Medioambiente
La importancia de Elche y de El Hondo en la protección de especies en peligro de extinción
La iniciativa financiada por la UE culmina tras cinco años con 172 hembras frente a las 33 censadas en todo el país en 2020 y deja el mejor balance en dos décadas para el pato más amenazado de Europa, según los responsables políticos

INFORMACIÓN
El proyecto europeo Life Cerceta Pardilla ha finalizado su andadura con 1.427 ejemplares censados de la especie en peligro de extinción. El balance, presentado este martes en el Centro de Congresos ilicitano y en el que ha tenido especial protagonismo el parque natural de El Hondo de Elche y Crevillent, confirmó avances en reproducción en cautividad, restauración ambiental de humendales propicios para la especie, cooperación institucional a nivel local, autonómino, nacional e internacional, y refuerzo poblacional de la especie.

Presentación de las conclusiones del proyecto Life Cerceta Pardilla en Elche / Áxel Álvarez
El proyecto Life Cerceta Pardilla cerró este martes en Elche su ciclo de trabajo de cinco años con un balance que apunta a una mejora relevante en la recuperación de esta especie, considerada una de las más amenazadas de Europa y todavía catalogada en peligro de extinción. La presentación de resultados reunió al concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Elche, José Antonio Román; a la directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, María Jesús Rodríguez de Sancho; y al director general de Medio Natural y Animal de la Generalitat Valenciana, Luis Gomis, quienes coincidieron en subrayar la evolución positiva del censo y la importancia de la restauración del hábitat como base de la recuperación.
Durante el acto, los responsables públicos expusieron los principales datos del proyecto, financiado con apoyo europeo, y defendieron que la mejora de la cerceta pardilla no puede desligarse del estado de los humedales del sur de Alicante, Murcia y Andalucía, así como de otros enclaves donde también está presente la especie. El balance incluyó resultados de reproducción, refuerzo poblacional, recuperación ambiental, colaboración con el mundo científico, participación social, trabajo con cazadores y cooperación internacional en el ámbito mediterráneo.
Elche, los humedales y un proyecto de cinco años
El concejal de Medio Ambiente, José Antonio Román, situó la presentación en el contexto del valor ambiental del término municipal ilicitano y sostuvo que la protección del entorno debía entenderse como una política de continuidad. En ese sentido, afirmó que “el medioambiente no tiene color político” y defendió que el trabajo de conservación “se hace de un año para otro” para generar bienestar social y ambiental.
Román enmarcó el cierre del Life Cerceta Pardilla en la importancia ecológica de los humedales del entorno ilicitano, que, según indicó, este año destacaban especialmente por las lluvias, la vegetación y la elevada presencia de aves acuáticas. A su juicio, esos espacios figuraban entre los más relevantes de Europa para la observación de avifauna ligada al medio acuático. También remarcó el papel de la cerceta pardilla en ese ecosistema, al tratarse de un ave pequeña, muy delicada, pero con una función destacada dentro del equilibrio de los humedales.

El Clot de Galvany en Elche se ha consolidado como un espacio decisivo para la recuperación de aves acuáticas / INFORMACIÓN
El edil sostuvo que el proyecto había contribuido a revitalizar la población de la especie y a aumentar el número de ejemplares, además de abrir una expectativa favorable para los próximos años. Como ejemplo, recordó una suelta reciente de una veintena de aves procedentes de Santa Faz, una jornada en la que, según relató, pudieron observar también otra fauna del entorno, incluido un zorro, lo que utilizó para ilustrar la biodiversidad asociada a estos espacios.
Más hembras reproductoras y un censo al alza
La directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del ministerio, María Jesús Rodríguez de Sancho, señaló que lo presentado en Elche era el resultado de “un esfuerzo colectivo” en el que habían cooperado administraciones, organizaciones no gubernamentales, universidades y el CSIC. Según expuso, ese trabajo conjunto permitió obtener resultados favorables sobre una especie que sigue amenazada, pero que en 2019 se encontraba ya “al borde de la extinción”.
Rodríguez de Sancho explicó que en el inicio del proyecto se contabilizaban únicamente 33 hembras reproductoras y que ahora había “más de 70 hembras reproductoras”, además de haberse detectado “más de 1.200 ejemplares de cerceta pardilla”. A preguntas de los medios precisó que esos datos correspondían a la península y a las zonas censadas en el marco del proyecto, desarrollado en siete de las trece áreas donde vive la especie.

