El bipartito de PP y Vox recupera la escultura de Salvador Soria que retiró en Elche para poner otra de la Venida de la Virgen
El informe técnico, firmado a finales de febrero, apunta al «deterioro general», y la restauración enfila su recta final con la vista puesta en instalarla en semanas en Pedro Juan Perpiñán, cerca del puente de la Generalitat

La escultura de Salvador Soria permanece en el depósito municipal de Elche para ser restaurada y reubicada / Áxel Álvarez
La escultura del Dragón de Jaume I del artista benisero Salvador Soria fue retirada el pasado mes de noviembre del que había sido su emplazamiento en el último cuarto de siglo, en las Puertas Coloradas, frente al huerto desde donde cada 28 de diciembre inicia su tradicional carrera el guardacostas Francesc Cantó. El bipartito de PP y Vox de Elche se escudó entonces en que se estaba restaurando la obra, pero en círculos artísticos temían que se quitara definitivamente y se especulaba con que se pusiera en su lugar una imagen religiosa, como finalmente ocurrió, en este caso una fuente dedicada a la Venida de la Virgen, con la Patrona y Cantó, aprovechando la restauración de la edificación del huerto.

La obra de Salvador Soria, que se encuentra en los almacenes municipales de Carrús, tras haber recibido los primeros tratamientos. / Áxel Álvarez
Un emplazamiento ya más definido
Desde entonces, desde el equipo de gobierno siempre se han limitado a decir que la figura se estaba restaurando y que, finalizada esta labor, se volvería a instalar en la vía pública, en la calle Pedro Juan Perpiñán, en un punto sin concretar, algo que no es banal si se tiene en cuenta que el vial llega desde el puente de la Generalitat hasta la rotonda de El Corte Inglés. Así las cosas, no era infundado el temor a que, directamente, la obra acabara arrumbada en algún almacén municipal. Incluso destruida. En parte, porque la presión de los artistas e intelectuales locales fue prácticamente nula, salvo honrosas excepciones, desde el principio, mientras que desde la oposición sólo el PSOE se arremangó y apretó con este tema.
Ahora un informe técnico firmado el pasado 25 de febrero por la jefa de Gestión de Restauración de Bienes Culturales del Ayuntamiento de Elche, Gemma Mira, no sólo avala la conservación de la escultura, sino que la restauración que se está desarrollando en los almacenes municipales de Carrús ha encarado la recta final. Hasta el punto de que el Ejecutivo local apunta a que su instalación es cuestión de semanas, y que irá en Pedro Juan Perpiñán, en el tramo más cercano al puente de la Generalitat. Se quiere aligerar de tal manera que incluso fuentes municipales apuntan que en unos días empezarán los trabajos en la zona exacta, con el fin de ir poniendo la base de hormigón sobre la que debe descansar la obra de Soria.

La jefa de gestión de Restauración de Bienes Culturales, Gemma Mira, muestra la base de la escultura. / Áxel Álvarez
Estabilización
Mientras tanto, el informe en cuestión señala que la escultura, de acero pulido y acero policromado, de estilo abstracto / constructivista, y que mide 7 x 1,40 metros, «presenta pérdidas de policromía, desconchados, focos localizados de oxidación en zonas de acero pulido y deterioro en la base estructural, derivados de la exposición continuada a agentes atmosféricos». De ahí que se ponga el foco que «requiere intervención para la estabilización material y la recuperación de su adecuada lectura estética».
Al respecto, es significativo que el documento sea de febrero y, por tanto, esté firmado tres meses después de su retirada, tras la presión que, a la sazón, hizo el grupo municipal socialista pidiendo estos escritos, algo a lo que el equipo de gobierno resta importancia bajo el argumento de que hay otros informes anteriores.

La obra de Salvador Soria, que se encuentra en los almacenes municipales de Carrús, tras haber recibido los primeros tratamientos. / Áxel Álvarez
«En todo su esplendor»
Sea como fuere, en ese informe de finales de febrero, se incluye una amplia reseña biográfica del autor, en la que se subraya, entre otros aspectos, que recibió el VIII Premio de Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana en 2009 o que en diciembre de 1983 participó en una exposición antológica en el Museo de Arte Contemporáneo de Elche, «consolidando su vínculo con la ciudad». Ahora bien, más llamativo todavía es que se destaque que «la producción de Salvador Soria constituye un referente fundamental de la modernidad artística valenciana del siglo XX, integrando pintura y escultura en una constante investigación sobre materia, espacio y expresión». Unos argumentos que dejarían sin justificación la retirada sine die de la escultura de la vía pública, aunque fuentes municipales lo que alegan ahora es que lo que se pretende es buscar un emplazamiento que permita que la creación de Soria luzca en todo su esplendor.
«Hito escultórico de referencia»
Más cuando, además, en el apartado de contextualización de la obra se especifica que «la escultura Dragón de Jaume I fue instalada en el año 2001 en el marco del proceso de renovación urbana desarrollado en Elche a comienzos del siglo XXI», y se añade que, «concebida como obra de arte público contemporáneo, establece un diálogo entre el lenguaje abstracto constructivista del autor y la memoria histórica asociada a la figura de Jaime I, integrándose en el entorno urbano como hito escultórico de referencia». Se pone en valor, así, lo que significa para la memoria histórica de quien fue, aunque no se dice, el fundador del Reino de Valencia, y de quien, por cierto, este año se cumple el 750 aniversario de su fallecimiento.

