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La ampliación del monasterio de Las Clarisas en Elche arranca tras más de tres años de tramitación

La idea es que las obras puedan estar acabadas en el primer trimestre de 2027, y el nuevo módulo permitirá albergar un obrador, una biblioteca, un locutorio y una sala de restauración de objetos artísticos

Así avanzan las obras para un nuevo obrador en el Convento de Las Clarisas

Áxel Álvarez

María Pomares

María Pomares

Algo más de tres años de tramitación. Ese es el tiempo que ha sido necesario para que hayan podido comenzar las obras de ampliación del monasterio de las Clarisas en Elche. De hecho, fue en octubre de 2022 cuando la Orden de Santa Clara pidió permiso al Ayuntamiento de Elche para la extensión de las instalaciones que tiene la congregación religiosa en el Camino de Ferrández, junto la ladera del río Vinalopó. Sin embargo, hasta diciembre de 2024 la junta de gobierno local no dio luz verde a la solicitud para acometer unas obras con las que se pretende construir un nuevo módulo elevado con planta baja y alta que albergue un obrador, una biblioteca, un locutorio y una sala de restauración de objetos de carácter artístico. El proyecto, obra del arquitecto Antonio Pérez Serrano y con el arquitecto técnico Francisco Rodríguez Trives como director de ejecución, contempla que el nuevo bloque estará adosado al pasillo general de la zona este a través de una pasarela desde la sala de recreo actual. La idea es que los trabajos puedan estar acabados en un año a más tardar, después de un proceso largo por todas las autorizaciones necesarias que se requieren en un entorno como ese, y, en particular, por el Palmeral, como recuerdan Antonio Pérez Serrano y Francisco Rodríguez Trives.

Los trabajos que se están desarrollando para ampliar el monasterio de las Clarisas en Elche.

Los trabajos que se están desarrollando para ampliar el monasterio de las Clarisas en Elche. / Áxel Álvarez

Integración “discreta”

El propio proyecto básico y de ejecución apunta a que la ampliación del convento se integra “discretamente” en el edificio existente y en su entorno, y su implantación y su diseño armoniza con ese marco, además de cumplir con lo que marca la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) número 11.2. En cuanto a la parcela que asignó el Ayuntamiento de Elche en su día a la orden, es de 15.000 metros cuadrados aproximadamente, con una edificabilidad máxima permitida de 3.500 m² construidos, mientras la ocupación máxima de construcción será de 2.500 m². Por ello, lo que se hace ahora es sumar 335 m² a los 3.112 m² de edificabilidad consumida, y 190 m² a los 1.712 m² de ocupación consumida. En cuanto a la altura máxima de cornisa, no debe superar la línea de cornisa del Instituto de Formación Ocupacional situada a +6,95 metros respecto de la cota 0,00 de referencia tomada en la base de la pilastra de la chimenea de la antigua fábrica de cerámica.

El estado que presenta en estos momentos la zona de ampliación.

El estado que presenta en estos momentos la zona de ampliación. / Áxel Álvarez

La Acequia Mayor

Una de las peculiaridades de la construcción es que se desarrolla paralelamente a la Acequia Mayor, alargándose de norte a sur para evitar las fuertes pendientes de la ladera. “Ambos accidentes condicionan fuertemente su implantación y, al combinarse con la orientación, los vientos dominantes y las exigencias del programa conventual, da como resultado una construcción alargada, que se ajusta muy bien al paisaje que la rodea, y donde la horizontalidad es la nota dominante”, se detalla en el proyecto, que también recuerda que la edificación se adapta al trazado de la Acequia Mayor, de la que se separan los linderos de la parcela una distancia mínima de 5,60 metros.

Los trabajos que se están desarrollando estos días en el monasterio.

Los trabajos que se están desarrollando estos días en el monasterio. / Áxel Álvarez

El inmueble

El cuanto al edificio en sí, se hace hincapié en que “se ajusta a la ordenación conventual clásica y responde de alguna forma a la misma estructuración que tiene el antiguo convento de la plaza de les Eres de Santa Llúcia, es decir, la vida conventual de oración en común, trabajo y sustento se desarrolla en la planta baja, alrededor de los claustros que separan las tres funciones citadas. Estos procuran la intimidad y el recogimiento necesarios, pero al mismo tiempo se abren al paisaje lejano a través de un mirador que filtra el riguroso sol de poniente”. En esta línea, el documento añade que “la vida íntima se desenvuelve en la planta alta, que se divide también en tres sectores (oración y capítulo / zona de monjas / zona de novicias) distribuidos alrededor de los mismos dos claustros”. En esa planta, además de las celdas, están la sala capitular, el coro alto y la enfermería, así como las áreas dedicadas al estudio. “La comunicación entre ambas plantas queda suficientemente resuelta con tres escaleras y un ascensor”, se matiza. Por su parte, la iglesia tiene función de uso conventual y público “coexistiendo ambas simultáneamente sin interferirse”, según el proyecto.

El edificio con el que ya cuenta la Orden de Santa Clara en Elche.

El edificio con el que ya cuenta la Orden de Santa Clara en Elche. / Áxel Álvarez

Frente sur

Ahora, con la ampliación propuesta, lo que se busca es “rematar” el frente sur del edificio actual añadiendo un nuevo módulo que “cierra y completa la volumetría del edificio actual proyectando una imagen más compacta y unitaria del conjunto y mejorando, por tanto, su implantación paisajística”. Es ahí donde se quiere instalar un obrador en la planta baja, con una superficie de 95 m², mientras que en la planta alta, con 167 m² de superficie, se habilitaría una biblioteca, un locutorio y una sala de restauración de objetos de carácter artístico. “Este módulo adosado al edificio actual se comunicará con el mismo a través del pasillo general de la zona este así como a través de una ligera pasarela desde la sala de recreo actual”, se indica al respecto.

El acceso al monasterio, con la grúa al fondo.

El acceso al monasterio, con la grúa al fondo. / Áxel Álvarez

Técnica novedosa

Con estos de punto de partida, Antonio Pérez Serrano pone el foco en la importancia de la integración con el edificio actual, hasta el extremo de que comenta que “vamos a respetar y a continuar con la estética que tiene el edificio sin salirnos, y vamos a mantener volumetrías y colores, de forma que la actuación apenas se perciba”. Mientras, Francisco Rodríguez Trives destaca que “el proyecto se está desarrollando dentro de los metrajes que permite la parcela y se está empleando una tecnología muy interesante y novedosa, de manera que la estructura horizontal será de forjado unidireccional con viguetas in situ de hormigón armado del Sistema H-Flat 25 Holedeck”. La empresa encargada de la ejecución del proyecto de ampliación del monasterio de las Clarisas en Elche es Grupo Gersán.

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