Polémica local
Las campas de coches del aeropuerto ya alcanzan el núcleo urbano de Torrellano
Los vecinos denuncian el tránsito por una vía pecuaria y carril bici para ir a un aparcamiento, mientras alertan de que el fenómeno se extiende a las proximidades del casco de El Altet y a Arenales del Sol

Vecinos denuncian la apertura de nuevas campas de aparcamiento para el aeropuerto junto al casco urbano de Torrellano / Áxel Álvarez
Las campas de vehículos de alquiler vinculadas al aeropuerto Alicante-Elche ya no se concentran solo en los márgenes de la carretera del aeropuerto o en parcelas agrícolas alejadas de los núcleos habitados. Los vecinos de Torrellano denuncian ahora que estos aparcamientos han llegado al entorno inmediato del pueblo, hasta situarse junto a itinerarios peatonales y ciclistas que conectan el núcleo urbano con el Parque Empresarial ilicitano. La Asociación Vial Aeropuerto Elche considera que se está cumpliendo el escenario que venía advirtiendo desde hace años, más de un lustro: la expansión del «rent a car» ha desbordado su área inicial y empieza a introducirse en zonas de uso cotidiano para los residentes.

El aparcamiento de vehículos de una empresa de rent a car está entre el casco urbano de Torrellano, varias fincas privadas y el Parque Empresarial. | ÁXEL ÁLVAREZ
El presidente de la entidad vecinal, Juan José Mateo Rocamora, sostiene que esta situación era previsible si no se actuaba antes. «Hace seis años, en el Centro Social de Torrellano, en una reunión de todas las asociaciones, auguré la situación: las campas llegarían al pueblo», afirma. A su juicio, la ocupación actual de parcelas próximas a Torrellano demuestra que el problema ha dejado de ser una cuestión localizada en el entorno aeroportuario para convertirse en un conflicto territorial con impacto directo sobre la vida diaria de los vecinos.
Junto al casco urbano
Mateo explica que las empresas del sector se han desplazado conforme los terrenos más cercanos al aeropuerto se han ido saturando. «Donde sabemos todos que están las campas, en la carretera al aeropuerto, se estaba quedando ya corto y las empresas querían subir y subir», señala. Según el representante vecinal, ese movimiento ha terminado por acercar las instalaciones al casco de Torrellano y a los espacios de conexión con el Parque Empresarial.
«Evidentemente ya están dentro, ya se han colocado en el interior del pueblo y no respetan nada», denuncia. La asociación pone como ejemplo una campa situada junto al corredor que enlaza Torrellano con el Parque Empresarial, donde existe un carril bici y peatonal utilizado por vecinos, trabajadores, ciclistas y familias. Es, además, una vía pecuaria. Y los vehículos de alquiler tienen que pasar por ella irremediablemente. «Ahora mismo estamos en una campa donde hay un carril bici peatonal, donde pueden pasar ciclistas, familias, niños, trabajadores para ir al polígono y evidentemente tenemos la campa aquí justo, por lo que el trasiego habitual de vehículos no es el de dos o tres vecinos que tienen por aquí sus fincas. Incluso de vez en cuando entran camiones de transporte de coches, de grandes dimensiones», afirma Mateo.
Para la entidad vecinal, esta ubicación simboliza el cambio de escala del problema. Las campas ya no solo sustituyen campos agrícolas, sino que interfieren en infraestructuras públicas pensadas para la movilidad segura entre el pueblo y las zonas de trabajo. Mateo sostiene que ese entorno forma parte ya del crecimiento funcional de Torrellano. «Esto está dentro del casco urbano del pueblo», indica, en referencia a una zona que antes era campo, pero que hoy tiene una relación directa con el núcleo ciudadano y el Parque Empresarial.
Según explica, el carril bici y peatonal no se diseñó únicamente para un uso recreativo, sino para facilitar desplazamientos cotidianos. «También se han convertido Torrellano y El Altet en sitios dormitorio, donde muchos trabajadores viven aquí», apunta. Por eso, la llegada de una campa a este punto se interpreta como una afección directa sobre un espacio de movilidad vecinal.

