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Testean un hongo que promete ser aliado de cultivos del Camp d'Elx frente a las noches tropicales y las plagas

Científicos abordan en la Estación Experimental los últimos avances con un microorganismo que acelera la floración y multiplica el tamaño de las plantaciones

Cultivos de granada daños por las elevadas temperaturas en el campo de Elche.

Cultivos de granada daños por las elevadas temperaturas en el campo de Elche. / Matías Segarra

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Las noches tropicales, cada vez más frecuentes en el Mediterráneo y, por extensión, en el Camp d'Elx, amenazan cultivos sensibles al impedir que las plantas se recuperen del estrés térmico durante la noche. Frente a este escenario, científicos están testeando el uso de un hongo beneficioso, Pochonia chlamydosporia, capaz de proteger los cultivos frente a enfermedades, estimular su crecimiento y ayudarles a resistir mejor frente a las altas temperaturas derivadas del cambio climático.

La investigación parte del Laboratorio de Fitopatología de la Universidad de Alicante, que alberga una de las mayores colecciones mundiales de cepas de Pochonia, en colaboración con el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), que tiene su sede en Elche. Precisamente este miércoles el investigador de la UA Luis V. López fue uno de los ponentes que cerró las IX Jornadas Ibéricas de Horticultura Ornamental celebradas desde el lunes en la Estación Experimental, exponiendo lo que supone esta innovación en la biotecnología agrícola.

El investigador de la UA

Un momento de la ponencia del investigador Luis V.López del departamento de Fitopatología de la UA / J.R.Esquinas

El experto explicó que este hongo, desarrollado y estudiado durante más de tres décadas, podría convertirse en una herramienta clave para cultivos mediterráneos como el granado, especialmente ante el aumento de las llamadas “noches tropicales”, capítulos cada vez más frecuentes en los que las temperaturas nocturnas no descienden lo suficiente.

Estimulación

Se puso el foco en que determinados hongos beneficiosos no solo combaten patógenos, sino que además modifican la fisiología de la planta para favorecer su crecimiento y producción.

En el caso de la citada Pochonia, el investigador explicó que se trata de un hongo nematófago que es capaz de colonizar la planta sin hacer daño a las células de la raíz y acaba con nematodos fitopatógenos, es decir, organismos microscópicos que dañan las raíces y cuya eliminación tradicional, debido a que son difíciles de combatir, ha dependido durante años de productos químicos altamente tóxicos, muchos de ellos ya prohibidos.

Por eso se hace necesaria una solución sostenible para evitar que los cultivos se echen a perder ante la retirada del mercado de ciertos fitonisanitarios. Por ello el reto está en que el agricultor llegue a generar en sus parcelas las condiciones para que este aliado natural, que funciona a modo de "vacuna", pueda desarrollarse generando un equilibrio biológico, teniendo en cuenta que donde se propaga activa respuestas inmunes.

De ahí que se vaya a probar en extensiones controladas como las que tiene el centro autonómico en la carretera de Dolores para evaluar si se puede dar el salto a producciones grandes.

Floración temprana

Los ensayos muestran que las plantas tratadas con distintas cepas de Pochonia pueden multiplicar su crecimiento hasta diez veces respecto a cultivos no tratados. Además, expuso el investigador que el hongo produce ácido indolacético, una hormona vegetal relacionada con el desarrollo, y ayuda a solubilizar fósforo, uno de los nutrientes más difíciles de absorber por las plantas.

Los resultados observados incluyen plantas más vigorosas, floración adelantada y más frutos. El equipo ha detectado en plantas ya colonizadas por Pochonia una fuerte sobreexpresión de proteínas relacionadas con el estrés térmico, lo que viene a indicar que esta respuesta abriría la puerta a utilizar el microorganismo como aliado frente a fenómenos extremos como altas temperaturas o sequías.

López Llorca recordó investigaciones realizadas en ambientes salinos y semiáridos, así como estudios internacionales en zonas geotérmicas del parque de Yellowstone, para explicar cómo ciertas simbiosis microbianas permiten a las plantas sobrevivir en condiciones extremas.

Resistente

A preguntas de algunos de los asistentes, el investigador explicó que la aplicación más eficaz del hongo podría realizarse en semilleros o mediante suspensiones de esporas en el riego. También avanzó que el grupo trabaja en formulados granulados con quitosano, una sustancia natural que potencia el efecto del hongo.

Se destacó, igualmente, que este hongo es muy resistente por sus estructuras, y que podría persistir en el suelo tras procesos de solarización o biofumigación, aunque el científico matizó que habría que estudiar caso por caso.

Plagas

Durante la jornada también se expusieron algunas de las principales amenazas que tienen los cultivos de planta ornamental. La investigadora del IVIA Ana Pérez Sierra advirtió sobre el creciente impacto que tienen otro tipo de hongos y oomicetos provocando desde manchas foliares hasta el colapso total de las plantas y la pérdida completa de la producción. De ahí que marcase que el reto no es solo combatir la enfermedad cuando aparece, sino impedir que se disperse dentro de los viveros.

Pérez Sierra refirió que un estudio europeo reciente apunta a que de una muestra de 2.000 viveros el 98% registraron ciertos patógenos y que precisamente muchas infeccione se originan por errores de manejo aparentemente pequeños, como el uso de agua contaminada, superficies con mal drenaje o la acumulación de restos vegetales infectados.

Dispersión

Lo más preocupante, insistió, es que muchas plantas pueden transportar el virus sin mostrar síntomas visibles, con lo que un solo ejemplar puede servir de vehículo de dispersión hacia diferentes zonas geográficas, y más en el sector del viverismo donde se producen exportaciones a diario. Durante la sesión también se hizo mención a la enfermedad fúngica de la seca de la encina donde se han visto implicados varias especies de patógenos lo que demuestra la complejidad del diagnóstico.

Diagnóstico

A este respecto, se puso énfasis en la necesidad de identificar exactamente qué organismo está causando la enfermedad antes de aplicar tratamientos para prevenir que un uso indiscriminado de fungicidas enmascare los síntomas.

Aunque señaló que en algunos países ya se utilizan hongos como Trichoderma y determinadas bacterias para poner a raya los denominados oomicetos, reconoció que todavía faltan estudios concluyentes que demuestren una eficacia estable en condiciones reales de producción.

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