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Educación

De prácticas en la España vaciada

La Universidad Miguel Hernández de Elche enviará a 22 estudiantes al medio menos poblado de España a través del programa estatal Campus Rural; 66 meses de prácticas remuneradas con 1.000 euros al mes para cada alumno, en una acción que refuerza la conexión universitaria con territorios pequeños

Los alumnos realizan  prácticas y ofrecen sus conocimientos a través de charlas. La Universidad Miguel Hernández lleva tres años participando en el programa estatal. | INFORMACIÓN

Los alumnos realizan prácticas y ofrecen sus conocimientos a través de charlas. La Universidad Miguel Hernández lleva tres años participando en el programa estatal. | INFORMACIÓN

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

La Universidad Miguel Hernández de Elche participa este año en el programa Campus Rural, una iniciativa promovida por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para que estudiantes universitarios realicen prácticas académicas en municipios pequeños o en riesgo de despoblación. En la edición de 2026, la UMH contará con 22 plazas de tres meses, equivalentes a 66 meses de prácticas financiadas, con una ayuda de 1.000 euros al mes para cada participante y un presupuesto total de 88.000 euros entre aportación estatal y universitaria.

El convenio entre el Ministerio y la UMH fue suscrito el 3 de marzo, renovando la incorporación de la Universidad ilicitana a un programa que ya venía desarrollando desde 2022 y que, según el vicerrector de Estudiantes y Coordinación, José Juan López Espín, responde a una «lógica de apoyo al medio rural y de sensibilización frente al reto demográfico». En su explicación, el responsable universitario destaca que la iniciativa «permite que el estudiantado conozca otros territorios, colabore con ayuntamientos y entidades locales y descubra oportunidades profesionales en zonas menos pobladas».

De prácticas en la España vaciada

De prácticas en la España vaciada

La edición de este año permitirá a la UMH financiar 66 meses de prácticas, con un mínimo de dos meses y un máximo de cinco meses por estudiante, aunque la previsión manejada por la Universidad es asignar 22 plazas de tres meses cada una, lo que agota prácticamente toda la bolsa disponible. Las estancias deberán desarrollarse entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, según la información facilitada por el Observatorio Ocupacional, mientras que el convenio estatal fija como fecha límite general de finalización el 16 de noviembre del ejercicio.

Trabajo real

López Espín precisa que se trata de prácticas y no de becas en sentido estricto. La diferencia radica en que la práctica incorpora una actividad formativa y un trabajo real vinculado al aprendizaje, además de poder generar créditos académicos o reconocimiento en el expediente del estudiante.

La regla general del programa es que las prácticas se desarrollen en una provincia distinta a la del campus donde el alumno esté matriculado. En caso de no poder cumplirse ese criterio, la propia Universidad puede plantear excepciones, que deben ser valoradas por la Comisión de Seguimiento prevista en el convenio. Además, todos los participantes deben acreditar mediante declaración responsable su residencia efectiva en el municipio donde realizan las prácticas, salvo supuestos especiales justificados.

El vicerrector señala que, en la práctica, la mayoría de destinos asignados por la UMH se concentran en provincias relativamente próximas, aunque «también existen casos más lejanos cuando el estudiante tiene interés personal o familiar en una zona concreta». El listado aportado por la Universidad confirma que entre los principales destinos figuran municipios de Alicante, Albacete, Cuenca, Guadalajara, Murcia, Teruel, Valencia, Pontevedra, Huesca, Ciudad Real, Badajoz y Huelva. Entre ellos aparecen, por ejemplo, Salinas, Pinoso, Formentera del Segura, Biar, Cañada, Jacarilla, La Romana, Benijófar, Hondón de los Frailes y San Isidro en Alicante; La Gineta, Pozo Cañada, Riópar, Motilleja, Villalgordo del Júcar, Yeste, El Bonillo, Alatoz y Alpera en Albacete; Iniesta y Villanueva de la Jara en Cuenca; Orea y Checa en Guadalajara; Pliego en Murcia; Calanda y Oliete en Teruel; Navarrés y Enguera en Valencia; Campo Lameiro en Pontevedra; Huesca en la provincia homónima; Villanueva de los Infantes en Ciudad Real; Fuente de Cantos en Badajoz; y Villanueva de los Castillejos en Huelva.