El catedrático de la UMH y miembro del Consejo Rector de El Hondo, José Navarro Pedreño, durante su intervención de hoy en el acto de Elche / Áxel Álvarez
El director general de Medio Natural y Animal de la Generalitat Valenciana, Luis Gomis, aportó después cifras más amplias y actualizadas a escala estatal. Según sus datos, antes de consolidarse los resultados del Life solo se habían contabilizado 74 parejas reproductoras en España, mientras que la temporada reproductora de 2025 se cerró con 172 hembras reproductoras y 1.427 ejemplares, lo que, a su juicio, confirmaba una tendencia positiva y el mejor escenario reproductor de las dos últimas décadas.
Gómez añadió que la cerceta pardilla había sido definida como el “pato más amenazado de Europa” y recordó que en 2018 fue declarada en situación crítica en España, una figura reservada, explicó, para especies en peligro de extinción con riesgo inminente de desaparición. Ese contexto, señaló, fue el que justificó una respuesta coordinada entre administraciones y el posterior desarrollo del Life Cerceta Pardilla.
Restaurar el hábitat, clave para conservar la especie
La directora general del ministerio incidió en que el proyecto no se había limitado a actuar sobre la especie, sino que había trabajado “fundamentalmente” sobre el hábitat. Argumentó que la cerceta pardilla funciona como un bioindicador, de modo que su presencia revela una buena calidad del humedal y, al mismo tiempo, la mejora de esas condiciones beneficia a muchas otras especies vinculadas al mismo entorno.
En esa misma línea, la directora explicó que la principal amenaza había sido y seguía siendo la pérdida y degradación del hábitat, un desafío de fondo que había marcado durante años la tendencia regresiva de la especie. Según detalló, el proyecto, desarrollado a lo largo de cinco años, se planteó como meta mejorar el estado de conservación de 3.000 hectáreas de humedales para revertir el riesgo de extinción. Para ello articuló actuaciones de restauración ambiental, seguimiento científico, reforzamiento poblacional, gobernanza y sensibilización social.
Rodríguez de Sancho insistió en que la supervivencia futura de la cerceta pardilla dependía de mantener el hábitat en buenas condiciones. Preguntada por la categoría actual de protección, aclaró que la especie “sigue estando en peligro de extinción”, aunque consideró que los resultados eran prometedores si se mantenían las buenas prácticas y se seguía apoyando la reintroducción mediante cría ex situ.
Cría ex situ, sueltas y expansión territorial
Uno de los apartados destacados del balance ha sido el esfuerzo de reproducción ex situ, es decir, la cría de ejemplares fuera de su hábitat natural para su posterior reintroducción. La directora general del ministerio destacó que esa línea de trabajo, desarrollada con participación científica del CSIC, había resultado exitosa y había contribuido al refuerzo de las poblaciones.
Luis Gomis detalló que la Generalitat Valenciana había participado con dos centros de cría, uno en la granja del Saler, en Valencia, y otro en Santa Faz (Alicante), que calificó de “rotundo éxito”. Según explicó, desde esos centros se habían producido más de 1.000 ejemplares, posteriormente liberados, y también se habían enviado aves a otras comunidades y territorios, entre ellos Andalucía, Murcia, Baleares, Cataluña y Sicilia.

