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Cazadores y propietarios de El Hondo se sienten “ninguneados” en Elche

Denuncian "falsedades" en las conclusiones del Proyecto Life Cerceta Pardilla, tildan de “fracaso” los resultados y critican que el plan ha ignorado a quienes mantienen el 40 % de la lámina de agua

Las cercetas pardillas, reinas en una charca de caza de El Hondo de Elche y Crevillent

Las cercetas pardillas, reinas en una charca de caza de El Hondo de Elche y Crevillent / V. L. Deltell

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

La reciente presentación en Elche de las conclusiones del Proyecto Life Cerceta Pardilla ha terminado por unir en un frente común a cazadores, propietarios y gestores privados del entorno de El Hondo contra la conselleria y varios de los socios del programa. El motivo es el profundo rechazo a unos resultados que, según denuncian, se han expuesto con “falsedades”, sin contar con quienes gestionan buena parte del hábitat donde realmente se mantiene la especie y sin reconocer, a su juicio, el papel de la propiedad privada y de la caza en la conservación del humedal.

El malestar no se limita ya a una finca concreta ni a un enfrentamiento aislado. La crítica parte de propietarios como Borja Pérez, titular de la finca El Bosquet y graduado en Ciencias Ambientales, pero se extiende también a la Asociación de Cotos de Caza de los Parques Naturales de El Hondo y Las Salinas de Santa Pola, presidida por Manuel Sabuco. En conjunto, estos espacios privados gestionan en torno a 1.500 hectáreas de lámina de agua, aproximadamente un 40 % del total del parque natural, y consideran que han sido relegados en un proyecto que, precisamente, dependía en buena medida del mantenimiento del hábitat. “Hemos sido ninguneados”. Esta frase de Sabuco resume el malestar actual.

Los propietarios de fincas en El Hondo denuncian el "ninguneo" que han sufrido de las administraciones en el Proyecto Life Cerceta Pardilla

Los propietarios de fincas en El Hondo denuncian el "ninguneo" que han sufrido de las administraciones en el Proyecto Life Cerceta Pardilla / V. L. Deltell

Frente común tras la presentación

La presentación de resultados del proyecto europeo ha sido el detonante de una protesta que venía acumulándose desde hace tiempo. Los propietarios sostienen que no fueron invitados ni informados de forma adecuada, pese a ser actores directos en el territorio. Sabuco expone una primera queja muy clara: no se invitó a la asociación ni se le dio conocimiento de la presentación de resultados. Además, denuncian que se alardeó del conocimiento e implicación de todos los agentes cuando, según expone la Asociación, no se contó con la propiedad privada.

“Nos sentimos apartados y desplazados por todos los socios del proyecto”, resume Borja Pérez. A su juicio, la exclusión no es solo una cuestión protocolaria, sino una muestra de la forma en la que se ha gestionado el programa en la Comunidad Valenciana. “Es un proyecto donde hubiésemos querido participar de forma activa y aportar nuestros conocimientos”, señala el propietario de El Bosquet, convencido de que quienes mantienen las charcas y conocen el comportamiento diario del humedal podían haber contribuido de manera decisiva.

La directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del ministerio, María Jesús Rodríguez de Sancho

La directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del ministerio, María Jesús Rodríguez de Sancho, en la presentación de las conclusiones del Proyecto Life Cerceta Pardilla / Áxel Álvarez

Manuel Sabuco, presidente de la asociación de cotos, comparte esa lectura. Según explica, los propietarios y cazadores se sienten señalados en las conclusiones y, al mismo tiempo, ignorados en la toma de decisiones. “Se ha dicho que se ha contado con todos los agentes implicados, pero eso son falsedades. La propiedad privada se siente desplazada, hemos sido ninguneados”, sostiene.

La unión de los cotos, en este sentido, supone un cambio relevante en el tablero. Según Pérez, ya no se trata de una protesta particular de El Bosquet, sino de una reacción conjunta de los cotos y gestores privados del entorno. “Esto ya no es cosa de El Bosquet. Nos hemos unido”, afirma. La asociación agrupa una docena de cotos, a los que se han sumado El Bosquet y otro espacio, hasta conformar un bloque de 14 ámbitos de gestión.

El hábitat, el centro de la disputa

El núcleo de la discrepancia está en la gestión del hábitat. Los propietarios coinciden con los responsables del proyecto en una idea esencial: la cerceta pardilla necesita espacios húmedos mantenidos, agua de calidad y condiciones estables para reproducirse. Pero precisamente por eso consideran incomprensible que se haya dejado al margen a quienes gestionan de forma constante buena parte de esas zonas.

“Todos los ponentes, y lo sabemos porque el acto se expuso en internet, reconocieron la importancia del mantenimiento y conservación del hábitat”, señala Pérez. Sin embargo, advierte de que la forma en la que se está tratando a las propiedades privadas puede provocar el efecto contrario al buscado: el abandono progresivo de unas 1.500 hectáreas de zonas húmedas privadas que, según los cotos, son las que realmente están sirviendo de refugio a la especie.

