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El refugio para madres sin hogar de Elche acoge a víctimas de violencia de género y migrantes

Los pisos tutelados de la fundación Un Abrazo de Luz, con apoyo de la concejalía de Familia, ayudan en un año a una decena de mujeres a tratar de ser independientes

Abrazo de luz: una tregua para que mujeres vulnerables con niños pequeños en Elche puedan rehacer sus vidas

Abrazo de luz: una tregua para que mujeres vulnerables con niños pequeños en Elche puedan rehacer sus vidas / Áxel Álvarez

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Fátima, nombre ficticio para preservar su identidad, es una mujer marroquí de 35 años que tuvo que denunciar a su expareja por violencia de género y, con una orden de alejamiento de por medio, emprendió una nueva vida como pudo con su hijo de un año y medio. Durante semanas la pregunta que le atormentaba la cabeza, día y noche, fue siempre la misma: dónde dormirían al día siguiente. «Tenía una habitación alquilada, pero con un niño pequeño todo eran problemas, se quejaban del ruido cuando lloraba, me decían que buscara otro sitio y yo no tenía dónde ir. Te ves con un bebé y piensas que puedes acabar en la calle. Eso da muchísimo miedo». La trabajadora social le habló entonces de los pisos tutelados impulsados por la Fundación Un Abrazo de Luz en Elche.

Este recurso gratuito, apoyado por la concejalía de Familia, cumplirá un año en abril y por él han pasado hasta la fecha una decena de mujeres embarazadas o con hijos pequeños que atraviesan situaciones extremas, algunas de ellas han sufrido maltrato y no tienen una red familiar ni recursos económicos.

Situaciones desesperadas

Cuando cruzan el umbral de estas viviendas hay algo que cambia dentro de ellas. Y es que pueden apagar esa alerta constante de superviviencia, respirar tranquilas. Precisamente el fin de estos espacios es que las usuarias puedan tener tiempo para buscar trabajo, ahorrar para poder hacer un colchón «y encontrar una casa sin tener que aceptar lo primero por desesperación, porque buscar piso con prisas es imposible y si tienes un niño pequeño aún peor. Aquí puedo organizarme», relata a este diario.

Actualmente los pisos tutelados no tienen todas las plazas cubiertas

Actualmente los pisos tutelados no tienen todas las plazas cubiertas / AXEL ALVAREZ

Las mujeres acogidas llegan sin una alternativa habitacional, sin trabajo en muchos casos, e incluso la entidad está admitiendo casos de migrantes desesperadas que quieren trabajar y tener un techo pero no disponen de los medios para hacerlo, de ahí que la propia fundación, con apoyo de la concejalía liderada por la portavoz de Vox, Aurora Rodil, estén también ayudándolas a resolver la tramitación para regularizar su situación en el país, lo que les permitiría tener asegurado un tiempo de residencia y al mismo tiempo estar empleadas, todo con el reto de que a través de la intervención social lleguen a garantizarse un sustento y una autonomía en el país.

Equipamiento

Después de que los técnicos valoran los perfiles, el protocolo marca que la estancia sea de seis meses, flexible, periodo en el que se les cubren las necesidades básicas, que van desde la alimentación e higiene a los suministros y equipamiento completo para recién nacidos como la cuna, carrito, ropa o productos básicos, todo con el fin de que durante la estancia las residentes puedan ahorrar y preparar su salida hacia una vivienda propia.

En ese tiempo, deben cumplirse unas normas de convivencia y se reparten las tareas domésticas como preparar la comida o limpieza de las viviendas, labores que están claramente establecidas para evitar conflictos y facilitar que el tiempo se aprovecha al máximo en busca de esa inserción sociolaboral que les abra la puerta a reconstruir sus vidas. A colación, la iniciativa de los pisos tutelados nació para responder a ese momento crítico en el que las alternativas desaparecen.

Seis meses

Aunque se trabaja con ellas para conseguir que la estancia máxima sea de medio año, hay circunstancias por las que ese margen temporal es más amplio atendiendo a las circunstancias personales de cada una de las mujeres. María, (nombre también ficticio) es una joven de 28 años que llegó ya al recurso embarazada de cerca de cuatro meses.

Pese a tener formación universitaria en ingeniería informática y ciberseguridad se vio, de repente, sin salida cuando perdió su empleo temporal, agotó sus ahorros y se encontró sin el respaldo familiar ni del padre del bebé, que no ha querido responsabilizarse.

«Nunca pensé que acabaría necesitando algo así, pero llega un momento en el que no puedes más», admite ciertamente sofocada y con un tono en la voz que transmite desconsuelo. Manifiesta igualmente que la búsqueda de vivienda se convirtió en una carrera imposible. «Ahora te piden doce meses de contrato indefinido, aval y un estudio de solvencia que exige ingresar el doble del alquiler. Y estando embarazada directamente te descartan».

Más de una treintena de bebés pasan por la canguroteca de la fundación

Uno de los elementos que diferencia este modelo de pisos tutelados de otros recursos habitacionales es su conexión directa con la canguroteca, que atiende a más de una treintena de menores. Un Abrazo de Luz dispone de este servicio gratuito al que acceden usuarios dentro de los itinerarios de servicios sociales, o porque los propios colegios se ponen en contacto, estén o no residiendo en las citadas viviendas, donde los niños y niñas permanecen atendidos mientras sus madres trabajan o realizan trámites. «Si tuviera que pagar guardería no podría ahorrar nada. Aquí puedo buscar algo mejor para mi hijo», indica una de las beneficiarias. El servicio funciona diariamente de 9 a 15 horas.

