La vivienda y la falta de residencias dispara la cifra de jóvenes y de muy mayores en Cáritas Elche
El 20% de las atenciones son a menores de 25 años principalmente sin recurso tras salir de centros tutelados y despuntan personas con enfermedades mentales que no acceden a recursos específicos

Sede de Cáritas en Elche / Héctor Fuentes
Marina, nombre ficticio para preservar su identidad, es una joven de 23 años de Guinea Ecuatorial que llegó a España hace menos de un año, y meses en Elche, tras cursar la carrera universitaria de Ciencias Ambientales con el sueño de poder construir aquí su futuro. Su primera parada fue Jaén, donde inició los estudios, aunque después su trayectoria se truncó por una suma de factores personales y emocionales. Los problemas de salud mental, la necesidad de parar y el distanciamiento familiar tras esa decisión acabaron por desordenarlo todo.
Después de dejar los estudios por circunstacias sobrevenidas, se trasladó a Alicante en busca de apoyo emocional. Pasó un tiempo con una amiga, pero aquella solución era provisional. Su permiso de residencia estaba ligado a su condición de estudiante, así que al abandonar el grado se complicó su situación administrativa.

Una de las jóvenes atendidas en Cáritas que dejó su país para estudiar y terminó sin apoyo familiar en el centro de acogida / Héctor Fuentes
Sin trabajo estable, sin posibilidad de renovar con facilidad y sin respaldo familiar, fue entrando en una situación cada vez más precaria. Desde hace cuatro meses es una de las personas acogidas en el recurso de Cáritas en Elche donde le están ofreciendo acompañamiento psicológico, orientación para la regularización documental y apoyo para recuperar su estabilidad.
Cambio de perfil
Digamos que su relato rompe, por tanto, con el estereotipo de reducir la exclusión a una sola causa, y es que desde la organización diocesana detectan que la amalgama de perfiles es cada vez más heterogénea. Si hace unos años el grueso de atenciones se centraban en personas sin hogar, especialmente hombres de entre 35 y 50 años con problemas de adicción o rupturas personales muy severas, llegan ahora cada vez más personas jóvenes y el polo apuesto: mayores que terminan recurriendo a esta protección porque no encuentran otra salida.
Los motivos en muchos casos se deben a que se quedan fuera del mercado de la vivienda o, tras una enfermedad o un deterioro físico repentino, se encuentran con que no tienen plaza residencial disponible y que la Administración no tiene respuesta inmediata para ellos.
Además de estudios de emergencia, con cinco plazas, tres pisos al completo y una vivienda integrada en el edificio, Cáritas dispone en las instalaciones de Elche de un centro de acogida concertado con la Generalitat, que dispone de 31 plazas, 10 para mujeres y el resto para hombres, un reparto que actualmente no se ajusta a las necesidades actuales porque progresivamente está aumentando la presencia femenina, de ahí que desde la organización estén tratando de conseguir una ampliación de plazas que podría llegar con la futura ampliación de las instalaciones, aún en tramitación.
Lo llamativo es que de todas las personas atendidas, más de un 20% acaban de cumplir la mayoría de edad o no sobrepasan los 25 años, mientras que según las últimas encuestas del Instituto Nacional de Estadística, un 30% de las personas atendidas en este tipo de centros en todo el país son jóvenes o mayores, tal y como relata Lola Aracil Tomás, coordinadora del proyecto de personas sin hogar de Cáritas.
La profesional explica que buena parte de quienes llegan a edades tan tempranas proceden del sistema de protección de menores, e incluso con un alto grado de discapacidad que al cumplir la mayoría de edad se encuentran de golpe sin un techo en pisos de emancipación, porque se les deniega la solicitud, o sin otras alternativas adecuadas
"Salto enorme"
Avisan desde la propia organización que el salto para los más jóvenes es enorme y que no deberían verse abocados a un recurso de estas características al pasar de un entorno estructurado con educadores, rutinas y seguimiento continuo, a un lugar donde, pese a que se busca fomentar la autonomía, conviven además con problemáticas muy diversas. Y esta situación suele llegar cuando se encuentran sin apoyo familiar y tampoco pueden permitirse independizarse por los altos costes.

