El sentido único en Arenales del Sol, en Elche, pasa factura: atascos, confusión y menos ventas
El bipartito sigue sin fijar fecha para reunirse con los vecinos pese a abrir la puerta hace dos meses a revisar la reordenación

Jose Navarro
Cinco meses después de que el Ayuntamiento de Elche iniciase las polémicas obras de reordenación del tráfico en la principal avenida de Arenales del Sol, dejando un tramo principal de un sentido, que ha cambiado la forma habitual de acceder a la pedanía costera, esta modificación ha generado un malestar entre vecinos, comerciantes y hosteleros que no cesa. Es más, se está avivando en las últimas semanas cuando empieza a detectarse en el litoral un aumento de visitantes movidos a las playas por el buen tiempo, como ya se pudo contemplar en Semana Santa y en jornadas como el pasado Lunes de Pascua, cuando se produjeron varias retenciones ante la avalancha de vehículos desplazados a la línea costera.
Unas jornadas de alta afluencia que están poniendo a examen los cambios de circulación impulsados por el bipartito de PP y Vox en la avenida San Bartolomé de Tirajana, modificaciones que desde el principio buena parte del tejido social y comercial no aprueban, hasta el punto de que llegaron hace meses a reunirse más de 400 firmas, lo que hizo incluso que el Ejecutivo local se replantease en febrero el proyecto y anunciase entonces una reunión con los vecinos, encuentro que hasta la fecha no se ha producido, como tampoco se ha tomado en cuenta ningún cambio en el tráfico.

Punto en el que la avenida pasa de dos a un carril / Jose Navarro
Único sentido
La reordenación estableció un único sentido de circulación en dirección Alicante, eliminando el tradicional doble carril que durante décadas había articulado la vida social, comercial y turística de la pedanía costera. La consecuencia inmediata, según denuncian los afectados, es que los conductores que acceden desde el norte, principal vía de entrada natural desde Elche y Alicante, se ven obligados a desviarse por calles paralelas, más estrechas, con pendiente y repletas de cruces, para poder dirigirse hacia Santa Pola o recorrer la zona.
Este nuevo diseño ha alterado el flujo de vehículos y, con él, el comportamiento de los visitantes, lo que ha generado un impacto en la hostelería, que ahora tiene la mitad de visibilidad porque solo pueden captar potenciales clientes que circulan en un único sentido, lo que, según los hosteleros, ha reducido el paso de público sobre cuatro ruedas, situación que, por tanto, les afecta a las ventas, sobre todo en meses más flojos en los que cuesta más llenar.
«Han hecho un sentido de salida cuando todos los comercios estamos en la entrada. Parece que están diseñando el recorrido para que la gente se despida de nosotros»
«Han hecho un sentido de salida cuando todos los comercios estamos en la entrada. Parece que están diseñando el recorrido para que la gente se despida de nosotros», lamenta Sergio Pomares, del restaurante Malu. «Si entras por la avenida Costa Blanca, ya te vas directamente hacia Gran Alacant o Santa Pola. Aquí no tienes nada que hacer», añade el empresario.

Ambiente estos días en un chiringuito permanente del paseo de Arenales del Sol / Jose Navarro
La sensación de «haber quedado fuera del circuito» es compartida por la mayoría de negocios consultados, que temen que el verano confirme una caída de ingresos que ya han empezado a notar en la temporada baja en la que, ya de por sí, es baja la afluencia en la zona.
Tiempos
El impacto no se limita a la pérdida de clientes. La operativa diaria de los negocios también se ha complicado. Desde la pizzería Pasta e Basta, gestionada por una familia italiana que reside en las proximidades, denuncian un aumento significativo en los tiempos de desplazamiento.
«Para llegar a casa tengo que dar toda la vuelta, pasar por una nave y gastar más tiempo y gasolina. Y eso los que vivimos aquí todo el año», explica una de sus responsables. Al hilo, apuntan que «los repartidores llegan tarde porque los mapas no están actualizados y nadie ha consensuado con nosotros», añade.

