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Medio Ambiente

La Alcudia, El Hondo y los parques de Elche, unidos por las aves exóticas

El hogar de la Dama, el Parque Municipal y el humedal comparten especies acuáticas, que en estos enclaves han encontrado, a lo largo del tiempo, su refugio y fuente de alimentación

Dos ánades en el parque situado tras el Parque Infantil de tráfico de Elche. En el mismo enclave, un ejemplar de garceta grande (Ardea Alba), un ave cada vez más frecuente en el parque de El Hondo. | MATÍAS SEGARRA

Dos ánades en el parque situado tras el Parque Infantil de tráfico de Elche. En el mismo enclave, un ejemplar de garceta grande (Ardea Alba), un ave cada vez más frecuente en el parque de El Hondo. | MATÍAS SEGARRA

V. L. Deltell

V. L. Deltell

El Palmeral histórico de Elche, el entorno arqueológico donde apareció la Dama de Elche y los humedales del sur de la provincia comparten más cosas de las que parece a simple vista. Entre ellos existe un discreto corredor natural que, a través de jardines urbanos, acequias y estanques, permite que algunas aves acuáticas propias de las zonas húmedas visiten con frecuencia la ciudad.

A la izquierda, híbrido de ánade real doméstico y de pato criollo y un pato criollo en el Molí del Real; a la derecha, mosaico romano de La Alcudia con un calamón. | MATÍAS SEGARRA

A la izquierda, híbrido de ánade real doméstico y de pato criollo y un pato criollo en el Molí del Real; a la derecha, mosaico romano de La Alcudia con un calamón / Matías Segarra

En los últimos meses, vecinos y paseantes han observado varias de estas especies en espacios verdes como el Parque Municipal, los jardines del Parque Infantil de Tráfico u otros espacios históricos como el Hort del Monjo. Se trata de aves domésticas, algunas, y silvestres, otras, que forman parte del ecosistema natural del cercano Parque Natural de El Hondo, uno de los humedales más importantes del sureste peninsular y la mayor reserva de fauna silvestre del sur de la provincia de Alicante.

Biólogos y ornitólogos señalan que la presencia de estas aves en entornos urbanos no es tan excepcional. Muchas especies de humedal aprovechan espacios verdes con agua, vegetación y relativa tranquilidad para alimentarse o descansar durante sus desplazamientos. Entre las especies observadas recientemente figura la garceta grande. Los especialistas apuntan que esta elegante garza blanca es cada vez más frecuente en El Hondo durante el invierno, una tendencia que se relaciona con la recuperación de sus poblaciones europeas.Conservacionistas recuerdan que las principales zonas de cría de esta especie se encuentran en regiones húmedas del este de Europa, especialmente en torno al delta del Danubio. En las últimas décadas, la especie también ha logrado establecer colonias reproductoras estables en la península ibérica, especialmente en el Delta del Ebro, donde ya se encuentra presente durante todo el año.

Entornos tranquilos

La presencia de ejemplares en parques urbanos responde a un comportamiento habitual en estas aves: la búsqueda de alimento en entornos tranquilos donde puedan encontrar pequeños peces, insectos o anfibios. Los expertos explican que las garzas suelen aprovechar charcas, acequias o zonas húmedas ajardinadas, donde pueden localizar presas con relativa facilidad.

La Alcudia, El Hondo y los parques, unidos por las aves

La Alcudia, El Hondo y los parques, unidos por las aves

Junto a estas aves más estrictamente silvestres también aparecen especies vinculadas históricamente al ser humano. En algunos estanques urbanos pueden observarse ejemplares de ánade real doméstico, descendientes del Anas platyrhynchos, la especie salvaje de la que proceden la mayoría de patos domésticos.

Ornitólogos explican que estos patos mantienen la coloración característica del ánade real silvestre, aunque presentan una morfología ligeramente distinta. Suelen ser más grandes y robustos que los ejemplares salvajes.

En lugares como El Hondo, los especialistas han observado en ocasiones la presencia de patos domésticos mezclados con poblaciones silvestres. Este fenómeno se produce cuando algún ejemplar doméstico escapa o es liberado y termina integrándose temporalmente en grupos naturales, donde su mayor tamaño lo hace fácilmente reconocible.

Los expertos consideran que esta convivencia refleja la larga relación entre el ser humano y las aves acuáticas. Durante décadas, muchas especies de humedal han sido aprovechadas por las comunidades humanas, tanto como alimento como por su valor simbólico o cultural. En este sentido, la arqueología aporta también pistas interesantes de tiempos incluso mucho más remotos.

En el yacimiento de La Alcudia, en el entorno de la antigua ciudad romana de Ilici, se halló hace años un mosaico romano en cuya esquina aparece representada un ave acuática. Diversos especialistas consideran que se trata muy probablemente de un calamón o gall de cañar.

Algunas teorías recientes apuntan incluso a la posibilidad de que esta especie fuese domesticada o, al menos, criada con cierta facilidad en época romana. Los biólogos recuerdan que las aves de la familia de los rállidos —grupo al que pertenecen el calamón, la focha o la gallineta— muestran con frecuencia un comportamiento relativamente confiado con el ser humano y pueden acostumbrarse a su presencia con rapidez.

Esta hipótesis resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta la historia reciente del propio calamón. Ornitólogos recuerdan que durante las décadas de 1960 y 1970 la especie atravesó una situación muy delicada en buena parte de la península ibérica, llegando a considerarse extremadamente rara y en riesgo de desaparición en muchos humedales.

Sin embargo, la mejora en la protección de los espacios naturales, la recuperación de zonas húmedas y el cese de la persecución directa han permitido que la especie se recupere progresivamente. Hoy el calamón vuelve a ser un habitante habitual de lugares como el Parque Natural de El Hondo, donde puede observarse con relativa facilidad entre carrizales y zonas inundadas.

La Alcudia, El Hondo y los parques, unidos por las aves

La Alcudia, El Hondo y los parques, unidos por las aves

Muy cerca del visitante

Los expertos señalan que este tipo de aves también muestran una notable capacidad de adaptación. En humedales visitados por personas pueden acostumbrarse a la presencia humana y acercarse con relativa tranquilidad a pasarelas o miradores, siempre que no se sientan amenazadas.

Algo similar ocurre cuando determinadas especies exploran parques y jardines urbanos. En estos espacios encuentran agua, alimento fácil y una relativa ausencia de depredadores, lo que convierte a los estanques y acequias en pequeñas extensiones del ecosistema natural.

De este modo, lugares tan distintos como el Palmeral histórico de Elche, los jardines urbanos y los grandes humedales del sur de Alicante forman parte de una misma red ecológica. Las aves acuáticas actúan como un vínculo visible entre estos paisajes.

Para los especialistas, la presencia de estas especies en la ciudad también tiene un valor divulgativo. Permite que muchos ciudadanos observen de cerca animales que normalmente habitan en espacios naturales protegidos y que forman parte del patrimonio ambiental del territorio.

Así, entre acequias históricas, palmeras y estanques urbanos, las aves del humedal siguen trazando un discreto puente natural entre la ciudad actual y el paisaje acuático que durante siglos definió el territorio de Ilici. Un vínculo silencioso que conecta la historia, la naturaleza y la vida cotidiana en torno al mismo lugar que, hace más de dos mil años, dio origen a una de las piezas más emblemáticas de la arqueología ibérica: la Dama de Elche.

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