Aprender Odontología cuidando de otros: la CEU UCH acerca la prevención bucodental a la ciudadanía en Elche
La jornada celebrada el 23 de marzo combinó revisiones gratuitas, divulgación y actividades formativas abiertas a la ciudadanía

El sentido de la I Jornada de Salud Bucodental celebrada este lunes 23 de marzo por la Facultad de Odontología de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche
La Odontología se aprende en las aulas, en los laboratorios y en la clínica, pero también en ese momento en el que el conocimiento deja de ser solo teoría y se convierte en una herramienta útil para los demás. Ese fue el sentido de la I Jornada de Salud Bucodental celebrada este lunes 23 de marzo por la Facultad de Odontología de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche, una iniciativa organizada con motivo del Día Mundial de la Salud Oral que reunió en el Edificio Capitolio a estudiantes, profesorado, profesionales y empresas del sector en torno a una idea sencilla y relevante: cuidar la boca también es cuidar la salud general.
Más allá de su programa, la actividad dejó una imagen clara de lo que significa hoy formar a futuros profesionales sanitarios. No se trató solo de hablar de prevención, sino de practicarla; no solo de insistir en la importancia de la educación sanitaria, sino de ponerla en marcha en contacto directo con la ciudadanía. Durante toda la mañana, el hall del centro acogió la inauguración, la presentación de proyectos de salud bucodental elaborados por alumnado de distintos cursos, la presencia de empresas colaboradoras y un servicio continuado de revisiones bucodentales gratuitas dirigido tanto a la comunidad universitaria como a la sociedad ilicitana, realizado por estudiantes de 3.º del Grado en Odontología. Por la tarde, el programa se completó con ponencias especializadas y un taller de implantología para alumnado de 4.º.
El interés de una iniciativa así reside precisamente en esa doble dimensión. Por un lado, su vertiente social: la universidad sale de sí misma y pone su conocimiento al servicio del entorno. Por otro, su valor formativo: el alumnado deja de ser un observador pasivo para asumir un papel activo en una experiencia conectada con la realidad profesional. En una titulación sanitaria como Odontología, esa combinación no es accesoria. Forma parte del aprendizaje más profundo: entender que detrás de cada técnica hay una persona, y detrás de cada acto clínico, una responsabilidad preventiva, educativa y humana.
La prevención como forma de compromiso social
La dimensión más visible de la jornada fue también una de las más significativas: las revisiones bucodentales gratuitas abiertas a la ciudadanía. En un contexto en el que la prevención sigue siendo una de las herramientas más eficaces frente a problemas tan frecuentes como la caries o la enfermedad periodontal, esta propuesta convirtió el campus en un espacio de atención, información y concienciación. No hacía falta plantearlo en términos grandilocuentes. Bastaba con algo mucho más concreto y útil: acercar revisiones, resolver dudas, recordar la importancia de la higiene oral y reforzar la idea de que muchas enfermedades de la boca pueden evitarse o detectarse precozmente mediante hábitos adecuados y seguimiento periódico.
Ese enfoque conecta bien con el espíritu del Día Mundial de la Salud Oral, pero también con una forma de entender la universidad muy ligada a su entorno. La actividad no se diseñó como una propuesta cerrada para consumo interno, sino como una iniciativa abierta, participativa y orientada al servicio. En ese marco, la prevención dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica compartida entre universidad y ciudadanía. La salud bucodental apareció así no como una cuestión aislada o secundaria, sino como una parte relevante del bienestar a lo largo de toda la vida.

