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Cuatro agentes de la Policía Nacional acaban atendidos en el hospital tras detener a un hombre por el robo en un coche en Elche

El arrestado propinó patadas a los efectivos y también rompió la ventanilla del vehículo policial, por lo que se le acusa también de atentado contra la autoridad y de un delito de daños

Dos agentes en la Comisaría de la Policía Nacional en Elche.

Dos agentes en la Comisaría de la Policía Nacional en Elche. / INFORMACIÓN

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María Pomares

María Pomares

Un hombre totalmente fuera de sí. Tanto es así que su actitud de resistencia, con patadas y golpes a los policías nacionales que participaron en el operativo para detenerlo, acabó con cuatro agentes atendidos por lesiones varias, y con un vehículo policial inservible. Esa es la escena que vivieron los efectivos de la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía en Elche, y pudieron ver vecinos y usuarios del Hospital General ilicitano este mismo domingo por la tarde. Todo después de que el varón, de 40 años, fuera detenido por un robo con fuerza en el interior de uno de los coches estacionados en el parking del centro sanitario.

Un agente de la Policía Nacional en la Comisaría de Elche.

Un agente de la Policía Nacional en la Comisaría de Elche. / Áxel Álvarez

Luna rota

Todo comenzó cuando unos chavales estaban medio jugando en la zona de estacionamiento cuando percibieron algo extraño, lo que les llevó a llamar la atención del adulto que les acompañaba. Habían visto a un varón romper la luna de uno de los turismos, había cogido una mochila de su interior, y se había marchado rápido, tratando de resguardarse entre las palmeras cercanas en la zona. El hombre, así las cosas, vio al supuesto ladrón, y le recriminó lo que había hecho, pero se le encaró. Fue así como no se lo pensó y llamó a la Policía Nacional, que pronto se personó en el lugar de los hechos.

La Comisaría de la Policía Nacional de Elche, en una imagen de este mismo martes.

La Comisaría de la Policía Nacional de Elche, en una imagen de archivo. / Áxel Álvarez

Agresividad

Una vez comprobado, efectivamente, que el coche tenía el cristal roto, se dio aviso a otras patrullas, que pronto localizaron al supuesto asaltante en la calle Morera. El hombre, como ya hiciera con quien avisó a los agentes, mostró una actitud totalmente agresiva, hasta que parece ser que lanzó frases del tipo de, “si me detenéis, la voy a liar, porque este es mi barrio”, en alusión a Los Palmerales; o, “si me queréis detener, me tenéis que matar”. No le quedó otra a la patrulla, pues, que pedir refuerzos. Sin embargo, no parece que las cosas mejoraran demasiado. Cada vez se iban arremolinando en la zona más curiosos, algunos con actitud hostil hacia los agentes, mientras ellos trataban de practicar la detención, una vez comprobado que el varón coincidía con la descripción que habían dado los testigos. De hecho, fuentes de la investigación sospechan que la intención era soliviantar a los residentes de la zona para que trataran de impedir de algún modo su detención.

Agente de la Policía Nacional de Elche durante una investigación

Agente de la Policía Nacional de Elche durante una investigación. / INFORMACIÓN

Ventanilla desencajada

En este contexto, parece que el supuesto ladrón comenzó a golpear y a dar patadas a los agentes y al vehículo policial, mientras trataban de introducirlo dentro. En el interior, no obstante, las cosas no mejoraron. El trayecto era bastante corto, pero se les debió hacer interminable a los efectivos, porque el apresado siguió con esa actitud, propinando patadas a la ventanilla del vehículo con tal fuerza que el cristal acabó cediendo, ya que, al ser de seguridad, no se rompe como en cualquier otro coche, y hasta trató de colarse por ahí para darse a la fuga, aunque los policías frustraron su intento. Cuando llegaron a Comisaría, la situación no fue mucho mejor. Persistió en esa actitud, lo que hizo necesario que salieran más compañeros de apoyo para que entrara en el interior y poder llevarlo a los calabozos.

Hasta siete agentes

Al final, en el operativo tuvieron que intervenir hasta siete policías nacionales y cuatro de ellos necesitaron de atención en el hospital, por lesiones de diversa consideración. Por eso mismo, acabó detenido por robo con fuerza, pero también por atentado contra la autoridad, a lo que se suma un tercer delito de daños. Entre otras cosas, porque no sólo logró desencajar el cristal del vehículo policial sino que, según fuentes de la investigación, el marco de la puerta también acabó doblado por los golpes propinados. La víctima que había sufrido el daño en el coche acabó identificando la bolsa de deporte que le habían sustraído, y que había aparecido revuelta. El arrestado tenía antecedentes previos.

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