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Entrevista | Nacho Casado Cantautor

Nacho Casado en Elche: «Mi música llegó a las tiendas de importación de Tokio porque hay cabida a propuestas que no son tan mainstream»

El cantautor ilicitano vuelve a actuar en su tierra tras años de giras internacionales con un concierto íntimo el próximo viernes, 13 de marzo, a las 21 horas en la sala La Llotja

Nacho Casado en una imagen reciente de la promoción de su nuevo disco

Nacho Casado en una imagen reciente de la promoción de su nuevo disco / INFORMACIÓN

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Ha trabajado en varios países europeos y también tuvo un proyecto en Japón. ¿Cómo llegó su música al público nipón?

Fue en la época de la pandemia de coronavirus. Mi segundo disco, que se llama Amor, música y lágrimas, se editaba en un sello de Barcelona y ellos tenían distribución por muchos sitios. Entonces ocurrió que llegó a las tiendas de importación en Japón, en Tokio. Allí gustó y empezaron a interesarse por la música. Después me llegó una oferta de un sello de Tokio, una discográfica de allí.

¿Qué ha significado para usted esa trayectoria tan lejos de casa?

Al principio es un poco raro, aunque con todo el tema de la globalización tampoco tanto. En Japón sigue existiendo mucha cultura musical melómana y hay cabida para propuestas que no son tan mainstream. Para mí es una manera de que a la gente le guste lo que haces, además gente que sabe mucho de música. Pero lo tomo con naturalidad, como un paso más.

¿Tiene la sensación de que a veces se puede triunfar más fuera que en casa?

No lo sé. Yo llevo mucho tiempo y he cambiado mucho la percepción de lo que es dedicarme a esto. No intervengo demasiado en cómo funciona la música actual o el negocio. Lo mío es más una búsqueda, aunque suene un poco espiritual o doméstica, de entender la vida a través de la música. Muchas puertas no se abren, pero, cuando la gente valora que tu trabajo es sincero y hecho con el corazón, entonces sí que conectan con lo que haces. Es más una búsqueda que un fin en sí mismo.

El cantautor Nacho Casado junto a su inseparable guitarra

El cantautor Nacho Casado junto a su inseparable guitarra / INFORMACIÓN

Viene de una trayectoria larga que comenzó con La Familia del Árbol hace casi dos décadas. ¿Qué ha cambiado en su manera de entender la música?

Ha cambiado mucho. Cuando empecé era un chaval que tocaba con amigos. Luego firmé un contrato en Madrid, empecé a tocar mucho por festivales y sitios distintos, y al principio se te nubla un poco la vista y crees que eso es tu vida. Pero si continúas, vas desechando cosas y te das cuenta de que para mí música y vida son lo mismo. Vas marcando un camino. A veces uno se siente solo, porque haces algo y no sabes si tendrá repercusión, pero al final tienes que tener aguante, confiar en ti y continuar.

Muchos críticos hablan de su música como “pop mediterráneo”. ¿Se reconoce en esa etiqueta?

Sí, mucho. Cuando eres joven tienes influencias muy anglosajonas o americanas, sobre todo de otras décadas. Yo siempre he sido una persona que rebusca en el pasado. Pero a raíz de viajar tanto y de relacionarme con la gente, he descubierto músicas de distintos sitios. Luego vuelves a tu tierra y empiezas a investigar el folclore. En este disco he bebido de eso, del Mediterráneo, de nuestra zona. Tener las palmeras, el sol, la playa tan cerca, crecer aquí en Elche, todo eso te marca. También la música brasileña conecta mucho conmigo.

«Tabarca siempre la vi como una especie de utopía, un sitio donde estar tranquilo, casi un paraíso»

En el disco hay una canción dedicada a Tabarca, donde evoca la memoria colectiva del Mediterráneo. ¿Qué vínculo tiene con la isla?

Tengo muchas anécdotas porque he ido bastante. Recuerdo sobre todo cuando era muy joven y me quedé a dormir allí por primera vez con Pilar, que es mi mujer. Sentí una atracción muy fuerte por el lugar. Pensé que ojalá pudiera quedarme allí el tiempo suficiente como para perderme un poco en la isla. Siempre la vi como una especie de utopía, un sitio donde estar tranquilo, casi un paraíso.

