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Las Cruces de Mayo de Elche se afianzan en una tarde de estrenos

La procesión esquiva la lluvia, pero se ve obligada a salir una hora más tarde por las circunstancias meteorológicas en una jornada que terminó celebrándose con normalidad, un ambiente que llenó las calles del centro de fervor juvenil y con participación de cofradías procedentes de toda la provincia

Así ha sido la procesión de la Cruz de Mayo en Elche

María González

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María González

María González

Las puertas de la parroquia de San Juan Bautista de Elche todavía estaban cerradas cuando comenzó a escucharse la banda de música. Con uniformes rojos y cerca de 100 instrumentistas, la Agrupación Musical La Piedad de Oliva dio paso a la salida del trono de la Santa Cruz. Un momento esperado por cientos de cofrades, la mayoría de ellos especialmente jóvenes, desde hace un año, cuando organizaron por primera vez esta procesión. Aunque la salida estaba prevista inicialmente para las 17 horas, la organización decidió retrasarla una hora ante las previsiones del tiempo. Una decisión marcada por la precaución y que finalmente permitió que la procesión recorriera las calles de la ciudad con total normalidad.

Salida de la iglesia de San Juan Bautista.

Salida de la iglesia de San Juan Bautista. / María González

Novedad

En esta ocasión no portaban la antigua cruz del Cristo de la Agonía, sino que ya contaban con la suya popia. Un precioso paso en el que se levantaba de nuevo el ángel del Resucitado, pero esta vez con una gran cruz llena de flores blancas que se llevaba la mirada de todos los presentes en el recorrido.

Además, la cita reunió no solo a jóvenes cofrades ilicitanos, sino también a representantes llegados desde distintos puntos de la provincia, como San Vicente del Raspeig, la Vega Baja o Alicante, que quisieron acompañar a la Juventud Cofrade en una jornada que volvió a poner el foco en la convivencia entre hermandades y en el creciente protagonismo juvenil.

Sin embargo, si algo destacaba era la devoción. Durante el recorrido se podía observar en las facciones de los fieles la emoción con la que acompañaban a la Santa Cruz por las calles de Elche. A sus pies, cuatro cuadrillas de costaleros, tanto hombres como mujeres, bailaron el paso, treinta personas más que el pasado año.

Paso de la Santa Cruz.

Paso de la Santa Cruz. / María González

Se consolida

La jornada había comenzado horas antes en las Clarisas con un acto de hermanamiento con los Jóvenes Cofrades de Alicante. No obstante, ya venían de un viernes en el que celebraron una cena de hermandad que fue precedida por la vigilia de oración en la misma parroquia que abrió la procesión.

Tras su estreno en el Año Jubilar y la buena acogida que tuvo en su primera edición, la iniciativa ha regresado este año con el objetivo de afianzarse dentro del calendario cofrade ilicitano. Lo que comenzó como una propuesta impulsada por la Juventud Cofrade de la Semana Santa de Elche ha ido encontrando una continuidad en apenas dos ediciones, convirtiéndose en un punto de encuentro para los jóvenes de distintas hermandades, que encuentran en esta cita una forma distinta de vivir la convivencia, la organización y el sentimiento cofrade más allá de los dáis centrales de la Semana Santa, con la intención de seguir creciendo y consolidándose en los próximos años.

120 costaleros llevaron el paso.

120 costaleros llevaron el paso. / María González

Y es que desde el inicio del recorrido se percibían las ganas con las que los fieles afrontaban esta jornada. Los jóvenes cofrades mostraban la ilusión de quienes ven en esta cita algo más que una procesión, convirtiéndola en un sentimiento común.

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