Un policía nacional fuera de servicio frustra un "hurto cariñoso" en Elche y tres personas acaban detenidas
Los asaltantes abordaron a la víctima, de 77 años, preguntando por un restaurante para quitarle una cadena de oro que llevaba al cuello, pero apareció su vecino que es agente

La Comisaría de la Policía Nacional de Elche, en una imagen de archivo. / Áxel Álvarez
Su intención era ayudar en la medida de sus posibilidades, pero a veces el propósito de la otra parte es de todo menos altruista. Por eso mismo, la aparición de su vecino resultó providencial. Hasta el extremo de que acabaron tres personas detenidas en Elche. La idea era cometer un «hurto cariñoso» a un hombre de 77 años, pero no contaban que aparecería un agente del Cuerpo Nacional de Policía libre de servicio dando al traste con sus aspiraciones. No sólo se percató del ilícito, sino que consiguió evitarlo reteniendo a los autores hasta la llegada de una dotación uniformada que requirió para que le apoyasen en la intervención.
Abordado por un vehículo
El hombre de 77 años, probablemente como cualquier otro día, salió de su casa. Sin embargo, ya en la calle, fue abordado por un vehículo que estacionó a su altura. En su interior viajaban dos varones y una mujer. Uno de ellos le preguntó por un restaurante barato por el lugar, una consulta que podría resultar totalmente inofensiva, pero que, en realidad, era a modo de distracción.

Un agente de la Policía Científica de Elche, en una imagen reciente. / Áxel Álvarez
Con el cordón, en el foco
El «interrogatorio», en cualquier caso, no se paró ahí. Uno de los hombres le preguntó entonces a la víctima por una cadena de oro que llevaba en el cuello. Argumentó que quería comprarle un regalo a un familiar y, para que resultara más creíble, le mostró una cartera con bastante dinero en efectivo en su interior. Todo mientras, además, iba bajando del coche y se aproximaba al hombre de 77 años, que empezó a notar cómo le tocaban el cuello. Fue entonces cuando vio acercarse a un vecino que sabía que era policía nacional. Algo no le debía encajar ya, más después de ese interés inusitado por el cordón, por lo que le hizo señas para que se acercara.
Una cadena valorada en 1.000 euros
Así las cosas, el agente franco de servicio se aproximó al lugar en el que estaba su vecino y se identificó como policía. En ese punto pudo ver de cerca que uno de los asaltantes llevaba en su mano una cadena de oro que la víctima reconoció como suya. Era la que hasta hace nada estaba en su cuello, y parece que los ladrones sabían lo que hacían. Entre otras cosas, porque el cordón estaba valorado en 1.000 euros.
Con estos puntos de partida, el agente solicitó el apoyo de las dotaciones de servicio mientras que retenía a estas tres personas en el vehículo hasta su llegada pocos minutos después. Los tres acabaron detenidos.

Un agente de la Policía Nacional en la Comisaría de Elche. / Áxel Álvarez
Con antecedentes
En concreto, los agentes de la Policía Nacional detuvieron a dos varones y una mujer de edades comprendidas entre los 34 y los 41 años de edad, como presuntos responsables de un delito de hurto y pertenencia a grupo criminal, cometido mediante el modus operandi del «hurto cariñoso». Los tres, con antecedentes anteriores, fueron puestos a disposición del juzgado de Instrucción en funciones de guardia en Elche tras la práctica de las diligencias policiales.

Agente de la Policía Nacional de Elche durante una investigación. / INFORMACIÓN
El modus operandi
Por lo general, el «hurto cariñoso» suele ser empleado por un grupo de delincuentes que se desplazan por toda la geografía española. Con ello, quieren dificultar su identificación y, por consiguiente, su detención. La víctima, además, suele ser una persona de cierta edad ya, y participan varias personas. En unos casos, como en este, los malos estacionan el vehículo para solicitar una información de un centro sanitario o un restaurante, por ejemplo, y, mientras la víctima facilita las explicaciones, los otros aprovechan para sustraer las joyas, abandonando el lugar rápidamente. En esta ocasión, los detenidos no se cortaron y hasta le preguntaron por el cordón.
Varias mujeres
Otras veces, esta modalidad de robo es perpetrada por una o varias mujeres, que, una vez elegida a la víctima, siempre, obviamente, con alguna joya u otro elemento de valor, muestran una actitud cariñosa hacia la persona escogida, de ahí que se hable de «hurto cariñoso». Se ganan así la confianza, hasta que se llevan el botín y, posteriormente, se dan a la fuga, según alertan desde la Policía Nacional. Lo peor es que la persona asaltada en muchos casos no se percata de la sustracción en el mismo momento.
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