Sueldo mensual para el estudiante

La cuantía para cada alumno se fija en 1.000 euros al mes, con un máximo de 3.000 euros por una estancia de tres meses. El convenio desglosa el coste total de la edición 2026 en 66.000 euros para la bolsa de ayudas al alumnado, casi 5.500 euros como coste máximo de Seguridad Social y 16.500 euros en costes de gestión, hasta alcanzar un total de 88.000 euros. De esa cantidad, el Ministerio aportará el 90 %, mientras que la UMH asume el 10% restante. El propio convenio aclara que esta financiación no procede del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ni de otros programas europeos.

La selección de las plazas en la UMH se realiza mediante un baremo de un máximo de 10 puntos. Hasta 5 puntos corresponden a la nota ponderada del expediente académico. Además, se suma 1 punto si el estudiante aporta entidad para la realización de las prácticas; 1 punto si no ha participado en ediciones anteriores; 1 punto si la entidad solicitada está fuera de la Comunidad Valenciana; y 2 puntos si presenta contrato de alquiler o compromiso firmado de residencia en la población del destino.

Los estudiantes proceden de másteres como el de Salud Pública, Psicología Sanitaria o Tecnología de los Alimentos. | INFORMACIÓN

Los estudiantes proceden de másteres como el de Salud Pública, Psicología Sanitaria o Tecnología de los Alimentos. | INFORMACIÓN

Tres ediciones seguidas

La Universidad ilicitana ya había participado en convocatorias anteriores. En 2024 se beneficiaron del programa 18 estudiantes y en 2025 lo hicieron 24, según el informe facilitado por la propia UMH. La cuantía otorgada ascendió a 57.500 euros en 2024 y a 63.500 euros en 2025, de modo que la edición de 2026 vuelve a situar la financiación en un nivel superior, con un máximo de casi 88.000 euros.

López Espín explica que «la iniciativa tiene un evidente interés social porque conecta con la sensibilidad existente en torno a la llamada España vaciada». A su juicio, este tipo de programas «son bien recibidos porque facilitan que la Universidad “tome partido” y contribuya a que los estudiantes conozcan la casuística de los pueblos pequeños», algo que, según señala, «puede tener después efectos indirectos en su forma de entender el emprendimiento, el desarrollo profesional o la búsqueda de soluciones para territorios con menos población».

La variedad de perfiles participantes en la UMH refuerza ese planteamiento. Entre los principales grados y másteres de los solicitantes figuran Derecho, Psicología, Ingeniería Agroalimentaria y Agroambiental, Ciencias Políticas y Gestión Pública, Bellas Artes, Fisioterapia, Máster en Asesoría Fiscal, Terapia Ocupacional, Máster en Prevención de Riesgos Laborales, Ciencias Ambientales, Comunicación Audiovisual, Administración y Dirección de Empresas, Máster en Salud Pública, Máster en Psicología General Sanitaria, Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Farmacia y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

El vicerrector destaca que «precisamente en los pequeños ayuntamientos y entidades rurales el alumnado puede adquirir una experiencia más transversal que en administraciones grandes, donde las tareas suelen estar más compartimentadas». Desde esa perspectiva, defiende que «el programa resulta especialmente útil porque el estudiante puede colaborar con varias concejalías o áreas al mismo tiempo y desarrollar competencias de carácter mucho más amplio».

El propio convenio enmarca esa filosofía en un objetivo concreto: «contribuir al reequilibrio territorial incentivando la llegada de capital humano a los espacios más despoblados para dinamizar su tejido productivo, social e institucional». Esa formulación, recogida en la cláusula segunda, resume el espíritu de un programa que pretende que los universitarios completen su formación en el medio rural, residan allí, conozcan a fondo esos entornos y puedan verlos «como un lugar de oportunidades para el desarrollo de su futuro profesional».

Tras finalizar las estancias, la UMH debe remitir memorias de prácticas, cuestionarios de evaluación de estudiantes y entidades, y un certificado del importe total abonado a alumnos y Seguridad Social.

Con esta nueva edición, la UMH consolida una participación continuada en Campus Rural y mantiene una línea de colaboración con el ministerio para acercar a su alumnado a municipios pequeños, administraciones locales, asociaciones, organismos o empresas asentadas en zonas con problemas de despoblación. Para la Universidad, el valor del programa no reside solo en la ayuda económica, sino también en la posibilidad de que los estudiantes conozcan otros territorios, trabajen sobre el terreno y descubran en el medio rural una vía real de formación, empleo y futuro.

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