Educación
Crevillent refuerza el papel del observador contra el acoso escolar
Más de un centenar de alumnos participan en las quintas jornadas de una iniciativa implantada hace cinco años para detectar conflictos y mejorar la convivencia

Las jornadas reafirman el papel del observador de la convivencia como una de las piezas fundamentales de la estrategia de Crevillent contra el acoso escolar / INFORMACIÓN
La figura del observador de la convivencia, implantada en Crevillent hace cinco años como herramienta de prevención frente al acoso escolar, volvió a situarse este martes en el centro de la estrategia educativa del municipio durante la celebración de las V Jornadas de Observadores para la Convivencia Escolar, en las que participaron alrededor de 120 alumnos y alumnas de todos los colegios e institutos de la localidad. La actividad, celebrada en el campo de fútbol Enrique Miralles Miralles, puso el foco en el valor de esta iniciativa como mecanismo para detectar situaciones que alteran la convivencia, fomentar la ayuda entre iguales y sensibilizar a toda la comunidad educativa ante cualquier conducta relacionada con el acoso escolar.
Las jornadas, impulsadas por la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Crevillent y coordinadas por el Gabinete Sociopsicopedagógico Escolar Municipal, consolidan así un proyecto que se desarrolla de forma continuada desde el curso 2021-2022, aunque la cita de este año supone ya su quinta edición. El objetivo es reforzar una red de alumnado capaz de advertir señales de malestar, exclusión o violencia dentro del aula y de actuar como primer eslabón en la prevención de conflictos antes de que escalen.
Una herramienta nacida para detectar y actuar
La clave del programa reside en introducir en los centros educativos la figura del Observador de la Convivencia, un alumnado especialmente sensibilizado y formado para identificar problemas en la relación entre compañeros, advertir situaciones de aislamiento o sufrimiento y promover actitudes de apoyo dentro del grupo. La filosofía que guía el proyecto parte de una idea sencilla, pero de gran calado: en una clase nadie debe mirar hacia otro lado si un compañero lo está pasando mal.
Ese planteamiento es el que ha permitido que la iniciativa haya ido asentándose en los colegios e institutos de Crevillent como una herramienta estable en la lucha contra el acoso escolar. Más allá de una jornada puntual, el programa busca crear una cultura compartida de tolerancia cero frente a la violencia, la intimidación o cualquier forma de exclusión, reforzando además la prevención pacífica de conflictos y la implicación del propio alumnado en el cuidado del clima escolar.
En esta edición participaron escolares de quinto y sexto de Primaria, así como de primero y segundo de ESO, que desarrollaron diferentes dinámicas de grupo orientadas a entrenar habilidades de interacción. Ese aprendizaje no se limita a la actividad celebrada este martes, sino que tendrá continuidad en las semanas posteriores en sus respectivos centros, donde los estudiantes seguirán trabajando con sus compañeros a partir de lo aprendido.

La alcaldesa se dirige a la comunidad escolar de Crevillent en las jornadas celebradas en el campo de fútbol Enrique Miralles / INFORMACIÓN
Trabajo en red entre todos los centros
Uno de los valores añadidos de estas jornadas es que permiten crear vínculos entre alumnado de distintos centros educativos del municipio. La organización reunió a estudiantes de todos los colegios e institutos de Crevillent en grupos heterogéneos, de manera que la convivencia y el aprendizaje no se produjeran solo dentro del propio centro, sino también a escala local. Esa dimensión intercentros persigue reforzar una red común de prevención y favorecer que el mensaje contra el acoso escolar se extienda a toda la comunidad educativa.
La iniciativa contó este martes con la asistencia de la alcaldesa, Lourdes Aznar Miralles; el concejal de Educación, Antonio Candel Rives; y la coordinadora de la demarcación Territorial de Orientación A5-A, María Luisa Calderón Espadas, aunque el protagonismo de la jornada recayó en el propio alumnado y en el papel que desempeña esa figura del observador dentro de los centros.
Desde el área educativa se subraya que entre los fines del proyecto figuran fomentar la cultura de prevención del acoso escolar, promover la no violencia, fortalecer la figura de los observadores de la convivencia y generar lazos de unión entre centros. Son objetivos que, en la práctica, se traducen en una mayor capacidad para detectar problemas a tiempo y en una implicación más activa de los estudiantes en la mejora del ambiente escolar.
Dinámicas para aprender a intervenir
El programa de la jornada arrancó con la proyección de un cortometraje centrado en situaciones de acoso escolar, utilizado como punto de partida para abrir una reflexión colectiva. A través de esa primera actividad se insistió en la importancia de pedir ayuda y de no silenciar conductas de hostigamiento, una idea que constituye uno de los ejes principales del proyecto.

