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El despegue de Pequeño Cosmonauta: un viaje musical desde Elche

El compositor ilicitano Miguel Ángel Cantero lanza su precampaña de micromecenazgo online para dar vida a su primer proyecto en solitario, "El cuerpo lleva la cuenta", una propuesta que fusiona la raíz americana con letras en castellano

El músico "Pequeño Cosmonauta" busca apoyo financiero para su primer proyecto musical en solitario.

El músico "Pequeño Cosmonauta" busca apoyo financiero para su primer proyecto musical en solitario. / INFORMACIÓN

María González

María González

Hay melodías que nacen para ordenar el ruido por dentro. Justo ahí, en esa sensación, residen las canciones de Miguel Ángel Cantero, vocalista de Elche que, bajo el seudónimo de Pequeño Cosmonauta, pretende impulsar su primer proyecto en solitario: un disco de seis canciones que apuesta por la resistencia y la lucha a pesar de los obstáculos, aun cuando la mente esté nublada por la más profunda oscuridad. Para ello, este 5 de mayo lanzará una campaña de crowdfunding a través de la plataforma Verkami con el objetivo de recaudar fondos para materializar, al fin, este sueño.

Trayectoria

Cantero no es primerizo en la industria. De hecho, quizás los más melómanos lo conozcan por formar parte durante más de diez años del grupo musical Summer Riders, con el que llegó a grabar dos discos “y unos cuantos singles”, según afirma el cantante. Pero no solo eso, con ellos también ganó un concurso del programa musical Capitán Demo en Radio 3, además de quedarse en más de una ocasión a las puertas de tocar en el Low Festival. 

Concepto

Ahora, “el reto es diferente”, recalca. El nombre del que podría ser su primer álbum en solitario es El cuerpo lleva la cuenta, “el título de un libro del psiquiatra Bessel van der Kolk que habla de que al cuerpo también le pasan facturas los traumas vividos”, explica Cantero. Al artista, que también es educador en un piso con jóvenes tutelados, lo que le llamó especialmente la atención del volumen “no fue tanto el contenido como sí el título, porque si te paras a pensar, todo lo que somos a día de hoy viene de nuestras experiencias y el cuerpo lleva las cuentas de todo nuestro pasado”. 

Actuación de Summer Riders con Miguel A.Cantero como vocalista.

Actuación de Summer Riders con Miguel A.Cantero como vocalista. / INFORMACIÓN

En su interior, música de raíz americana. “Me gusta el rock, el country, ese estilo americano que suena muy orgánico, natural, sin mucha producción… No quiero un disco perfecto, quiero un disco que me represente”, cuenta el cantante, que apuesta por instrumentos clásicos, sin uso de sintetizadores, porque a él lo que le importa es que las canciones tengan verdad, la premisa fundamental para su música: “Creo que soy de esas personas que piensan que siempre que haces las cosas con humildad y con honestidad, al margen de que guste más o menos el estilo, las canciones o cómo canto, se puede evidenciar que detrás de ese trabajo hay verdad”, expresa.

Las letras, sin embargo, son en castellano, “que es lo que le diferencia, además de que este idioma siempre dulcifica una canción, porque en mi lengua es en la que me comunico, con la que pienso, con la que sueño, y me parecería un error forzar eso al inglés”, recalca Cantero. Así, entre sus referencias están Mikel Erentxun, Quique González o Ángel Stanich, “que tienen muchas canciones de ese estilo”, señala.

Precampaña de Verkami

No obstante, que este proyecto llegue a su puerto requiere de una financiación monetaria con la que no cuenta al completo. Por eso ha lanzado en Verkami, la popular plataforma de micromecenazgo que permite invertir en proyectos creativos, una precampaña para “empezar el viaje con gente a la que le apetezca acompañarme y que, de alguna forma, sea partícipe de este disco”, explica. Aunque el periodo de 40 días para iniciar el crowdfunding iniciará el 5 de mayo, quien quiera participar ya puede registrarse, “algo que da más posibilidades para alcanzar el objetivo”, que son 2.900 euros destinados a su grabación y producción.

Y es que el estudio seleccionado no es ni más ni menos que el dirigido por Hendrik Röver, componente del popular grupo musical Los DelTonos. Para ello, ha de trasladarse a Cantabria, donde grabará "tanto con su contrabajista como con su baterista, además de con Raúl Escribano, el cantante del grupo de rock & roll Sra. Robinson, un músico excepcional que me está ayudando mucho con la preproducción de las canciones", matiza Cantero.

Pequeño Cosmonauta

Sin embargo, el artista no se lanza de nuevo a la industria con su nombre de pila, sino que utiliza el artístico "Pequeño Cosmonauta", el título del segundo disco y de una de las canciones que sacó con Summer Riders. Según expresa el autor, "es muy importante para mí porque me gusta el concepto de un pequeño ente en un universo inmenso, porque recrea esa imagen de una persona pequeña, muchas veces asustada e insegura, en un mundo tan grande; algo así como una mota en el desierto".

Porque de eso va su música, de aprender a seguir adelante incluso cuando el miedo pesa más que las certezas. Y es que este disco "si llega a materializarse, será el más personal de mi carrera hasta ahora", afirma el cantante, que por primera vez escribe para sí mismo: "Nunca antes había hablado de mí, siempre había escrito inspirado en otras personas... a amigos, a parejas, a la vida, a la fuerza". Así, con sus canciones, "en las que se hablan de cosas reales que incluso me dan un poco de vergüenza", admite el artista, es fácil sentirse identificado llevándoselas el oyente a su propio contexto.

El cantante de Pequeño Cosmonauta en una actuación.

El cantante de Pequeño Cosmonauta en una actuación. / INFORMACIÓN

Transparencia

Esta nueva propuesta artística ha pasado por un proceso que Cantero define como "terapéutico", porque muchas de sus canciones están inspiradas en una época difícil, "lo que lo convierte en mi proyecto más especial", especifica. Su forma de crear no es la más habitual, ya que, aunque se deja llevar por los acordes y arpegios de su guitarra y, a raíz de ahí, traza melodías, uno de sus sellos distintivos como compositor es que cuando empieza a escribir algo que le gusta lo deja porque no quiere escribir por inercia. "Si al día siguiente la estoy tatareando significa que ahí hay una canción esperando a ser terminada", revela. También confiesa que acumula cientos de escritos en libretas y su grabadora está repleta de sonidos, letras y canciones por terminar. "A veces, me pongo a leer o entro en el móvil y veo que tengo cosas del 2014 con potencial, las recupero y las termino", explica el artista, que en su propio desorden encuentra su musa.

Es en esa verdad, en esa transparencia y en ese desorden que configura a un artista es donde se dibuja la realidad de muchos músicos que crean lejos de los grandes focos de la industria. Y Pequeño Cosmonauta es uno de esos talentos latentes en ese ecosistema silencioso, a menudo sostenido por la curiosidad y el apoyo de quienes escuchan cerca. Porque la música, salvo algunos afortunados, no nace en los grandes escenarios ni en los estudios más mediáticos, sino en habitaciones pequeñas, en libretas gastadas y en canciones que esperan su momento para encontrar a quienes quieran acompañarlas en el camino.

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