La escultura, con el aspecto que presentaba en su día. / Luis G. Pueyo / Cátedra Pedro Ibarra de la UMH
Por la intemperie
Ahora bien, por encima de todo, destaca lo concerniente el estado de conservación de la escultura. Así, al margen de lo que se detalla de que «la obra presenta un deterioro general compatible con su prolongada exposición a la intemperie», se apostilla que se «se constata levantamiento y pérdida parcial de la capa pictórica en las zonas policromadas, presencia de desconchados y fisuras en el recubrimiento superficial, focos de oxidación puntual en áreas de acero pulido, y desgaste y deterioro visible en la base estructural». Es más, se indica que «las patologías descritas, si bien no comprometen actualmente la estabilidad estructural global de la pieza, sí afectan a su integridad material y a su correcta percepción estética, por lo que se considera necesaria una intervención de conservación-restauración».
Con estos puntos de partida, se manifiesta en el informe que «la intervención propuesta tiene como finalidad garantizar la estabilidad material de la escultura, detener los procesos de deterioro identificados y restituir, en la medida de lo posible, la adecuada lectura estética de la obra, respetando en todo momento sus valores formales, materiales y conceptuales».

La escultura en las Puertas Coloradas, antes de su retirada, en una imagen de junio pasado. / INFORMACIÓN
El tratamiento
Para ello, en una primera fase, se aboga por la limpieza y preparación de superficies; la limpieza mecánica y química controlada de las superficies metálicas para la eliminación de suciedad acumulada, depósitos ambientales y productos de corrosión superficial; y la neutralización de los focos de oxidación detectados mediante tratamientos específicos compatibles con el soporte metálico.
Tras ello, se habla de un tratamiento del acero pulido, y la aplicación de pulimento específico para acero inoxidable con el objetivo de recuperar el brillo original y homogeneizar el acabado superficial, respetando la textura propia del material. En la siguiente fase, llega el tratamiento de las zonas policromadas, la fijación y consolidación de los levantamientos de la capa pictórica, y la reintegración cromática mediante pintura de poliuretano de alta resistencia, compatible con el soporte metálico y apta para exposición exterior, respetando la gama cromática y el acabado originales.
Mantenimiento periódico
El proceso acaba con la protección final de la obra, aunque, en este caso, el informe especifica que la pintura de poliuretano seleccionada presenta propiedades de alta resistencia frente a agentes atmosféricos, por lo que no se considera necesaria la aplicación de una capa protectora adicional. «Del mismo modo, las superficies metálicas pulidas no requerirán protección complementaria tras el tratamiento», se apostilla, aunque con una matización: «Siempre que se establezca un programa de mantenimiento periódico».
De hecho, en estos momentos, el tratamiento de la escultura de Soria ya está casi completado, y en cuestión de días se quiere empezar a trabajar sobre el emplazamiento en el que irá en Elche. El objetivo es que la obra esté colocada en unas semanas en la vía pública y, con ello, dar carpetazo a las críticas que, aunque no masivas, sí se han mantenido estables en los últimos meses, desde que se supo de la retirada de esta creación directamente porque desapareció.
La reacción del PSOE: de la presión ante el Síndic de Greuges a las dudas por las fechas del informe
En el plano político, ha sido el PSOE quien ha apretado con la recuperación de la escultura. Hasta el extremo de que el portavoz municipal socialista, Héctor Díez, se muestra convencido de que este informe, del que se les ha dado traslado, es el resultado de la presión que han hecho desde su partido. «Preguntamos en noviembre por el estado de la escultura, por el lugar dónde estaba, por los informes técnicos. Tuvimos que volver a solicitar esta información a principios de enero y en febrero, y, al ver que no nos contestaban, acudimos al Síndic de Greuges», que es lo que, en su opinión, ha llevado a elaborar este informe.
Por otro lado, los socialistas piden que el lugar escogido esté a la altura de la obra, una vez se devuelva al espacio público. «Si tiene que ser en la zona de Pedro Juan Perpiñán, que tenga un lugar privilegiado, ya que la escultura lo merece», comenta el portavoz socialista, que, en cualquier caso, cuestiona que el informe esté firmado el 25 de febrero, cuando la obra se retiró en noviembre. «No entendemos que ese informe se haga a posteriori, cuando todos los expertos nos dicen que siempre se tiene que hacer un informe previo a la retirada de una escultura para saber su estado en ese momento y hacer otro informe final tras la restauración», poniendo en cuestión que ese primer documento exista. «Entendemos que o es mala praxis o es que, como no tenían pensado hacer ningún informe, lo han tenido que hacer deprisa y corriendo, obligados por el Síndic tras nuestra queja», sentencia Héctor Díez.
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