Los alumnos se distribuyeron por grupos para el trabajo / INFORMACIÓN
A continuación, el alumnado se distribuyó en grupos compuestos por estudiantes de distintos centros para participar en tres actividades dinámicas dirigidas por orientadoras y orientadores escolares. Las propuestas estaban diseñadas para analizar casos, compartir experiencias y construir estrategias orientadas a mejorar la convivencia.
La primera dinámica sirvió para que los escolares se presentaran entre sí y empezaran a trabajar la interacción con compañeros de otros centros. La segunda se centró en la reflexión sobre situaciones que pueden producirse en el día a día escolar, abriendo debates sobre posibles soluciones y compartiendo vivencias relacionadas con la resolución de conflictos. La tercera parte de la jornada estuvo orientada a trasladar el mensaje más allá del propio encuentro.
Ese último bloque consistió en el diseño de cartelería para que las ideas trabajadas durante la actividad tengan impacto en toda la localidad. La intención es que el mensaje de rechazo al acoso y de apoyo a quienes sufren problemas de convivencia llegue también al conjunto de la comunidad educativa y no quede reducido a quienes participaron directamente en la jornada.
Como colofón, sonó el tema de la banda sonora original de la serie Invisible, de la banda Siloé, una canción que se ha estado trabajando y escuchando durante este mes en los centros de la localidad. Ese cierre musical se integró en el sentido global de la actividad, muy vinculado a la empatía, la visibilización del sufrimiento y la importancia de no trivializar situaciones de violencia entre iguales.

Crevillent acogía las V Jornadas de los Observadores de la Convivencia / INFORMACIÓN
Tutorías, emociones y resolución de conflictos
El proyecto Observadores de la Convivencia no se limita a una cita anual, sino que engloba un conjunto amplio de acciones desarrolladas a lo largo del curso. Entre ellas figuran actividades de tutoría relacionadas con la convivencia y el acoso, la empatía, las emociones y la resolución de conflictos, además de charlas impartidas por la Policía de Crevillent, la Guardia Civil a través del Plan Director y profesionales de la orientación educativa.
El peso del desarrollo de la iniciativa recae principalmente en los equipos de orientación educativa de cada centro, que durante todo el año impulsan actividades dirigidas a favorecer relaciones positivas entre el alumnado. Esa labor cotidiana es la que permite que la figura del observador no sea algo simbólico, sino una herramienta real insertada en la dinámica escolar.
La colaboración de agentes educativos y no educativos también forma parte de la arquitectura del programa. Desde el Ayuntamiento se considera esencial la implicación conjunta de profesorado, orientación, administraciones y cuerpos de seguridad para afrontar los conflictos y consolidar una cultura preventiva eficaz frente al acoso escolar.

La colaboración de agentes educativos y no educativos también forma parte de la arquitectura del programa / INFORMACIÓN
Cinco años afianzando una figura clave
Con esta quinta edición, las jornadas reafirman el papel del observador de la convivencia como una de las piezas fundamentales de la estrategia local contra el acoso escolar. La experiencia acumulada durante estos años ha permitido consolidar una fórmula que combina sensibilización, formación práctica, trabajo entre iguales y continuidad en los centros.
Más que una campaña aislada, la iniciativa se ha convertido en una estructura de apoyo que busca mejorar el bienestar del alumnado y fortalecer la convivencia desde dentro del grupo. La idea de que cada estudiante puede desempeñar un papel activo en la detección de problemas y en la protección de sus compañeros se ha ido asentando como uno de los rasgos distintivos del modelo impulsado en Crevillent.
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