Luis Gomis, director de Medio Ambiente de la Generalitat, en el centro de congresos de Elche / Áxel Álvarez
Rodríguez de Sancho añadió que, gracias a ese trabajo, se habían detectado episodios de reproducción en lugares donde hacía tiempo que no se daban, como la Región de Murcia, y también se había observado un repunte reproductor en Andalucía y, por supuesto, en la Comunidad Valenciana. Indicó además que las tres comunidades autónomas habían participado activamente en el proyecto junto con la Fundación Biodiversidad del ministerio, que coordinó el Life, dotado con una inversión de casi siete millones de euros.
El papel de la Generalitat en El Hondo
El director general de Medio Natural y Animal puso el foco en la evolución de la especie en la Comunidad Valenciana y, en particular, en el entorno del Parque Natural de El Hondo de Elche y Crevillent, donde señaló que se habían sumado grandes fincas al proyecto. Según explicó, esas superficies, junto con la finca del Rincón, propiedad de la Generalitat Valenciana, iban a conformar un hábitat especialmente favorable para la especie y abrían, a su juicio, una perspectiva positiva de reproducción futura.
Gómez subrayó que, aunque el proyecto había finalizado formalmente, la administración autonómica mantendría su compromiso con la especie. En ese sentido, aseguró que la Generalitat iba a continuar protegiéndola, criando ejemplares y dedicando “todos los esfuerzos” posibles para consolidar su recuperación.
Caza, buenas prácticas y colaboración con el sector
A preguntas de los periodistas, Rodríguez de Sancho abordó la relación entre la conservación de la cerceta pardilla y la actividad cinegética. Explicó que, gracias al proyecto LIFE, las asociaciones de cazadores habían participado en la elaboración de una guía de buenas prácticas destinada a facilitar la identificación de la especie y evitar disparos sobre ella al tratarse de un ave en peligro.

La directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del ministerio, María Jesús Rodríguez de Sancho / Áxel Álvarez
La responsable ministerial defendió que la colaboración del colectivo de cazadores era importante para que conozcan el riesgo que afronta la especie, sepan distinguirla de otras y no la abatan. Añadió que en el marco del proyecto había participado la federación de cazadores y expresó su deseo de que ese trabajo sirviera de ejemplo para otros humedales.
Estrategia estatal y continuidad tras el LIFE
Rodríguez de Sancho recordó además que en 2024 se actualizó la estrategia de conservación de la cerceta pardilla, aprobada en conferencia sectorial con participación de todas las comunidades autónomas. Según explicó, esa estrategia recogía las actuaciones que se habían identificado como positivas para la conservación y debía servir para dar continuidad a las medidas más allá del propio proyecto LIFE.
La directora general añadió que la estrategia se sometería a revisiones periódicas para evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos y decidir si era necesario adaptarla o seguir profundizando en su aplicación. También aclaró que la especie no solo está presente en Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, sino también en Baleares y Castilla-La Mancha.
Defensa del programa LIFE y de más financiación europea
Rodríguez de Sancho aprovechó además la comparecencia para defender la continuidad del programa Life como instrumento europeo de conservación. Recordó que España es uno de los países que más ha participado en este tipo de proyectos y citó, además del caso de la cerceta pardilla, el del lince ibérico como ejemplo de éxito asociado a esta financiación.
La responsable ministerial sostuvo que el programa Life era “muy necesario” e “imprescindible” no solo por su capacidad de aportar recursos, sino también por su valor como herramienta de cooperación entre administraciones, organizaciones sociales, sociedad civil y comunidad científica. En su opinión, cuando el trabajo se desarrolla colectivamente, tanto el resultado como el éxito adquieren esa misma dimensión compartida.
También defendió que el próximo marco financiero plurianual de la Unión Europea reserve un porcentaje fijo para la conservación y restauración de la biodiversidad. Ligó esa reivindicación al reglamento europeo de restauración de la naturaleza aprobado en junio de 2024, que, según explicó, reconoce que la conservación por sí sola ha sido insuficiente para frenar la pérdida de especies y hábitats y obliga a los Estados miembros a elaborar un Plan Nacional de Restauración con respaldo presupuestario.
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