Multitud de vehículos intentando acceder al paseo de Arenales desde la vía alternativa / Jose Navarro
Carga y descarga
Apuntan, al hilo, que el proyecto de reordenación ha limitado las zonas de carga y descarga. «Ahora hay más lío de coches y menos sitio para parar. Es un problema constante», aseguran.
Desde el restaurante El Veintiséis, sin embargo, apuntan que aún es pronto para evaluar el impacto definitivo, pero muestran dudas. «De momento no sabemos si ha beneficiado o no, porque no ha empezado el trabajo fuerte.
La prueba de fuego será el verano y pensamos que no la va a pasar», señala Diego Espinosa, uno de los trabajadores. Desde este establecimiento notan que en las últimas semanas se está percibiendo cierta tensión porque aquellos visitantes con segunda residencia que se fueron en otoño, antes de las obras, están empezando a regresar y se topan con algo «completamente nuevo». Eso sí, temen que el problema será cuando empiecen los servicios públicos y el volumen de clientes aumente.
Emergencias
Uno de los aspectos que más inquieta a vecinos y empresarios es la respuesta ante emergencias. Desde la asociación de vecinos de Arenales aseguran que ya se han producido varias intervenciones en las que ambulancias o la Policía Local han tenido que circular invadiendo los paseos para acceder a determinados puntos, indica José Abellán, presidente del colectivo, quien muestra su recelo a que realmente la pedanía haya ganado tanto aparcamiento para justificar el cambio de pasar de dos carriles a uno para poner aparcamientos en batería.

Tráfico en la Avenida San Bartolomé de Tirajana durante la Semana Santa / INFORMACIÓN
Al hilo, hay residentes que manifiestan que la preocupación aumenta ante la imposibilidad de adelantar vehículos en una vía de un solo carril. «Si hay un camión de la basura o un coche parado, se forma una cola y nadie puede pasar», señalan. Ahora bien, también hay otra parte de los residentes que sobre esta cuestión entienden que se ha ganado en seguridad porque anteriormente se daban circunstancias complicadas, por la estrechez de los carriles, cuando un turismo pasaba junto a un autobús u otro vehículo de grandes dimensiones.
Frustración
Eso no quita que la frustración actual de muchos es que la nueva circulación obliga, en muchos casos, a abandonar el núcleo para poder regresar a determinados puntos. «Vienes aquí y te obligan a dar la vuelta. Mucha gente se va directamente», explican.
También se critica el rediseño del espacio público, con líneas de contenedores «demasiado grandes» que han reducido aún más el aparcamiento disponible. O el cambio para utilizar el transporte público. Los vecinos lamentan que una de las líneas de autobús que conecta Alicante con Santa Pola deja a los pasajeros en la avenida Costa Blanca, que es la alternativa más próxima a San Bartolomé de Tirajana para cruzar la pedanía, obligándolos a recorrer a pie una distancia considerable para llegar a la zona de playa, en pendiente. Alertan, además, de que esta vía esta llena de cruces y que puede llegar a ser peligroso circular por la zona en temporadas de máxima afluencia cuando se concentre el grueso del tráfico de quienes acceden a la pedanía.
A la espera
El alcalde pedáneo, Alejandro García Raduán, reconoce que existe cierto malestar, tal y como le dan traslado casi a diario, y trata de transmitir calma entre el vecindario mientras se encuentra a la espera de una nueva reunión con el Ejecutivo local para abordar posibles soluciones después de que el bipartito abriese en febrero la puerta a revisar el modelo y estudiar alternativas.
Por el momento, más de dos meses después de aquel anuncio, no se han materializado cambios ni se ha concretado una nueva convocatoria con los afectados.
El equipo de gobierno confirmaba que se iban a escuchar todas las opciones planteadas por los vecinos, incluida la posibilidad de recuperar el doble sentido, introducir modificaciones parciales en determinados tramos o ajustar la señalización y los accesos para reducir los recorridos obligatorios.
Todo después de que vecinos y comerciantes alertasen de las consecuencias de la reordenación, y la considerasen impuesta por no haber existido un proceso real de participación. «Nos dijeron que el proyecto ya estaba aprobado y que se iba a hacer así. No teníamos ni voz ni voto», denunciaban entonces desde la asociación vecinal.
Diálogo
Y es que la percepción general es que las reuniones mantenidas con el Ayuntamiento fueron meramente informativas. Aun así desde la concejalía de Movilidad señalaban que la actitud del Ayuntamiento siempre ha sido abierta al diálogo y a la búsqueda de soluciones consensuadas, y el edil del área, Claudio Guilabert, llegó a defender que el objetivo siempre ha sido mejorar la movilidad y el uso del espacio público, «no generar conflictos».
En contraposición, en Arenales del Sol crece la sensación de que la reordenación del tráfico ha generado más problemas de los que pretendía solucionar. La combinación de retenciones, pérdida de clientes, dificultades logísticas y dudas sobre la seguridad dibuja un escenario incierto a las puertas de la temporada más alta. «Esto en agosto puede ser un caos», advierten vecinos y comerciantes casi al unísono. Más allá de lo funcional, los vecinos hablan de una transformación profunda del carácter de la pedanía. «Han cambiado la idiosincrasia de Arenales. Antes venías a la playa, ahora parece que te invitan a irte a otros sitios», concluyen algunos de los hosteleros.
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