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Semana Santa

De las Clarisas al Palacio de Altamira: Elche eleva la Trencà del Guió en su camino al BIC

El bipartito elige el Patio de Armas para celebrar por segunda vez un acto cívico con el que ensalzar la tradición ilicitana del Viernes Santo y como antesala de la procesión de la Virgen de los Dolores

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

El Patio de Armas del Palacio de Altamira de Elche tomó este Miércoles Santo el relevo de Las Clarisas como escenario del acto cívico previo a la procesión de la Virgen de los Dolores en Elche, una cita que PP y Vox impulsaron por primera vez en 2025 con la intención de dar mayor solemnidad, contexto institucional y proyección pública a uno de los rituales más singulares de la Semana Santa ilicitana: la Trencà del Guió. Un año después de su estreno, el acto ganó empaque y, sobre todo, espacio para dotar a la ceremonia, de la que hay interés de consolidar, de un marco más acorde con la relevancia que el Ayuntamiento pretende imprimir a este prólogo del Viernes Santo.

Bajo el viejo alcázar, y mientras multitud de ilicitanos ya se iban disponiendo por el centro histórico para contemplar la salida de las primeras procesiones vespertinas, el acto, que duró apenas veinte minutos sin contar el ágape final, reunió al grueso del equipo de gobierno, a tripletas de otros años, representantes de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades como el presidente, Joaquín Martínez, o la pregonera, Silvia Agulló. Peso importante tuvieron los cofrades de Nuestra Señora de los Dolores con su presidente, Javier Valera, al frente, quien señaló a este diario que espera que el acto sea un refuerzo más a la aspiración del Ayuntamiento desde el pasado junio para que la Trencà del Guió sea declarada Bien de Interés Cultural.

Integrantes de la tripleta a la entrada al Palacio de Altamira

Integrantes de la tripleta a la entrada al Palacio de Altamira / AXEL ALVAREZ

Custodiado entre las dos maceras, abrió la ceremonia el alcalde, Pablo Ruz, con un discurso de tono simbólico, cargado de apelaciones al arraigo, a la tradición y al papel de la Mare de Déu de les Bombes en la forma en que Elche vive la Pasión. “La Trencà del Guió es mucho más que la rotura de un guion negro”, proclamó. “Es el símbolo vivo de cómo Elche celebra la Semana Santa y cómo Elche, ante los dolores de la madre de Dios, se estremece ante la muerte redentora del Señor”, incidió el primer edil.

250.000 almas

En su intervención, el alcalde insistió en que es el arraigo “el que nos fija a la tierra, el que nos hace ser lo que somos”. En esa lectura, el guió no es sólo una insignia negra destinada a quebrarse la noche del Viernes Santo, sino una condensación simbólica de la ciudad. El tono fue elevándose y Ruz situó la responsabilidad de la trencaora en una dimensión colectiva. “Cuando deposite el guion en tus manos, pongo en nombre de todos los ilicitanos las esperanzas de 250.000 almas”, afirmó el alcalde, antes de remarcar su condición de mujer trencaora yamante de las tradiciones. Se evidenció el fervor mariano del primer edil señalando que “la madre lo es todo”.

No faltaron tampoco las felicitaciones a las cofradías y hermandades por el desarrollo de la Semana Santa, y a la propia cofradía de la Dolorosa por haber entendido que “el símbolo, la tradición, el ritual forma parte del ser humano” y que esos elementos “nos constituyen también como sociedad”. Ese fue, en el fondo, el eje del mensaje: la defensa de los ritos no como un resto inmóvil del pasado, sino como una herramienta viva de cohesión, memoria y continuidad.

Imposición

Tras la intervención del alcalde llegó el momento de la imposición de insignias a la tripleta de 2026 formada por la trencaora Anna Vanesa Martínez Santa, costalera del Cristo de la Agonía, la Amargura y María Magdalena, así como del Pas de la Burreta. Junto a ella recibieron la insignia los caballeros electos Manuel Girona Candela, costalero del Cristo del Perdón y Jesús Triunfante, y Adrián Parra Rodríguez, costalero de Nuestro Padre Jesús de Pasión y la Merced. Pese a que los cargos ya fueron presentados hace semanas, los tres quedaron así investidos públicamente en un acto que busca precisamente dar relieve institucional a quienes encarnarán uno de los gestos más observados y comentados de la noche del Viernes Santo.

"Gracias a Jesús Triunfante siento cerca a mi padre"

Minutos después, la trencaora puso emoción, memoria personal y verdad cofrade a través de su alocución, más breve que la del primer edil. Anna Vanesa Martínez habló desde la experiencia de quien ha vivido la Semana Santa desde la infancia. “Para mi la Semana Santa tiene un olor que es la palma blanca”, dijo en uno de los pasajes más evocadores, antes de rememorar aquellas fotos familiares y esos primeros años. Parándose en el Domingo de Ramos dio las gracias a Jesús Triunfante "ya que soy sus pies, es sentir de cerca a mi padre, el que me transmitió a dar el primer paso, a conocer, ver y sentir su procesión”, afirmó.

Martínez también miró a su propia biografía cofrade, recordando sus años como costalera de la Amargura y agradeciendo a su hermandad haberle enseñado a “sentir ser costalera, ser cofrade desde distintos puntos de vista”. Y desde ahí enlazó con la dimensión colectiva de la Trencà del Guió, a la que definió como el gran instante en el que “todo Elche mira a la madre” y en el que el pueblo contiene el aliento hasta que la rotura del guion rompe el silencio y el luto.

Promesas e ilusiones

El cargo de honor de este 2026 aseveró, además, que "detrás de cada tripleta, detrás de cada trencaor o trencaora, hay promesas, ilusiones, emociones y miles de encargos”, señaló. Y remató con una imagen de gran potencia devocional al definir a quienes participan en esta tradición como “las manos de él, que hablan a su madre y le dicen al oído con ese sonido de rotura: madre, tranquila, tu hijo va a resucitar”.

Desde el espacio monumental partió después una procesión cívica por el centro en dirección a la parroquia de El Salvador, para acudir al encuentro con la Mare de Déu de les Bombes en una noche especialmente señalada. Y más este 1 de abril que no es un Miércoles Santo cualquiera ya que este año la ciudad vive el sexto encuentro en siete décadas y, además, por primera vez se celebrará en la Plaça de Baix con el Nazareno, en el contexto del 325 aniversario de esta cofradía. El encuentro está previsto en torno a las 23 horas y añade un motivo más de excepcionalidad a una jornada que ya de por sí ocupa un lugar singular en el calendario ilicitano.

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