Uno de los embalses de la finca El Bosquet, con el casco urbano de Crevillent y su sierra al fondo

Uno de los embalses de la finca El Bosquet, con el casco urbano de Crevillent y su sierra al fondo / V. L. Deltell

El argumento de los propietarios es directo: si se limitan los usos tradicionales, la caza, la pesca o determinadas actividades compatibles, se reduce también la capacidad económica para reinvertir en la finca. “Es un proyecto que limita nuestros derechos y la fuente de recursos e ingresos para poder invertir en estos hábitats”, recoge el documento de conclusiones de Pérez.

Los cotos defienden que su labor no consiste en una actuación puntual, sino en un trabajo sostenido durante todo el año. Hablan de control de niveles y calidadde agua, mantenimiento de caminos, retirada de carrizo, aporte de alimento y control de depredadores. En ese último punto citan especies como zorros, jabalíes y urracas, cuya presión consideran muy dañina para la reproducción de aves acuáticas.

“¿Por qué las pardillas están en los cotos de caza? Por la calidad de las aguas y por el mantenimiento continuo que hacemos del ecosistema”, afirma Pérez. Según su versión, los espacios cinegéticos no son un problema para la especie, sino parte de la explicación de que todavía encuentre zonas adecuadas para criar en El Hondo.

Las cifras de la cerceta pardilla

Uno de los puntos más cuestionados por los propietarios es la forma en la que se ha presentado el balance de población. El proyecto habla, según los afectados, de unas 150 parejas reproductoras. Para Sabuco o Pérez, vender esa cifra como éxito no se sostiene si se compara con el volumen de ejemplares liberados durante el programa.

En primer término una pareja de cerceta pardilla en la finca privada y coto de caza de El Bosquet en Crevillent

En primer término una pareja de cerceta pardilla en la finca privada y coto de caza de El Bosquet en Crevillent / V. L. Deltell

“¿Éxito las 150 parejas reproductoras? Cuando han soltado unos 4.000 ejemplares, 300 individuos me parece un fracaso rotundo”, señala el dueño de El Bosquet, ambientólogo de formación. La pregunta que se hacen los cotos es por qué no se ofrecen datos globales más completos: cuántos ejemplares se han soltado, cuántos sobreviven, dónde se encuentran y cuál es la mortalidad real tras la liberación.

Los propietarios también subrayan que el propio proyecto reconoce una alta mortalidad en las primeras fases de vida de la especie. Para ellos, ese dato debería llevar a analizar otros factores antes de responsabilizar a la caza nocturna o a los usos tradicionales del parque. “De verdad, ¿es culpa de la caza nocturna la no proliferación de la especie?”, se preguntan, recordando que las charcas cinegéticas no suponen ni el 10 % de la superficie total de los parques naturales de El Hondo y Las Salinas.

El argumento técnico que esgrimen es que muchos ejemplares proceden de cría en cautividad y pueden tener dificultades para adaptarse al medio natural. “Son especies de granja, no están acostumbradas a desenvolverse en el medio”, explica Pérez. A su juicio, si no se garantiza un hábitat adecuado y una gestión permanente, las sueltas tienen un impacto limitado.

Censos discutidos

La metodología de los censos es otro de los elementos que los cazadores ponen en cuestión. Manuel Sabuco afirma que los horarios empleados pueden estar ofreciendo una fotografía incompleta de la población real. Según explica, los conteos se realizan en momentos en los que las aves están más quietas o menos visibles, lo que dificulta su detección.

“Se debería censar a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando las aves están en movimiento, pero los técnicos vienen a censar a mediodía, cuando las aves están quietas y no se mueven. Son censos erróneos”, sostiene. Para el presidente de la asociación, una correcta gestión de la especie exige revisar esos métodos y establecer criterios consensuados con quienes conocen las charcas y su dinámica diaria.

Embalses de una finca privada en el Parque Natural de El Hondo de Crevillent y Elche

Embalses de una finca privada en el Parque Natural de El Hondo de Crevillent y Elche / V. L. Deltell

Por eso, una de las reclamaciones que quieren trasladar a la conselleria es precisamente la necesidad de abordar la correcta gestión de censos de especies, junto a un marco estable de colaboración y entendimiento con la Administración. Pérez asegura que están esperando una reunión con la conselleria desde hace tiempo, pero lamenta que no se haya producido. “Son incapaces de venir aquí para mantener este tipo de reunión solicitada desde hace mucho tiempo”, recoge en su documento.

La paradoja, sostienen, es que la Administración quiere gestionar el espacio y sus especies sin sentarse con quienes abren y cierran compuertas, mantienen láminas de agua y observan a diario la evolución de las aves.

