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Un estudio de la UMH alerta de que el ozono "dañino" ha subido en todas las ciudades de la Comunidad Valenciana

La investigación del Laboratorio de Contaminación Atmosférica entre los años 2000 y 2019 detecta la tendencia al alza del contaminante, sobre todo en zonas rurales, aunque el umbral de alerta no se ha superado

Elche y Alicante, entre las cuatro ciudades con mejor calidad de aire de España

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

El ozono superficial, uno de los contaminantes atmosféricos con mayor impacto sobre la salud respiratoria y los ecosistemas, ha aumentado en las ciudades de la Comunidad Valenciana durante las dos últimas décadas. Esa es la principal conclusión de un estudio del Laboratorio de Contaminación Atmosférica de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), elaborado a partir de datos recogidos entre 2000 y 2019, que constata una tendencia creciente a largo plazo en todas las estaciones urbanas analizadas.

La investigación, publicada en la revista Water, Air & Soil Pollution, sitúa el foco sobre uno de los grandes retos ambientales y sociales de las áreas urbanas, donde la alta densidad de tráfico y la actividad industrial condicionan la calidad del aire. El trabajo parte de una idea central: medir de forma continuada los contaminantes permite no solo informar a la ciudadanía, sino también comprobar si las políticas públicas de reducción de emisiones están dando resultado.

Estaciones de medición de contaminantes instaladas en la provincia de Alicante dentro de la Red Valenciana de Vigilancia y Control de la Contaminación Atmosférica

Estaciones de medición de contaminantes instaladas en la provincia de Alicante dentro de la Red Valenciana de Vigilancia y Control de la Contaminación Atmosférica / INFORMACIÓN

Monitorizar la calidad del aire es fundamental para detectar problemas de contaminación y comprobar si las medidas aplicadas están funcionando”, explica la profesora de la UMH Nuria Galindo, responsable del estudio. Para desarrollar el análisis, el equipo ha trabajado con los registros de la Red Valenciana de Vigilancia y Control de la Contaminación Atmosférica, que realiza mediciones continuas en zonas urbanas, industriales y rurales.

“En concreto, hemos analizado la evolución diaria, mensual y anual de contaminantes como los óxidos de nitrógeno, las partículas en suspensión y el ozono troposférico, que son indicadores clave de la calidad del aire”, señala la investigadora. La serie analizada, con datos horarios durante dos décadas, ha permitido detectar patrones de comportamiento y tendencias a largo plazo.

El dispositivo que ya se ha instalado en la pedanía de El Altet.

El dispositivo para medir los contaminantes en el aire instalado en la pedanía ilicitana de El Altet / Áxel Álvarez

Un contaminante distinto según la altura

El estudio subraya que el ozono no tiene el mismo efecto en todas las capas de la atmósfera. “El ozono (O₃) es bueno o malo según dónde se encuentre”, explica el investigador de la UMH y director del Laboratorio de Contaminación Atmosférica, Javier Crespo, coautor del trabajo. En las capas altas, actúa como escudo frente a la radiación ultravioleta. “De hecho, esa capacidad de las moléculas de ozono para absorber la radiación ultravioleta es la que utilizamos para medir su presencia”, añade.

A nivel del suelo, sin embargo, ese mismo gas se convierte en un contaminante dañino. Puede provocar inflamación de las vías respiratorias, agravar enfermedades como el asma y afectar a la vegetación, sobre todo en etapas de floración y crecimiento. “El ozono troposférico o superficial se genera cuando los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles —emitidos, por ejemplo, por el tráfico o la industria— reaccionan bajo la radiación solar”, aclara Crespo.

Ese mecanismo químico explica parte del comportamiento diario del contaminante. Los niveles suelen elevarse en las horas centrales del día y alcanzar sus máximos por la tarde, cuando coinciden la radiación solar, el tráfico y la actividad industrial. “De hecho, hemos observado que en la Comunidad Valenciana las concentraciones de ozono alcanzan sus valores máximos por la tarde, coincidiendo con la mayor intensidad de la radiación solar”, apunta el profesor. A ello se suman otros factores, como la temperatura o la circulación del aire, que también condicionan su acumulación y dispersión.

En cambio, las concentraciones más bajas suelen registrarse a primera hora del día. Esto se debe a que los óxidos de nitrógeno emitidos por los motores de combustión, especialmente el monóxido de nitrógeno, reaccionan con el ozono y contribuyen a destruirlo cuando la radiación solar todavía es reducida. Ese equilibrio entre formación y destrucción ayuda también a entender por qué, en términos generales, las concentraciones urbanas suelen ser inferiores a las de las áreas rurales próximas.

