La escultura de Salvador Soria que retiró el bipartito de PP y Vox para poner otra de la Venida de la Virgen vuelve a las calles de Elche
La obra del artista benisero ya se ha instalado en la confluencia de Pedro Juan Perpiñán con Pablo Picasso, aunque aún hay vallas porque falta rematar la base

La escultura de Salvador Soria ya tiene nueva ubicación en la Calle Pedro Juan Perpiñán en Elche / Áxel Álvarez
La escultura del Dragón de Jaume I del artista benisero Salvador Soria ya ha vuelto a las calles de Elche prácticamente cinco meses después de que se retirara del que había sido su espacio en el último cuarto de siglo para instalar en su lugar una escultura de la Patrona de Elche, la Virgen de la Asunción, y Francesc Cantó. Así, de las Puertas Coloradas, frente al huerto desde donde cada 28 de diciembre inicia su tradicional carrera el mítico guardacostas, ha pasado a la calle Pedro Juan Perpiñán, a una pequeña isleta situada en la intersección del transitado vial con Pablo Picasso y Antonio Sansano Franco, donde fue colocada a finales de la semana pasada, aunque aún no se ha acabado la base, lo que explica que siga vallada la escultura.

La escultura de Salvador Soria, ya instalada en Pedro Juan Perpiñán, en una imagen de este mismo lunes. / Áxel Álvarez
Desde noviembre
El bipartito de PP y Vox de Elche retiró la obra de Soria en noviembre pasado. Lo hizo bajo el argumento de que se estaba restaurando sin dar muchas más explicaciones, lo que dio pie a que en determinados círculos artísticos se temiera que la creación se pudiera perder de forma definitiva y acabara abandonada en algún almacén municipal. Entre otras cosas, porque desde el inicio se apuntó a que la intención del equipo de gobierno era instalar en su lugar una imagen religiosa, como finalmente sucedió, y desde el Ejecutivo local se daban explicaciones muy vagas, en la línea de que la figura se estaba recuperando y que en su momento se instalaría en Pedro Juan Perpiñán, sin concretar el punto exacto ni mostrar informe alguno. No ayudó tampoco la contestación a la retirada de la escultura de Soria, que fue bastante modesta, hasta el extremo de que, pese a la gravedad del tema, los artistas e intelectuales locales que abanderaron la causa prácticamente se pueden contar con los dedos de una mano, no se sabe muy bien si por ignorancia o por desidia, mientras que en el plano político sólo el PSOE apretó con esta cuestión hasta el punto de llegar al Síndic de Greuges.

Un detalle donde se aprecia que falta rematar la base de la escultura. / Áxel Álvarez
El informe de febrero
Es en este contexto en el que el pasado mes de marzo no sólo salía a la luz un informe técnico firmado el 25 de febrero por la jefa de Gestión de Restauración de Bienes Culturales del Ayuntamiento de Elche, Gemma Mira, avalando la conservación de la escultura, sino que se hacía público que la restauración que se estaba desarrollando en los almacenes municipales de Carrús había encarado la recta final. Ya en ese momento el Ejecutivo local apuntaba a que su instalación era cuestión de semanas, y que iría en Pedro Juan Perpiñán, en el tramo más cercano al puente de la Generalitat, como ha ocurrido. En concreto, la escultura está ahora en la zona próxima al restaurante Sansano’s.

La escultura en las Puertas Coloradas, antes de su retirada, en una imagen de junio pasado. / INFORMACIÓN
Acero pulido
El informe, en cualquier caso, detallaba que la escultura, de acero pulido y acero policromado, de estilo abstracto / constructivista, y que mide 7 x 1,40 metros, “presenta pérdidas de policromía, desconchados, focos localizados de oxidación en zonas de acero pulido y deterioro en la base estructural, derivados de la exposición continuada a agentes atmosféricos”. Por eso, se incidía en que “requiere intervención para la estabilización material y la recuperación de su adecuada lectura estética”. Además, entre otras cuestiones, se destacaba que Salvador Soria recibió el VIII Premio de Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana en 2009 o que en diciembre de 1983 participó en una exposición antológica en el Museo de Arte Contemporáneo de Elche, “consolidando su vínculo con la ciudad”. No obstante, si algo llamaba la atención es que se dijera que “la producción de Salvador Soria constituye un referente fundamental de la modernidad artística valenciana del siglo XX, integrando pintura y escultura en una constante investigación sobre materia, espacio y expresión”, lo que dejaba sin argumentos que la escultura se hubiera retirado definitivamente, al margen de que haya quien en los últimos meses haya hecho chanza con el valor de esta obra. Es más, con el informe en la mano, desde el bipartito alegaron que lo que se pretendía era buscar un emplazamiento que permitiera que la creación de Soria luciera en todo su esplendor.

La obra de Salvador Soria, en los almacenes municipales de Carrús, tras haber recibido los primeros tratamientos, en una imagen de marzo. / Áxel Álvarez
Memoria histórica
Todo, además, cuando en el apartado de contextualización de la obra se especifica que “la escultura Dragón de Jaume I fue instalada en el año 2001 en el marco del proceso de renovación urbana desarrollado en Elche a comienzos del siglo XXI”, y se agregaba que, “concebida como obra de arte público contemporáneo, establece un diálogo entre el lenguaje abstracto constructivista del autor y la memoria histórica asociada a la figura de Jaime I, integrándose en el entorno urbano como hito escultórico de referencia”. Una memoria histórica vinculada, por tanto, al fundador del Reino de Valencia, justo en el año en el que se cumple el 750 aniversario de su fallecimiento.
Intemperie
En cuanto a la conservación en sí, se indicaba que “la obra presenta un deterioro general compatible con su prolongada exposición a la intemperie”, a lo que se apostillaba que “se constata levantamiento y pérdida parcial de la capa pictórica en las zonas policromadas, presencia de desconchados y fisuras en el recubrimiento superficial, focos de oxidación puntual en áreas de acero pulido, y desgaste y deterioro visible en la base estructural”. Al respecto, se dejaba claro que “las patologías descritas, si bien no comprometen actualmente la estabilidad estructural global de la pieza, sí afectan a su integridad material y a su correcta percepción estética, por lo que se considera necesaria una intervención de conservación-restauración”. Así las cosas, los trabajos incluyeron una limpieza mecánica y química de las superficies metálicas para eliminar suciedad y restos de corrosión, así como la neutralización de los puntos de oxidación. También se aplicó un tratamiento específico al acero pulido para recuperar su brillo original y homogeneizar el acabado de la escultura de Salvador Soria que, por fin, ha vuelto a las calles de Elche.
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