La Raja, símbolo del choque

La finca de La Raja se ha convertido en uno de los símbolos de esta disputa. Los propietarios rechazan con especial dureza las afirmaciones que, según relatan, se hicieron sobre el estado de este espacio cuando estaba en manos de cazadores.No están de acuerdo con las palabras del representante de la Confederación Hidrográfica del Segura, al que acusan de mostrar “poco o nulo conocimiento” de la zona.

Según los propietarios, se llegó a presentar La Raja como un lugar que era un desastre bajo gestión cinegética y que, gracias al proyecto, se habría convertido en un hábitat fundamental. Pérez lo niega frontalmente. Asegura que durante los cinco años del proyecto Life las lagunas han estado prácticamente secas, con caminos y zonas colmatadas de carrizo, y que la presencia actual de especies está muy por debajo de la que había antes.

“Decir que antes era un desastre es falso. Cuando estaba en manos de cazadores había muchísima más vida”, afirma el propietario de El Bosquet. Según él, La Raja fue uno de los primeros lugares donde empezó a observarse cerceta pardilla precisamente por la buena gestión que se hacía del hábitat.

El fondo de esta crítica es la batalla por el relato. Los cotos rechazan que se contraponga gestión privada y conservación, como si fueran conceptos incompatibles. Defienden, por el contrario, que la gestión privada ha sostenido durante décadas zonas húmedas que, sin inversión y mantenimiento, acabarían degradándose.

La red de custodia que no llegó

Otro punto especialmente sensible es la llamada red de custodia del territorio. Los propietarios sostienen que el proyecto Life contemplaba acuerdos con entidades privadas, propietarios y cazadores para mejorar la conservación de la especie. Sin embargo, denuncian que en El Hondo no se ha aplicado esa vía con quienes gestionan la mayor parte de las zonas húmedas privadas.

Presentación de las conclusiones del proyecto Life Cerceta Pardilla en Elche

Presentación de las conclusiones del proyecto Life Cerceta Pardilla en Elche / Áxel Álvarez

“Siendo El Hondo, como dicen, el principal ecosistema de reproducción de la especie, ¿cómo es que ni siquiera han intentado llegar a acuerdos con las entidades privadas y cotos de caza existentes?”, se pregunta Pérez. La crítica se agrava por el destino de los fondos. Según los propietarios, había una partida presupuestaria dentro del Life para acuerdos de red de custodia y el único acuerdo en el entorno de El Hondo se habría realizado con AHSA para el desbroce de una charca de su propiedad próxima a una carretera. Pérez cuestiona la relevancia de esa actuación para la cerceta pardilla y sostiene que ese dinero debería haberse destinado a los propietarios que mantienen zonas húmedas dentro del parque. Los cotos consideran que una actuación puntual, como un desbroce, no puede compararse con el mantenimiento permanente que ellos realizan durante todo el año.

Andalucía como ejemplo

La comparación con Andalucía aparece de forma constante en el discurso de los propietarios. Los propietarios insisten en que allí la gestión del proyecto ha sido diferente y que sí se ha contado con dueños y cazadores. Por eso felicitan expresamente a los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente andaluza y a la Federación de Caza de Andalucía.

“Lo único positivo del proyecto ha sido la buena gestión que han hecho en Andalucía, donde sí han cumplido lo marcado en la red de custodia del territorio”, afirma Pérez. A su juicio, ese modelo demuestra que la colaboración era posible, pero que en la Comunidad Valenciana no se ha querido aplicar.

El contraste es importante porque el proyecto Life tenía una dimensión más amplia que El Hondo. Para los cazadores del parque, el problema no es la idea de recuperar la cerceta pardilla, sino la forma en que se ha ejecutado en el territorio valenciano. “Nosotros somos los principales interesados en que la especie prolifere y vaya bien”, sostiene Pérez. “Pero ni siquiera se han dignado a hablar con nosotros”.

Caza nocturna y restricciones

El debate sobre la caza nocturna planea sobre toda la controversia. Los propietarios entienden que se les está responsabilizando de la falta de recuperación de la especie mientras se obvian otros elementos más determinantes, como la mortalidad temprana, la adaptación de los ejemplares liberados, la calidad del hábitat o la falta de acuerdos de custodia.

También temen que las conclusiones del proyecto sirvan para justificar nuevas restricciones sobre sus actividades. Sabuco señala que la asociación está pendiente de los movimientos relacionados con la regulación del parque y que defenderá sus derechos para mantener usos que considera compatibles con la conservación.

Los propietarios advierten de que cualquier limitación debe ir acompañada de diálogo y de medidas que permitan seguir financiando el mantenimiento de las fincas. De lo contrario, afirman, se corre el riesgo de que las zonas húmedas privadas pierdan calidad o acaben abandonadas. “Con este desprecio a la propiedad privada, lo que van a conseguir es que se pierdan hectáreas de hábitat”, sostiene Sabuco. Para los propietarios, en conclusión, la Administración no puede exigir conservación y, al mismo tiempo, cerrar las vías de ingresos que permiten sostenerla.

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