Para la entidad vecinal, la nueva ubicación simboliza el cambio de escala del problema. Las campas ya no solo sustituyen campos agrícolas, sino que interfieren en infraestructuras públicas / Áxel Álvarez
Del campo al tráfico pesado
La asociación denuncia que la transformación de antiguas parcelas agrícolas en aparcamientos masivos ha alterado por completo el uso de caminos y accesos rurales. Donde antes había entradas a fincas con paso ocasional, ahora se concentran movimientos constantes de vehículos de alquiler, camiones portavehículos y maquinaria pesada. Para Mateo, esas infraestructuras no estaban preparadas para soportar ese volumen de tráfico.
«Antes podía entrar un conductor a su campo, dos o tres, y eso no suponía un peligro para el paso de bicicletas o peatones», explica. «Desde que se puso la campa, el tráfico ha aumentado en camiones pesados, maquinaria y coches de alquiler. Se ha multiplicado por veinte», añade.
El presidente vecinal asegura que ese uso intensivo está deteriorando el carril bici y comprometiendo la seguridad de quienes lo utilizan. «En cierta manera sí que lo desgasta, porque estamos hablando de camiones de toneladas donde antes no entraba nada de eso», sostiene. La asociación prevé documentar este punto con fotografías, vídeos y ubicación concreta para incorporarlo a sus próximas denuncias.
El conflicto adquiere mayor dimensión porque, según Mateo, estos terrenos mantienen clasificación agrícola en el planeamiento. «Todo esto se tiene que usar para la agricultura, pero no porque lo diga yo, sino porque si uno se mete en el Plan General de Ordenación Urbana puede ver que esto tiene una de las claves de protección, la 54 y 55, que corresponden a suelos agrícolas o forestales donde no debería permitirse esta actividad sin una modificación previa del PGOU», sentencia.
«Lo que pasa es que, si ahora nadie ha puesto ningún remedio, entendemos que estas empresas que están ya en las cercanías del aeropuerto se han quedado sin sitio y lo que han hecho es venirse a los lugares donde creen conveniente», añade.
El Altet y Arenales del Sol
La preocupación vecinal no se limita a Torrellano. Mateo advierte de que el mismo patrón empieza a reproducirse en El Altet, donde los aparcamientos de rent a car ya se acercan al núcleo urbano, y se ha multiplicado también en Arenales del Sol, siempre bajo una misma lógica empresarial: la proximidad al aeropuerto. «Ellos no van a irse a Crevillent a poner una campa. El modus operandi es que su localización esté lo más cercano al aeropuerto», señala.

El conflicto adquiere mayor dimensión porque, según Mateo, estos terrenos mantienen clasificación agrícola en el planeamiento / Áxel Álvarez
Según el presidente de la asociación, esa lógica explica la presión creciente sobre Torrellano, El Altet y Arenales. «Las campas se están expandiendo como si fuera esto un virus», denuncia. La comparación refleja el temor vecinal a que el modelo se replique de forma progresiva en todos los espacios próximos al aeropuerto sin una ordenación urbanística que delimite dónde pueden implantarse estas actividades y en qué condiciones.
En El Altet, los vecinos ya habían denunciado en los últimos años la aparición de campas en parcelas próximas a viviendas, caminos y zonas rurales. Ahora, según Vial Aeropuerto Elche, el proceso continúa y amenaza con consolidarse si no hay actuaciones firmes. En Arenales, la presión estaría creciendo por la disponibilidad de suelos próximos y por la facilidad de conexión con el aeropuerto, aunque la asociación advierte de que esta expansión puede alterar igualmente la movilidad y el entorno.
Mateo sostiene que las empresas actúan con la sensación de que no habrá consecuencias. «Como saben que ya nadie les dice nada, pues abren a sus anchas», afirma. La entidad vecinal teme además que parcelas valladas recientemente puedan convertirse en nuevas campas. En el entorno de la instalación denunciada, según el presidente, ya se ha colocado un nuevo vallado sin respetar las condiciones que deberían aplicarse en una zona vinculada a vía pecuaria y paso peatonal.
«Hay una normativa y tampoco la cumplen», afirma. No obstante, para Mateo entrar en detalles sobre vallados o distancias pierde sentido si el uso principal ya es, a su juicio, incompatible con el suelo. «Hablar de normativa en este caso es absurdo porque no se ha respetado ninguna. Si todo es ilegal, ¿por qué voy a hablar ahora de una normativa concreta?», plantea.
La denuncia sobre la llegada de las campas al núcleo de Torrellano se produce después de que la Junta de Distrito aprobara por mayoría llevar al Ayuntamiento de Elche el informe de la Asociación Vial Aeropuerto Elche sobre el impacto de estos aparcamientos. El documento analiza más de 20 años de expansión de actividades vinculadas al rent a car en el entorno del aeropuerto y advierte de una transformación progresiva del suelo rústico, con consecuencias urbanísticas, ambientales, de movilidad y de seguridad.
Mateo considera que ese primer paso institucional es importante, pero insuficiente si no se traduce en actuaciones concretas. «Ahora falta que se lleve a pleno», insiste. La asociación reclama que el Ayuntamiento aclare qué campas tienen autorización efectiva, cuáles se encuentran en situación irregular, qué inspecciones se han realizado y qué medidas cautelares se van a adoptar para evitar que el fenómeno siga creciendo mientras se tramita una nueva ordenación.
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