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La vuelta de "Ñaque" triunfa en Las Clarisas de Elche

Sahara Teatre completa con éxito en el centro cultural las funciones de una de sus obras más premiadas

Los actores de "Ñaque" junto con el público en Las Clarisas hace días

Los actores de "Ñaque" junto con el público en Las Clarisas hace días / Sahara Teatre

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Las Clarisas de Elche acabó rendida ante “Ñaque”, la obra de José Sanchís Sinisterra recuperada por la compañía Sahara Teatre. La función, dirigida por David López López, regresó recientemente a escena tres años después de su última representación, confirmando que el paso del tiempo no ha hecho más que reforzar su vigencia y su capacidad de conectar con el público.

El centro cultural hizo lleno en las funciones celebradas, con numerosos espectadores que respondieron con entusiasmo a una propuesta escénica que ya forma parte de la identidad de la compañía. La expectación era alta: no solo por tratarse de una obra muy querida dentro del repertorio de la compañía de teatro amateur, sino también por el recuerdo de su trayectoria, marcada por más de una veintena de premios y reconocimientos en festivales de ámbito nacional.

Montaje emblemático

El montaje de “Ñaque” ha supuesto mucho más que una reposición. Para su director, se trata de un reencuentro con una obra que definió una forma de entender el teatro. Tras permanecer años guardada, la pieza volvía a cobrar vida sobre los escenarios ilicitanos con la misma esencia, pero con la madurez que otorga el tiempo.

Un momento de la función en Las Clarisas

Un momento de la función en Las Clarisas / Sahara Teatre

Personajes

La historia gira en torno a Ríos y Solanos, dos cómicos ambulantes del Siglo de Oro que sobreviven con lo mínimo mientras recorren caminos y escenarios improvisados. Este planteamiento permite a la compañía desarrollar una propuesta escénica basada en la austeridad: pocos elementos, ausencia de artificios y un protagonismo absoluto del actor.

En esta ocasión, los intérpretes Javier Díez y Pablo Gascón volvieron a encarnar a los personajes con una complicidad que fue uno de los aspectos más destacados por el público asistente. La química entre ambos sostuvo el ritmo de la obra y permitió que el espectador transitara con naturalidad entre el humor y la reflexión.

Teatro desnudo

Uno de los grandes aciertos del montaje volvió a ser su apuesta por un teatro desnudo. Tal y como defiende David López, la ausencia de escenografía compleja no es una limitación, sino una oportunidad para centrar la atención en lo esencial, que no es más que la interpretación.

Este enfoque conecta con la tradición del “ñaque”, esas pequeñas compañías del Siglo de Oro que viajaban con lo imprescindible. Sobre el escenario de Las Clarisas, esa idea se tradujo en una experiencia cercana, casi íntima, donde el público y los actores compartieron espacio emocional.

El resultado fue una función que alternó momentos de humor con tintes que el propio director define como “berlanguianos” y otros de corte más existencialista. Bajo la apariencia de una comedia ligera, la obra planteó preguntas sobre el sentido del arte, la identidad del actor y la fragilidad del ser humano.

Reconocimiento

La importancia de “Ñaque” dentro de Sahara Teatre no puede entenderse sin su trayectoria. Desde su estreno original en 2010 en l’Escorxador, la obra ha recorrido más de veinticinco certámenes, acumulando cerca de treinta premios y nominaciones en categorías como mejor dirección, interpretación o puesta en escena.

Este recorrido ha convertido la obra en una de las más representativas de la compañía, fundada en 1992 en el instituto Sixto Marco de Elche. A lo largo de los años, Sahara Teatre ha consolidado un estilo propio basado en el trabajo actoral, la selección de textos con carga reflexiva y una estética escénica depurada.

Por ello la recuperación de “Ñaque”, más allá de responder a una mirada nostálgica, tiene la voluntad de reivindicar ese lenguaje teatral que ha definido su trayectoria.

Magia

El regreso de la obra en el espacio de Las Clarisas añadió un componente especial. El propio director ha destacado en diversas ocasiones la “magia” del lugar, un enclave que favorece la cercanía con el espectador y potencia la intensidad de propuestas como esta.

La configuración del espacio, más reducida que otros escenarios en los que se ha representado la obra, obligó a replantear ciertos aspectos técnicos, pero también reforzó el carácter íntimo del montaje. Lejos de suponer una limitación, esta cercanía se convirtió en uno de los puntos fuertes de las funciones.

Éxito que mira al futuro

La respuesta del público en Elche confirma que “Ñaque” sigue siendo una obra plenamente vigente. Su capacidad para hacer reír y, al mismo tiempo, invitar a la reflexión, demuestra la vigencia del texto de Sanchís Sinisterra y la solidez de la propuesta de Sahara Teatre.

Este nuevo estreno no solo recupera un montaje premiado, sino que también abre la puerta a futuras representaciones. La compañía vuelve a situarse así como uno de los referentes del teatro amateur en la provincia, demostrando que la pasión, el rigor y la coherencia artística pueden sostener proyectos duraderos.

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