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Obituario

Vicente Fuentes, la conversación serena que fotografió el Crevillent más natural

La villa alfombrera despide con profundo dolor a un hombre culto, discreto y apasionado por su tierra y sus tradiciones: escribió una obra sobre el habla de los crevillentinos, fue coautor de un libro sobre las chozas de la sierra y expuso sus imágenes sobre El Hondo

Crevillent despide al escritor y fotógrafo de la naturaleza Vicente Fuentes

Crevillent despide al escritor y fotógrafo de la naturaleza Vicente Fuentes / Pascual Galipienso

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

Incredulidad. La muerte de Vicente Fuentes Fuster, tras un fatal atropello el miércoles por la mañana, ha dejado un silencio difícil de nombrar en quienes lo conocieron, lo leyeron o, simplemente, tuvieron el privilegio de escucharlo. Porque si algo definía a Vicente era eso: su conversación pausada, serena, siempre interesante, tejida con la misma delicadeza con la que miraba el mundo.

No era hombre de estridencias. Más bien lo contrario. De voz templada y trato exquisito, Vicente Fuentes encarnaba una forma de estar en la vida cada vez más escasa: la del que escucha antes de hablar, la del que mide las palabras y encuentra en ellas un refugio para el entendimiento. Amable, prudente, educado hasta el extremo, quienes compartieron con él tertulias, paseos o sobremesas coinciden en señalar su capacidad para convertir cualquier encuentro en un espacio de diálogo enriquecedor.

Era, además, un buen amigo de sus amigos, un hombre cercano, comprometido con su gente y profundamente enamorado de su familia: su esposa María, una de las propietarias del reconocido restaurante y camping Las Palmeras, sus hijos Damián, Nacho y Juan, y sus nietos. En ese círculo íntimo encontraba su centro, su calma, su verdadera medida del tiempo.

El fotógrafo Vicente Fuentes Fuster en una imagen captada por uno de sus compañeros y amigos

El fotógrafo Vicente Fuentes Fuster en una imagen captada por uno de sus compañeros de afición y amigo / A. León Ruiz

La mirada que supo elevarse

Entre sus múltiples inquietudes, hubo una que marcó un antes y un después en la manera de observar Crevillent. Vicente Fuentes fue el crevillentino que captó las primeras fotografías aéreas realizadas en un vuelo privado sobre el municipio, una hazaña silenciosa que, sin embargo, cambió la perspectiva desde la que muchos comenzaron a entender su paisaje.

Esa misma sensibilidad la volcó en su pasión por la fotografía de naturaleza. El parque natural de El Hondo ha sido durante años su refugio. Allí encontraba la quietud necesaria para capturar la vida en su estado más puro. Fruto de esa dedicación fue la exposición “El Hondo, tan cerca y tan desconocido”, que presentó junto a Pascual Galipienso, una muestra que reunía cerca de un centenar de imágenes y que pretendía acercar a los crevillentinos un enclave de enorme valor.

Vicente Fuentes Fuster colaboró con entidades culturales como El Cresol o El Periòdic del Poble

Vicente Fuentes Fuster colaboró con entidades culturales como El Cresol o El Periòdic del Poble / INFORMACIÓN

Escritor de la memoria colectiva

Vicente Fuentes no solo miraba y captaba: también escribía. Y lo hacía con el mismo rigor con el que vivía. Colaborador de Harmonia, la revista de la Tertulia Artístico-Literaria El Cresol, y de El Periòdic del Poble, firmó artículos en los que abordaba la historia, las tradiciones y las costumbres de Crevillent con documentación minuciosa y el mayor, siempre, de los respetos. Era un gran conocedor de Crevillent, apasionado por sus raíces y por su gente. Su saber, su memoria y su generosidad al compartirlos han dejado una huella imborrable en quienes lo leyeron o lo escucharon.

El presidente de El Cresol, Josep Antoni Aznar, recordaba así su figura: “Fue un gran cresolà, muy activo. Por ejemplo, fue quien organizó con María Teresa López las primeras lecturas plurilingües de El Quijote. También investigó y escribió el libro y la exposición sobre las chozas de la sierra de Crevillent junto a Raül Polo. Y muchas cosas más. Y un día nos dejó. Tenía una personalidad peculiar, amigo de sus amigos, con ideas formadas. Todo ello lo echaremos de menos. Pero lo más importante es que era una buena persona, también muy enamorado de su mujer Mari y de su familia. Les damos nuestro pésame. Sentimos un gran dolor por su muerte, repentina, injusta, prematura… Sí, lo sentimos, no podemos evitarlo, pero lo recordaremos siempre con alegría, en los buenos momentos y encuentros con nosotros. Hoy El Cresol está de luto. Crevillent también. Descansa en paz, querido Vicente”.

Vicente Fuentes, en la puerta de una choza de la Sierra de Crevillente junto a su amigo Joaquín González

Vicente Fuentes, en la puerta de una choza de la Sierra de Crevillente junto a su amigo Joaquín González / INFORMACIÓN

Entre la sierra y la palabra

Amante de la naturaleza desde joven, Vicente Fuentes encontró en la sierra otro de sus espacios de pertenencia. Primero con el Centro Excursionista de Crevillent y después con el grupo Amigos de la Montaña, recorrió senderos que eran, al mismo tiempo, geografía y memoria. Trabajó durante años en el mundo de la alfombra, especialmente en Alfombras Boyer, donde su dominio del inglés le permitió viajar por distintos países como comercial. Aquella etapa fue solo una de las muchas facetas de una vida inquieta y plena.

Hoy, Crevillent despide a un hombre entusiasta, comprometido, de mirada limpia y palabra justa. Un hombre que entendía su pueblo como una herencia viva. En sus fotografías, en sus textos y en sus conversaciones permanecerá para siempre algo de él. Algo que no se pierde. Algo que seguirá latiendo en la memoria de quienes tuvieron la suerte de escucharlo.

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