Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Una empresa del Parque Científico de Elche testea en hospitales un chip que se anticipará a la metástasis

La start up BioBloodChip entra en fase de ensayos clínicos de un dispositivo que agilizará el seguimiento a pacientes oncológicos detectando señales antes que un TAC

Muestras sanguíneas que necesitará el chip para que los profesionales sanitarios realicen el seguimiento.

Muestras sanguíneas que necesitará el chip para que los profesionales sanitarios realicen el seguimiento.

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

La medicina oncológica podría estar ante un cambio de paradigma y como muestra el hecho de que se esté desarrollando un nuevo dispositivo, basado en biología molecular, capaz de anticiparse a la metástasis en el cáncer antes de que sea visible mediante pruebas de imagen, que ya se está testeando en entornos hospitalarios. Detrás de este avance se encuentra la startup BioBloodChip, que surgió en 2024 y recientemente se incorporó al ecosistema empresarial del Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández de Elche tras múltiples reconocimientos. El proyecto, que surge de años de investigación, y que ahora se verá reforzado con el soporte del organismo académico, responde a una necesidad clínica aún no resuelta: detectar procesos metastásicos en fases realmente tempranas.

Hasta la fecha, el seguimiento de los pacientes oncológicos depende en gran medida de técnicas de imagen como el TAC, la resonancia o la ecografía. Sin embargo, estas herramientas solo permiten identificar la enfermedad cuando ya ha generado masas o lesiones detectables y «eso significa que llegamos a un punto en el que la enfermedad ya es visible, pero también más avanzada», sostiene Yolanda Giménez, fundadora y directora científica de la firma.

Señales moleculares

Si bien, el dispositivo propone que en lugar de esperar a que la enfermedad se manifieste físicamente, analiza señales moleculares presentes en la sangre del paciente. Se trata de detectar lo que la científica denomina «aquello que no vemos»: es decir, proteínas, componentes celulares y biomarcadores que anticipan el desarrollo de metástasis.

Este adelanto podría suponer una diferencia clave en la evolución de la enfermedad, teniendo en cuenta que si se detecta en fases iniciales el cáncer es más susceptible a tratamientos como la inmunoterapia y hay una opción clínica de tratar ese cáncer, a diferencia de cuando se encuentra en estadios avanzados, momento en el que la enfermedad suele estar más diseminada o presenta mutaciones que dificultan su abordaje.

El proyecto se encuentra actualmente en una fase avanzada de desarrollo. Según Giménez, esta tecnología ya ha superado la etapa de prototipo y se está trabajando en colaboración con hospitales para evaluar su eficacia en condiciones reales. Por ello se están reclutando muestras de pacientes para hacer seguimiento clínico de la mano de los propios departamentos de salud, lo que sería crucial para afinar con tal de que esta tecnología pueda llegar a aprobarse y, lo más importante, comercializarse.

La investgadora Yolanda Giménez en el laboratorio

La investgadora Yolanda Giménez en el laboratorio / INFORMACIÓN

Centros hospitalarios

Los primeros contactos se han establecido principalmente con centros hospitalarios de la provincia de Alicante, aunque el proyecto también ha despertado interés fuera de la Comunidad Valenciana. En este sentido, la startup ha sido seleccionada en el programa Misiones, lo que ha facilitado su conexión con el Hospital de Santiago de Compostela, con el que podría establecerse una colaboración más amplia.

Uno de los aspectos más relevantes del dispositivo es su carácter no invasivo. El análisis se realiza a partir de una simple muestra de sangre, lo que permite integrarlo fácilmente en los protocolos clínicos habituales sin añadir carga adicional al paciente, rompiendo con los tiempos actuales, ya que después de una intervención quirúrgica o el inicio de un tratamiento, los pacientes oncológicos deben esperar entre tres y seis meses para someterse a nuevas pruebas de imagen que evalúen la evolución de la enfermedad. Si bien la investigadora recalca que esta fórmula sería complementaria a las pruebas de imagen, pero combinada redundaría en la sostenibilidad del sistema sanitario porque su puesta a disposición tendría costes infinitamente menores que los equipos actuales, lo que además beneficiaría en que se reduzca la demanda y, por tanto, las listas de espera para someterse a un TAC u otro tipo de prueba de radiodiagnóstico. Por ello el propósito es que la tecnología termine siendo accesible y llegue a la sanidad pública, «que es donde entra la mayoría de los pacientes», afirma.

Más información

De igual modo, insiste en que el chip permitirá al médico tener información durante ese periodo, lo que abre la puerta a seguimiento desde el inicio del tratamiento y de forma semanal, y por tanto, sería una herramienta relevante por su capacidad de monitorización para detectar recaídas y evaluar la eficacia de los tratamientos en tiempo real.

Aunque el objetivo principal del chip es la detección temprana de metástasis, su potencial va más allá. Según la investigadora, el dispositivo también podría utilizarse para comprobar si un tratamiento está funcionando o si hay que cambiarlo, o incluso para detectar cánceres que no son fácilmente detectables en su origen, pero sí a través de sus manifestaciones sistémicas.

Esta versatilidad lo sitúa como una herramienta alineada con la medicina personalizada, un enfoque que busca adaptar los tratamientos a las características específicas de cada paciente. A pesar del avance tecnológico, el camino hasta la implantación clínica definitiva aún requiere superar importantes fases regulatorias «porque hay que demostrar la significancia de los resultados con pacientes», matiza la promotora, quien también es investigadora de la UMH. Así las cosas, el dispositivo deberá demostrar su validez clínica, seguridad y fiabilidad estadística antes de obtener las certificaciones necesarias. Precisamente el equipo de BioBloodChip ya cuenta con especialistas en regulación farmacéutica para abordar esta etapa, consciente de que el éxito del proyecto dependerá tanto de la ciencia como del cumplimiento normativo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents