Pablo Ruz y el PP reculan a medias en Elche con el aborto
El alcalde y su grupo se ponen del lado de la izquierda en el punto en el que se reafirma el compromiso del Ayuntamiento con el derecho de las mujeres a decidir libremente su maternidad en el marco de la legislación vigente, aunque no rechazan la moción impulsada por Vox hace un mes

Bronca entre feministas y pro vida en el pleno de Elche / Áxel Álvarez
Si ya de por sí los más de los plenos en Elche son largos y tediosos, y en ocasiones -más de las que debería- sólo sirven para que se vean las costuras de los representantes de los diferentes partidos con representación en el Ayuntamiento, con dos sesiones seguidas que se prolongaron en total casi siete horas era de esperar que la situación sólo podía empeorar. Y eso es lo que vino a pasar este martes, donde lo que debería ser la casa de la democracia local solo sirvió para caldear más los ánimos. Primero, porque en la sesión ordinaria de abril, trasladada a este martes por la hospitalización del alcalde el pasado lunes, el gesto del edil de Vox Samuel Ruiz llamando idiota a la portavoz de Compromís, Esther Díez, hizo que el resto de cuestiones quedaran en un segundo plano. Después, porque el pleno extraordinario no sólo acabó enfrentando en el público a colectivos feministas con los provida, sino que los dos partidos mayoritarios dieron una vez más muestras de sus contradicciones e incongruencias, y de no saber dónde están. Hasta el extremo de que el alcalde, Pablo Ruz, y el PP acabaron reculando a medias con el aborto, en una sesión extraordinaria que, a efectos prácticos, también implicó, por el hecho de pedir el pleno en su día, que los socialistas recularan. De por medio, hasta algún grito de “cobarde” desde el público hacia el alcalde, y la Policía Local impidiendo a las feministas desplegar una pancarta, en una sesión en la que solo la portavoz de Compromís, Esther Díez, y la de Vox, Aurora Rodil, esta última más moderada que hace un mes, parecieron mantener sus posturas sin fisuras.

El pleno celebrado este martes en el Ayuntamiento de Elche. / Áxel Álvarez
La moción que abrió la caja de los truenos
Todo comenzó el pasado 30 de marzo. En el marco del pleno ordinario, Vox presentaba una moción in voce y de urgencia en la que se instaba al Gobierno central “a derogar cualquier ley que facilite la muerte de los inocentes por vía del aborto”. El texto no podía ser más elocuente: no sólo se solicitaba al Ejecutivo que desistiera de introducir el derecho al aborto en la Constitución, también se le instaba, junto a los gobiernos autonómicos y a todas las instituciones con poder de decisión, “a impulsar una gran alianza de las fuerzas políticas, junto con la comunidad médica, para promover las necesarias condiciones para que ninguna mujer se vea empujada al aborto por sentirse presionada, sola o sin recursos”. Finalmente, se exigía al pleno municipal que “tome, en la medida de su capacidad, cualesquiera medidas que se ordenen al rechazo de toda forma de agresión contra la vida del no nacido, contra el aborto provocado deliberadamente, y contra cualquier agresión contra la vida y contra toda forma de instrumentalización del ser humano”. Desde Vox, remataban la moción “invitando” a la comunidad científica e intelectual y a toda la sociedad “a una reflexión sobre los avances moleculares y ecográficos, y la protección que la persona merece desde la fecundación hasta su muerte natural, para la contribución de una cultura de la vida, la protección y el cuidado”. En la práctica, lo que se pedía era incluso derogar la actual ley del aborto, algo que apoyó el PP y el alcalde, Pablo Ruz, con sus votos, con un argumentario que sólo rebatió la portavoz de Compromís, Esther Díez.

La Policía Local llamó la atención a algunas feministas que intentaron desplegar una pancarta. / Áxel Álvarez
Del silencio al pleno extraordinario
El silencio del PSOE local en el pleno fue total y absoluto, hasta que comenzaron a salir en cascada las ministras del Ejecutivo de Pedro Sánchez y la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana y secretaria de Igualdad, Pilar Bernabé. No les quedó otra a los socialistas ilicitanos que salir a defender un tema que, en un primer momento, no les pareció que tuviera enjundia. Tanto que acabaron pidiendo un pleno extraordinario que se acabó celebrando este martes. Y ahí vino la primera incoherencia: tratar de hacer sangre con un tema que ellos mismos se comieron.

Algunos representantes de colectivos provida en el pleno de este martes. / Áxel Álvarez
Más preocupado del alcalde
La segunda contradicción, ya evidenciada en la sesión, llegó con el hecho de que al portavoz socialista, Héctor Díez, se le viera más preocupado en desgastar al alcalde y entrar en el cuerpo a cuerpo con él, que en defender el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Al menos, eso sí, parece que algo consiguió, aunque fuera a costa de un tema que, por las implicaciones que tiene, se presta a pocas banalizaciones. Entre otras cosas, porque el alcalde, que a finales de marzo se definió como “provida” y contrario a la eutanasia, acabó apoyando a medias el aborto. De hecho, Héctor Díez subrayó, dirigiéndose a Ruz, que “Elche está constantemente en las televisiones nacionales dando mala imagen por su culpa”, y le acusó de hacer el “ridículo” y de “hipocresía”.

El alcalde de Elche, Pablo Ruz, durante su intervención. / Áxel Álvarez
Los acuerdos
La defensa del aborto de Héctor Díez en su primera intervención se limitó a leer los acuerdos de la moción, que eran significativos: reafirmar el compromiso del Ayuntamiento de Elche con el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su maternidad, en el marco de la legislación vigente; rechazar de manera expresa la moción aprobada a instancias de Vox, así como cualquier iniciativa que pretenda derogar, limitar o cuestionar el derecho aborto; respaldar la Ley Orgánica 2/2010 y su reforma mediante la Ley Orgánica 1/2023, como instrumentos esenciales para garantizar la libertad, la salud y la dignidad de las mujeres; instar al Gobierno de España a avanzar en el blindaje constitucional del derecho al aborto, garantizando su protección frente a posibles retrocesos; instar a la Generalitat Valenciana a garantizar el acceso efectivo a la interrupción voluntaria del embarazo en la sanidad pública, evitando desigualdades territoriales derivadas de la objeción de conciencia; manifestar el rechazo del Ayuntamiento de Elche a la utilización de las instituciones públicas para promover discursos que cuestionen derechos fundamentales, así como a cualquier forma de retroceso en materia de igualdad; y dar traslado de los acuerdos al Gobierno de España, al Senado y a la Generalitat Valenciana.
Por puntos
Ahora bien, cada punto se votó por separado, un factor clave que es el que permitió que Ruz y los suyos -y ahí vino su incongruencia- reculara a medias con el aborto. Hasta el extremo de que, en un quiero y no puedo, no rechazó la moción aprobada por Vox en marzo, esa que hablaba de abolir la ley actual del aborto, pero, al mismo tiempo, se ponía del lado de la izquierda en tres puntos: el de reafirmar el compromiso del Ayuntamiento de Elche con el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su maternidad, en el marco de la legislación vigente; y el de manifestar el rechazo del Ayuntamiento de Elche a la utilización de las instituciones públicas para promover discursos que cuestionen derechos fundamentales, así como a cualquier forma de retroceso en materia de igualdad; junto al de dar traslado de los acuerdos al Gobierno de España, al Senado y a la Generalitat Valenciana. Todo después de que, como recordó el portavoz socialista y su homóloga de Compromís, incluso el vicesecretario general del PP, Jaime de los Santos, trasladó sólo un par de días después de la moción aprobada por los de Ruz a finales de marzo que el presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo, siempre había dejado claro que, mientras siguiera al frente del PP, a ninguna mujer que quisiera interrumpir libremente su embarazo se le iban a poner trabas, y más siendo una ley respaldada por el Tribunal Constitucional, enmendándole así la plana al regidor ilicitano
Entre la incomodidad y las disculpas
Una marcha atrás a medias con unos argumentos de nuevo con contradicciones y entre los que a Ruz se le vio extremadamente incómodo, y por momentos dio la sensación de que se disculpaba. “Tengo muchos defectos, muchísimos. Probablemente por ostentar la responsabilidad que tengo, más que cualquiera de los que está en esta sala, y eso te hace vulnerable y hace que te equivoques”, dijo, para, a continuación, señalar que “la mejor manera en esta vida de corregir lo que uno ha hecho mal es pedir perdón y avanzar”, subrayando que “creo en la democracia, soy un demócrata”. A partir de ahí, aseguró respetar las opiniones de quienes están a favor del aborto y de los provida, e hizo hincapié en que el Ayuntamiento no legisla, sino gestiona. “Esto es una trampa. Ninguno de los 27 que estamos aquí legislamos”, defendió, a lo que apuntó que “lo importante es el derecho que tenemos todos a manifestar lo que consideremos y a respetar lo que que considera el de enfrente sin rasgarnos las vestiduras”.
¿Libertad de voto?
Fue entonces cuando el alcalde y presidente del PP -porque se encargó de resaltar que actuaba en calidad de uno y otro cargo- destacó que en una reunión de su grupo habían acordado que cada concejal del PP podría votar lo que estimara oportuno en este pleno. El problema es que ese es el argumento que utilizó hace un mes, cuando puso el foco en que cada uno tiene libertad de voto y que el suyo no es un partido “monolítico”, y entonces, igual que este martes, los once ediles votaron en bloque. “La semana pasada tuve una reunión de grupo con mis concejales, porque de esto va el asunto en cuestión, del respeto, y les propuse algo que ha suscitado polémica en el grupo, pero creo que es lo que tengo que hacer: como creo en la democracia y como creo en la libertad de expresión y como creo, y esto es muy importante, también en la objeción de conciencia ante cualquier circunstancia y ante cualquier realidad, les he dado a mis concejales libertad de voto para que voten lo que consideren en este asunto del pleno”, explicó Pablo Ruz en su intervención de este martes. No hubo fuga alguna. Fueron todos y todas a una, pese a que otra vez había reiterado como hace un mes que no creía que los partidos fueran “bloques monolíticos”.
De Gilead a los huevos de águilas
Todo ello en un escenario en el que Esther Díez incidió en que con mociones como las aprobadas en marzo Elche se sitúa más cerca de “una película de terror, del Gilead de El cuento de la criada”, incidiendo en que los partidos de derecha lo que quieren es imponer al resto su moral. Incluso puntualizó que Pablo Ruz “no hizo estas declaraciones para contentar a sus socios de Vox, las hizo por convencimiento propio”, a lo que agregó que el alcalde “no necesita a unos ultras tirando de la cuerda, porque es bastante ultra para posicionarse en este punto”. Rodil, mientras, se reiteró en que “la vida de un ser personal merece por lo menos la misma protección que el huevo de un águila, porque nos parece una macabra aberración que la legislación pueda castigar con una multa de 15.000 euros y dos años de cárcel a alguien que destruye el huevo de un águila, pero permite el derecho de matar a un hijo con síndrome de Down hasta el final del embarazo”.
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