Más ozono en zonas rurales, pero al alza en ciudades

El análisis realizado por la UMH muestra que las estaciones urbanas de la Comunidad Valenciana registran concentraciones medias de entre 38 y 56 microgramos por metro cúbico. Los valores más bajos aparecen en áreas con tráfico intenso, como la estación de Pista de Silla, en Valencia, con unos 38 µg/m³, mientras que otros entornos urbanos, como Gandía, superan los 56 µg/m³ de media.

Las cifras más altas no se localizan, sin embargo, en las ciudades, sino en estaciones rurales de mayor altitud, donde se superan los 90 µg/m³ de media. El estudio interpreta este dato como una prueba de que el ozono tiende a acumularse lejos de las fuentes directas de emisión de sus precursores.

El dispositivo que ya se ha instalado en la pedanía de El Altet.

El dispositivo de medición de la contaminación que se ha instalado recientemente en la pedanía de El Altet en Elche / Áxel Álvarez

Pese a ello, la principal advertencia del trabajo está en la tendencia: aunque las ciudades presenten valores inferiores a los de determinadas zonas rurales, todas las estaciones urbanas de la Comunidad muestran un incremento sostenido a largo plazo. “El umbral de alerta [240 µg/m³ de promedio durante tres horas consecutivas] no se ha superado en ninguna ocasión en los puntos de medida de la Comunitat Valenciana”, apunta Nuria Galindo. Pero esa ausencia de superaciones puntuales no evita la conclusión principal: el ozono urbano está creciendo.

Otros estudios realizados en Europa, Asia o Estados Unidos apuntan en la misma dirección: el ozono está aumentando en las ciudades”, concluye la investigadora.

Primavera, fines de semana y transporte hacia el interior

Otro de los hallazgos del trabajo es que el incremento resulta especialmente acusado en primavera y que las concentraciones tienden a ser más elevadas los sábados y domingos en las zonas urbanas. Se trata del llamado ‘efecto fin de semana’, un fenómeno ya descrito en otras ciudades y que el estudio identifica con claridad en estaciones urbanas y suburbanas, pero no en las rurales.

Las consecuencias de la contaminación del aire en pacientes con cáncer de pulmón

Las consecuencias de la contaminación del aire en pacientes con cáncer de pulmón / Europa Press

Durante esos días disminuyen las emisiones de algunos contaminantes que, paradójicamente, contribuyen a destruir el ozono, lo que favorece su acumulación”, explica la investigadora de la UMH Sandra Caballero, también coautora del estudio. Este comportamiento fue descrito por primera vez en Nueva York en la década de 1970 y se considera característico de entornos urbanos con alta densidad de tráfico.

En las áreas rurales, sobre todo en las de mayor altitud, las concentraciones son más elevadas y el descenso nocturno resulta menor. Según el estudio, esto se debe al contacto con capas atmosféricas superiores que actúan como reservorios del contaminante. Además, durante el verano las brisas transportan precursores del ozono desde las zonas urbanas costeras hacia el interior, donde la mayor radiación solar favorece concentraciones todavía más altas.

Caballero advierte, en este contexto, de que la relación entre contaminantes no siempre es lineal. “La reducción de algunos contaminantes no siempre implica una mejora directa de todos los indicadores de calidad del aire”, señala. Es decir, reducir emisiones de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles es positivo, pero también altera los mecanismos que regulan la concentración de ozono, lo que obliga a estudiar el sistema atmosférico de forma conjunta.

Tráfico, industria y partículas

El estudio de la UMH confirma además que otros contaminantes, como los óxidos de nitrógeno y las partículas en suspensión (PM2.5 y PM10), están fuertemente condicionados por el tráfico y las emisiones industriales. Los picos de óxidos de nitrógeno se concentran en horas punta de circulación, mientras que las partículas alcanzan valores elevados tanto en áreas urbanas como en entornos industriales.

Entre estos últimos destaca el caso de L’Alcora, donde la investigación sitúa niveles elevados de partículas por la influencia de las emisiones ligadas a la industria cerámica.

El trabajo está firmado, junto a Nuria Galindo, Sandra Caballero y Javier Crespo, por los investigadores del Departamento de Física Aplicada y miembros del Laboratorio de Contaminación Atmosférica de la UMH Eduardo Yubero, José Francisco Nicolás y la doctoranda Marina Llinares. La investigación ha contado con financiación de la Generalitat Valenciana a través del programa de subvenciones para grupos de investigación consolidados, dentro del proyecto CIAICO/2021/280.

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