Redes para contener en Elche la invasión de toallitas en la ladera del río Vinalopó
Aigües d’Elx comenzará a implantar el sistema aguas arriba, después de que el sistema haya funcionado en los aliviaderos del puente de Barrachina y de la Ronda Sur

Un río de toallitas: así se encuentran algunas partes del cauce del río Vinalopó a su paso por el término municipal de Elche / Áxel Álvarez
Desde hace años se viene luchando contra lo que se ha dado en llamar el “monstruo de las toallitas”, por los daños que ocasiona a nivel ambiental, patrimonial y económico. Hasta el extremo de que no se degradan una vez que se lanzan por el inodoro de casa y, en muchos casos, las madejas textiles provocan atascos en los bombeos de saneamiento, en la red de alcantarillado o en las bajantes y arquetas de las instalaciones interiores de los propios edificios. Otras veces, directamente, se enredan entre la vegetación que hay en las inmediaciones de la ladera del río Vinalopó a su paso por Elche, por ejemplo, e incluso han llegado a eclipsar la estampa de elementos patrimoniales como el Assut dels Moros. Por eso mismo, desde hace tiempo, la empresa mixta Aigües d’Elx abandera una lucha sin cuartel contra las toallitas higiénicas y desmaquillantes y contra otros productos de higiene que se lanzan al WC para minimizar en la medida de lo posible los daños. La solución, obviamente, pasa por que nadie las tire al sanitario, pero el incivismo en este sentido aún hoy es evidente. Ante ello, la compañía lleva meses trabajando con una prueba piloto que parece que está pasando el examen con nota estos días y que se quiere implantar aguas arriba de forma progresiva.

Los residuos sólidos que han permitido contener las redes instaladas junto al puente de Barrachina. / INFORMACIÓN
Mallas de fibra textil
Fue a finales del año pasado cuando Aigües comenzó con la instalación de mallas de fibras textil en el último tramo del cauce urbanizado. Las redes, con pequeños orificios que se expanden de manera dinámica conforme van acumulando residuos, permiten retener los sólidos mientras el agua continúa su curso. A partir de ahí, se fue analizando el sistema cada vez que llegaba un episodio de precipitaciones y se iban introduciendo medidas correctoras para mejorar su efectividad. Así hasta que esta misma semana se ha podido comprobar que el mecanismo, puesto en marcha en los aliviaderos situados a la altura del puente de Barrachina y del de la Ronda Sur, ya está preparado para extrapolarlo a más puntos de la ladera.

Las seis mallas habilitadas en el aliviadero situado junto al puente de la Ronda Sur. / INFORMACIÓN
Hasta seis telas
En este sentido, como explica el responsable del departamento de Alcantarillado de Aigües d’Elx, Aitor Navero, lo importante es que las redes fueran lo suficientemente resistentes como para ser capaces de resistir la fuerza con la que baja el agua y, al mismo tiempo, retener los sólidos. De hecho, en el caso del aliviadero de la Ronda Sur, de dimensiones mayores que el de Barrachina, finalmente fue necesario instalar hasta seis mallas, distribuidas en dos líneas diferentes a razón de tres redes arriba y otras tres abajo, para que el sistema cumpliera con su cometido.

Las redes que se colocan en los aliviaderos cuando hay previsión de lluvias. / INFORMACIÓN
Aguas abajo
Por otro lado, se comenzó aguas abajo precisamente porque esa es la zona que, hasta la fecha, más problemas presenta, ya que era donde acaba la canalización del río y la presencia de vegetación hace que las tollitas y otros productos higiénicos acaben estancados antes de llegar a la depuradora, ofreciendo esa imagen tan lamentable que, en particular, se produce tras los episodios de lluvias. “El cambio se ha notado, e incluso se ha podido observar que parte de la vegetación se ha limpiado”, indica Navero.

Las brigadas de Aigües d'Elx recogiendo los residuos en la ladera. / INFORMACIÓN
Con la vista puesta en ampliar el sistema
El objetivo ahora es ir extendiendo el sistema hacia la zona norte de forma progresiva, hasta llegar a cubrir todo el cauce. Para ello, se comenzará por las áreas más próximas a Barrachina, entre otras cosas, porque, una vez pasados los temporales, una brigada de Aigües d’Elx se encarga de retirar los desechos y las redes, que se depositan en un contenedor para residuos de cribado en la depuradora de Algorós. De hecho, según señala el responsable del departamento de Alcantarillado de la empresa mixta, hoy por hoy es más rentable volver a instalar redes nuevas, ya no sólo por los costes, también por la efectividad. Luego, cuando está próxima la llegada de otro temporal, se vuelven a instalar las mallas y, con ello, se evita que se deterioren sin que hayan llegado a utilizarse, por ejemplo, por el efecto del sol. Ahora bien, la idea es que el sistema cada vez se vaya perfeccionando más, de manera que pueda llegar un momento en el que las telas estén de manera fija.
Hasta 600 kilos de media
De media, según los datos que manejan desde Aigües d’Elx, cada malla puede llegar a retener entre 400 y 600 kilos de residuos sólidos vertidos a la red, de los que entre el 80% y el 90 % se corresponde con toallitas y otros productos higiénicos. Eso lleva a que en episodios como los de los últimos días sólo con la telas habilitadas en Barrachina y la Ronda Sur se puedan haber llegado a recoger fácilmente en torno a unos 4.000 kilos, que, de otra manera, habrían acabado en el río y en las parcelas del entorno.
Estrategia más amplia
Desde Aigües d’Elx desde el principio siempre han insistido en que esta actuación se enmarca dentro de una estrategia más amplia de innovación y sostenibilidad, que pretende mejorar la gestión del saneamiento y evitar que los vertidos acaben afectando a la biodiversidad del río Vinalopó, sobre todo en los momentos de fuertes lluvias, cuando la red de saneamiento entra en carga y es necesario aliviar el exceso de agua al cauce fluvial para prevenir el colapso del sistema. Sin embargo, los efectos de las toallitas sobre la red de saneamiento llegan hasta el último paso, el de la depuración, donde llegan masas uniformes de desechos, con el coste que eso acaba implicando. Todo partiendo de la base de que la solución es bastante sencilla: basta con no tirar las toallitas y otros productos higiénicos al inodoro.
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