El hall del centro acogió la presentación de proyectos de salud bucodental elaborados por alumnado de distintos cursos / .
Hay además un matiz especialmente interesante en este tipo de acciones: su capacidad para hacer visible que la labor del profesional sanitario empieza mucho antes del tratamiento. Empieza cuando escucha, cuando orienta, cuando explica con claridad y cuando contribuye a que las personas comprendan mejor cómo cuidar de sí mismas. En la jornada de la CEU UCH, ese trabajo se desplegó en un formato accesible, cercano y útil. Ahí residió buena parte de su valor social: en su capacidad para traducir la formación universitaria en una acción concreta de promoción de la salud.
El alumnado, protagonista de una experiencia real
Uno de los rasgos más sólidos del encuentro fue el papel otorgado a los estudiantes. La actividad no los situó en el lugar habitual del público que asiste, escucha y toma nota, sino en el de quienes participan, presentan, revisan, dialogan y ponen en práctica competencias que resultan esenciales para su futuro ejercicio profesional. El alumnado de 1.º, 2.º y 4.º curso presentó proyectos y materiales divulgativos vinculados a la salud bucodental, mientras que los estudiantes de 3.º asumieron la realización de las revisiones gratuitas. El diseño del programa permitió así implicar a varios cursos y mostrar, de forma bastante elocuente, cómo avanza la formación odontológica a medida que se amplían los conocimientos, la experiencia y la responsabilidad.
En términos académicos, la cita fue una especie de laboratorio a escala real. Presentar un proyecto no consiste solo en exponer información: obliga a seleccionar contenidos, ordenar ideas, convertir el lenguaje técnico en mensajes comprensibles y pensar en la utilidad social de lo que se cuenta. Realizar revisiones implica, además, aprender a tratar con personas fuera del marco estrictamente docente, escuchar, observar y comunicar con rigor y cercanía. Son aprendizajes que no siempre caben en una lección teórica, pero que resultan decisivos en cualquier profesión sanitaria.
Esa dimensión práctica fue precisamente la que destacaron varios de los estudiantes participantes. Uno de ellos resumía así la impresión general del encuentro: “Esta primera jornada de salud bucodental nos está pareciendo muy interesante. Hemos visto que hay muchos proyectos de mucha variedad, muchos trabajos hechos así manuales. También hay mucha gente que ha optado por opciones más digitales, como juegos o modelos en 3D. Y la verdad es que es una oportunidad muy buena para no solo adentrarnos en este mundillo de la odontología que nos gusta, sino también para aprender mucho a través de todos los compañeros”. Otro testimonio incidía en el mismo sentido, subrayando el valor de compartir el trabajo realizado durante el curso y el crecimiento vivido desde el inicio: “Hay gente muy creativa y se puede ver cómo, en un día que todos los compañeros estamos reunidos, vemos cómo presentamos todo el trabajo que hemos estado haciendo y ya tenemos un recorrido desde el principio de curso. Ya tenemos un pelín más de experiencia, que vamos encaminándonos un pelín más a lo que es nuestra profesión el día de mañana”.

Desde la propia Facultad se subrayaba ese componente formativo al destacar que el alumnado no era un mero asistente / .
Desde la propia Facultad se subrayaba ese componente formativo al destacar que el alumnado no era un mero asistente, sino protagonista activo de una iniciativa que contribuía a fortalecer competencias como la comunicación científica, la educación sanitaria, el trato con el paciente y el trabajo en equipo. Esa idea resume bastante bien lo que la actividad puso en juego. En Odontología, saber mucho no basta: hay que saber explicar, acompañar, colaborar y desenvolverse en situaciones reales. Por eso este tipo de propuestas tiene una relevancia que va más allá del calendario académico. Acerca a los estudiantes a la lógica de la profesión que van a ejercer.
También conviene detenerse en un aspecto menos visible, pero igualmente importante: la experiencia de trabajar en un entorno compartido. Una iniciativa de este tipo exige coordinación, preparación, organización del tiempo y capacidad para integrarse en dinámicas colectivas. En la práctica clínica contemporánea, esas competencias son inseparables del conocimiento técnico. La experiencia vivida en Elche las incorporó de una forma natural, sin convertirlas en discurso, sino integrándolas en la propia práctica del alumnado. Una de las alumnas participantes lo expresaba de forma especialmente clara al explicar que había sido “una manera diferente de aprender sobre el temario que estamos dando en Anatomía Especial fuera de los libros y de la biblioteca”.
Ciencia, práctica e innovación más allá del aula
La tarde completó esa experiencia con un bloque más centrado en la actualización científica y el contacto con procedimientos especializados. Las ponencias sobre implantología y el taller posterior dirigido al alumnado de 4.º añadieron una dimensión técnica a un encuentro que por la mañana había estado más orientado a la divulgación y la prevención. Esa combinación resultó especialmente elocuente: la misma actividad permitía pasar del cuidado cotidiano y la educación sanitaria a cuestiones ligadas a la especialización y a la innovación clínica.
El interés de este último bloque no estuvo solo en los temas tratados, sino en lo que significan para la formación del alumnado. La universidad no prepara a sus estudiantes únicamente para superar asignaturas, sino para incorporarse a una profesión en permanente actualización. Escuchar a especialistas, entrar en contacto con líneas de trabajo consolidadas y asomarse a procedimientos complejos forma parte de ese aprendizaje. En ese sentido, la jornada articuló bien dos planos que a veces aparecen separados: el de la prevención y el servicio, por un lado, y el de la especialización técnica y la innovación, por otro.
Junto al programa científico y docente, la presencia de entidades del sector reforzó el carácter transversal del encuentro. Su participación permitió mostrar materiales, innovaciones y soluciones relacionadas tanto con la práctica clínica como con la prevención y el cuidado cotidiano de la salud oral. Para el alumnado, ese contacto tiene una utilidad concreta: ayuda a entender que la profesión se desarrolla en diálogo continuo con la tecnología, la industria y las transformaciones del sector.
La I Jornada de Salud Bucodental dejó así una imagen bastante completa de lo que puede llegar a ser una facultad de Odontología cuando conecta formación, prevención, ciudadanía y práctica profesional. No como conceptos separados, sino como partes de una misma experiencia. Una experiencia en la que los estudiantes aprendieron no solo a saber más, sino también a poner ese conocimiento al servicio de otros.
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