimentos. Eso sí, reconocen que el aspecto espumoso del agua se acentúa cuando el caudal aumenta tras episodios de lluvia, como ha sucedido esta semana, y añade que al proceso natural se suman otros factores como la salinidad del agua y los sedimentos arrastrados por el río, que atraviesa zonas con suelos arcillosos. Estas partículas pueden alterar el color del agua y favorecer la formación de espuma cuando se mezclan con el movimiento del caudal.

Espuma acumulada junto al Pantano de Elche en el cauce del río

Espuma acumulada junto al Pantano de Elche en el cauce del río / INFORMACIÓN

Vigilancia

Desde la entidad tampoco niegan que puedan llegar residuos procedentes de depuradoras de los aportes que recibe el río desde tramos situados aguas arriba, en municipios como Elda o Aspe. Aún y así, según Picó, esa combinación de factores explica el aspecto del agua sin que ello necesariamente signifique necesariamente que exista contaminación. Al hilo, desde la Acequia Mayor insisten en que el estado del cauce se vigila de forma periódica por los guardias encargados de la zona.

No obstante, los episodios de espuma en ríos no siempre tienen un origen natural. En otras cuencas hidrográficas cercanas se han registrado recientemente situaciones similares vinculadas a vertidos o a la saturación de infraestructuras de depuración tras episodios de lluvias intensas.

Un ejemplo se produjo hace pocas semanas en el río Segura, donde el aumento del caudal tras las precipitaciones provocó la aparición de grandes masas de espuma a lo largo de su recorrido por la Vega Baja. En ese caso, los expertos señalaron que la espuma estaba relacionada con la presencia de aguas residuales mezcladas con detergentes y otros contaminantes.

Las lluvias registradas en la Región de Murcia tras el paso de la borrasca Francis incrementaron notablemente el caudal del río, llegando a superar los 28 metros cúbicos por segundo en algunos puntos cuando lo habitual apenas alcanza los dos. El aumento del volumen de agua arrastró residuos y provocó la aparición de espuma en distintos tramos del cauce.

Ante estos episodios, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) activó su protocolo habitual recogiendo muestras del agua para analizar su composición e investigar el origen de los vertidos. En muchos casos, estos fenómenos se producen cuando las depuradoras se saturan por la entrada simultánea de aguas pluviales y residuales, lo que obliga a aliviar el sistema, lo que puede provocar que parte del agua llegue al río sin tratar completamente.

Vertidos ilegales

Los expertos también advierten de que en ocasiones algunas empresas aprovechan las crecidas del río para realizar vertidos ilegales, ya que el mayor volumen de agua permite diluir los contaminantes y dificulta identificar su origen. No obstante, este tipo de prácticas suele ser más puntual, ya que las sanciones por vertidos sin depurar pueden ser muy elevadas.

El caso del Vinalopó, sin embargo, presenta características diferentes según los responsables del sistema de riego del pantano. En su opinión, el fenómeno observado en Elche responde principalmente a procesos naturales vinculados al caudal, la salinidad y los sedimentos del río, más que a un vertido concreto. Si bien, hay ocasiones en las que el río ha estado invadido por elementos que proceden de vertidos de aguas fecales o exceso de fertilizantes de uso agrícola, como ocurrió en 2022 en el cauce del Vinalopó a su paso por Elda y Sax cuando proliferó el alga Enteromorpha intestinalis.

También se han producido capítulos en Elche de que se den abundantes salidas de aguas de color oscuro que han ido a parar al río y que producen mal olor, como ocurrió en verano de 2024 en la ladera cuando Aigües d'Elx negó rotundamente que se tratase de aguas fecales, pero sí de pluviales producto de la repentina tormenta que descargó en el barrio de Carrús.

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