El director de Cáritas Elche, Jaime Pascual, con Loli, una de las personas atendidas en Cáritas, en uno de los pisos habilitados / Héctor Fuentes
Ya en junio de 2025 Cáritas Interparroquial puso blanco sobre negro en su asamblea general acerca del drama de la vivienda, teniendo en cuenta que han cuadriplicado el déficit para asumir alquileres a familias. Y es que desde el centro ilicitano insisten en que las dificultades de acceso al alquiler, el encarecimiento de las habitaciones, las condiciones abusivas en muchas de ellas y la inexistencia de una red suficiente de emancipación convierten también a los más jóvenes en población de «altísima vulnerabilidad» como expone el director de Cáritas de Elche, Jaime Pascual. Manifiesta que está percibiendo de las parroquias y los distintos puntos de acogida, reiteradas demandas relacionadas con alquileres imposibles, habitaciones sin contrato, desahucios, impagos, infraviviendas y pérdida de hogar.
Enfermedades
Una tendencia que tampoco pasa desapercibida es que están creciendo los casos de personas de edad avanzada que llegan a Cáritas con necesidades más propias de un recurso sociosanitario que de un centro para personas sin hogar. Hay casos de pacientes oncológicos, con otras patologías o que han sufrido amputaciones y tras pasar por el hospital se encuentran sin recursos ni un entorno favorable que les ampare, ni tampoco tienen facilidades para entrar en centros específicos.
Es lo que le ocurrió a Dolores Martín, Loli, de 58 años. Su vida cambió de manera radical tras sufrir un ictus hace algo más de un año. Llegó a Cáritas en silla de ruedas y en un estado de gran fragilidad. El proceso fue gradual. Primero acudía a comer mientras aún estaba en el circuito sanitario, hasta que finalmente fue derivada al centro. Al principio, reconoce, no se veía capaz de afrontar tareas cotidianas tan básicas como preparar su propio pastillero semanal. Sólo hay que charlar con ella unos minutos para darse cuenta de que actualmente, por suerte, la situación es distinta.

Cáritas ofrece todas las comidas en el centro de acogida de Elche / Héctor Fuentes
Gracias a la rehabilitación y al acompañamiento que está recibiendo en el centro diocesano de la calle Cauce, ha pasado de la silla de ruedas al andador y ha ido recuperando autonomía. «Al final somos como una pequeña gran familia», señala ciertamente emocionada mientras se prepara un café en uno de los pisos vinculados del proyecto donde comparte estancia con otros siete compañeros. Llegó a este recurso después de haber pasado siete meses en el centro de acogida y su propósito vital es seguir ganando independencia para que en un futuro pueda con sus medios alquilar una habitación.
Sin cronificación
En su caso no llegó al recurso tras una larga cronificación en situación de calle, sino a raíz de una sucesión rápida de acontecimientos, pasando por una ruptura sentimental y falta de apoyo durante su accidente cerebrovascular que ha provocado que ahora necesite ayuda para acciones cotidianas como ducharse.
Duchas asistidas
Sobre este punto, desde Cáritas advierten de que el centro no es un recurso sociosanitario porque no tienen enfermería ni una estructura pensada para asumir de forma estable curas, duchas asistidas o seguimientos intensivos de salud. Y, sin embargo, están admitiendo perfiles, por la situación de emergencia, que requieren precisamente ese tipo de atención.
En ocasiones, la entidad tiene que contratar apoyos puntuales o coordinarse con servicios municipales o del hospital para cubrir necesidades básicas mientras se tramitan recursos más adecuados. Por no hablar de que la mitad de las personas atendidas tienen problemas de salud mental, de ahí que desde Cáritas lleven años reclamando que la ciudad cuente con un centro residencial específico para acoger a quienes sufren diferentes trastornos.
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