En el disco también recupera la habanera en Si tanto me amas. ¿Tenía ganas de darle un enfoque contemporáneo a ese estilo tradicional?

La idea surgió cuando estaba de gira por Portugal. Una noche, después de tocar en Coimbra, me llevaron a un sitio que era la primera radio independiente del país, en un edificio antiguo. Allí había gente de todas las edades cantando fado, tocando percusión, haciendo música de forma muy natural. Aquello me impresionó mucho porque era algo ancestral pero a la vez moderno. Cuando volví a casa pensé que siempre estaba mirando hacia otros países y no hacia aquí. Empecé a recordar canciones que escuchaba de niño y a investigar. Encontré algunas que me gustaban y acabé haciendo mi propia versión de ese tipo de música.

¿Cree que ese sonido mediterráneo puede conectar también con el público internacional?

Sí. También me han etiquetado por la forma de tocar, que está cerca de la música brasileña, por las armonías y los acordes. Yo hago una mezcla de todo. Creo que es una música que puede gustar a cualquiera, y no es muy vanguardista ni tampoco busca serlo. Tiene más que ver con la sensibilidad del que la escucha.

¿La música es su refugio?

Eso es lo que intento. Que sea un refugio para mí y para quien esté escuchando, tanto en directo como en disco. Con el tiempo el objetivo es olvidarte de todo lo que tiene que ver con el éxito, la fama o el negocio y hacer algo realmente tuyo. Cuando tú te das de verdad en lo que haces, los demás pueden conectar con eso.

Ha colaborado con reconocidos artistas como Damien Jurado o Neil Halstead. ¿Qué ha aprendido de esos encuentros?

Las primeras veces es como estar viviendo un sueño. Estuve de gira en una furgoneta con músicos de California, Seattle o Ámsterdam durante un mes y medio, tocando cada noche. Esa es tu escuela. Ahí aprendes realmente el oficio. Ver que gente de esa talla internacional valora tu trabajo te da muchas tablas y mucha confianza.

Después de tantos viajes y giras, ¿le gusta más la carretera o volver a casa?

A mí me gusta estar en casa con mi familia. Viajar me ha servido para conocer gente y aprender a socializar, pero cuando vuelvo me doy cuenta de lo bien que se vive aquí.

¿Qué podrá ver el público en el concierto que ofrecerá en Elche?

Va a ser algo muy fiel a lo que estoy haciendo ahora. Este disco está muy basado en el directo. Va a haber mucha guitarra clásica y mucha canción. Una mezcla de folk inglés, cosas brasileñas y ese sonido mediterráneo que intento desarrollar. Es un formato muy centrado en la canción.

Casado durante uno de sus últimos conciertos.

Casado durante uno de sus últimos conciertos. / INFORMACIÓN

En el disco también hay una canción en valenciano. ¿Era una asignatura pendiente?

Sí. Era una canción muy bonita y se la enseñé a mi hijo. Él me dijo que sería perfecta en valenciano. Aunque yo no soy valencianoparlante, aquí todos lo entendemos. Me apetecía jugar con la fonética del idioma porque es muy bonito para cantar. La probé y quedó tan bien que decidí incluirla. Es una canción muy sencilla, casi como una pequeña nana.

«Mi música la definiría como esas casas de primera línea de La Marina que están deterioradas y al mismo tiempo tienen una belleza especial»

Si tuviera que describir su música o este disco con una imagen del Mediterráneo, ¿cuál sería?

Quizá esas casas de primera línea en La Marina, que parecen un poco deterioradas, pero tienen una belleza especial. Esa contradicción entre lo imperfecto y lo hermoso me inspira mucho. También caminar por los huertos de palmeras de Elche. Son imágenes muy nuestras y muy ligadas a la infancia.

¿Recuerda cuándo fue la última vez que actuó en Elche?

Creo que fue con Antonio Galvañ, de Parade, presentando el disco que hicimos juntos en el Patio de las Clarisas.

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