Asegura incluso que cuando ha llegado a las entrevistas laborales terminaban antes de empezar. «Cuando se nota la barriga te dicen que ya te llamarán», lamenta. Es por ello que para ella el piso tutelado ha supuesto una tregua emocional. Lleva apenas dos meses y dará a luz este verano, por lo que su estancia se prolongará más allá del plazo habitual. «Esto es una pausa para ordenar todo. Saber que no tienes que preocuparte por dónde vas a dormir cambia la cabeza completamente», insiste.

Regularización

Aunque el recurso está centrado en gestantes o madres con niños menores de tres años, por la emergencia actual, pese a que no son las situaciones más habituales, también se está acogiendo a mujeres migrantes que intentan regularizar su situación como es el caso de Nadia, de 50 años, que llegó desde Argelia sin permiso de trabajo y sin posibilidad de acceder al mercado del alquiler, ya que queda fuera del sistema por no poder demostrar ingresos legales.

«Muy complicado… sin papeles no puedo trabajar y sin trabajo no puedo alquilar» explica en un castellano todavía incipiente. Mientras vive en el piso, asiste a clases de español impartidas por la fundación Conciénciate y tramita su documentación. Su hija adolescente, de 16 años, estudia en un instituto cercano y recibe refuerzo educativo diario.

"Que las madres no se separen de sus hijos"

La edil de Familia e Infancia, Aurora Rodil, puntualiza que el proyecto trata de cumplir con el deber de impedir que las situaciones económicas extremas terminen separando a madres e hijos. «Un niño donde mejor está es con su madre. Este recurso garantiza precisamente eso».

Es por ello que el Ayuntamiento, a través de un convenio anual con la fundación participa en el diseño de planes individualizados de intervención para cada residente, que incluyen trabajadora social, educadora y seguimiento psicológico.

Refuerzo escolar a 300 menores con el foco en la adolescencia

La fundación ha atendido desde su fundación en 2016, hace ahora una década, a más de 300 menores de edad a través de sus programas de refuerzo escolar, jornadas de lectura, atención psicológica y las comidas que a diario se preparan desde el propio centro tanto para garantizar desde el desayuno hasta las cenas de menores en situación de vulnerabilidad. En la actualidad acuden aproximadamente un centenar de niños y desde hace dos años a esta parte se incluyó la sala de estudio a la que acuden más de una veintena de adolescentes que también necesitan un lugar donde estar acompañados y acogedor donde realizar los deberes.

La presidenta de la fundación, María José Martínez, reconoce que la iniciativa comenzó con cautela.. «Esto no es una empresa. Trabajamos con situaciones muy duras y hay que hacerlo despacio y bien». Trasladan que los resultados del primer año son alentadores ya que alrededor del 90% de las mujeres que han pasado por los pisos ha logrado posteriormente alquilar una habitación o vivienda gracias al ahorro acumulado durante su estancia, con lo que la misión es que salgan con autonomía real.

Actualmente no existe lista de espera ni tampoco están llenas todas las plazas, que podrían ser más de una decena entre los tres pisos, por lo que desde la Administración y la entidad ahora están trabajando para dar mayor visibilidad al recurso, todavía desconocido para muchas mujeres que podrían necesitarlo.

Digamos que en esos pisos no solo se comparte cocina o salón, si no también miedos, avances y pequeños logros cotidianos, como enviar un currículum, conseguir una entrevista o incluso aspirar a un piso que reúna los mínimos requisitos, o al menos a compartir una vivienda con personas que no les pongan sobre las cuerdas la estancia por tener menores a su cargo.

Un abrazo que sueña con expandirse a Carrús

María José Martínez, presidenta de la fundación Un Abrazo de Luz, ya confesó en diciembre a este diario en una entrevista, con motivo del premio ‘Benefactora de la Infancia’ que recibió de manos del Ayuntamiento, que su sueño sería ampliar la filosofía de su entidad al barrio de Carrús con tal de descentralizar la labor que prestan en El Raval. Para ella una nueva sede sería el futuro, aunque admitió que el proyecto en el corto plazo sería complicado, pero no descartable.

Paralelamente, la propia concejalía de Infancia ya alertó a mediados de febrero que se ha detectado un mayor foco de vulnerabilidad en Carrús, motivo por el cuál justificó que el programa de conciliación familiar se iba a ampliar en este barrio con una escuela de verano que hasta la fecha sólo estaba en Los Palmerales, de la misma forma que la Administración local iba a reforzar el apoyo escolar a través de la figura de un maestro en centros sociales. Rodil refirió que con este tipo de programas se pretende evitar que haya menores que permanezcan solos en casa a edades tempranas, y para prevenir ciertas conductas como adicción a las pantallas, teniendo en cuenta que cuatro de cada diez conflictos familiares que trata el recurso psicológico municipal está relacionado con discusiones por la gestión de las tecnologías.

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