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El atropello en Elche de dos zorros en solo diez días lanza la señal de alerta en la N-332 a la altura de El Altet

Vecinos reclaman señalización y más protección para la fauna en el corredor natural entre el humedal ilicitano del Clot de Galvany y Agua Amarga

Dos zorros atropellados en 10 días junto al Clot de Galvany en Elche

Dos zorros atropellados en 10 días junto al Clot de Galvany en Elche / INFORMACIÓN

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

La aparición de dos zorros muertos en menos de dos semanas en la carretera Nacional 332, a su paso por el término municipal de Elche, ha vuelto a poner el foco en el impacto del tráfico sobre la fauna silvestre en una de las zonas naturales más sensibles del litoral sur de Alicante. Los atropellos se han producido en el entorno del túnel de El Altet, en la vía que conecta Alicante con Santa Pola, entre áreas de alto valor ecológico como el Clot de Galvany, el Saladar de Agua Amarga, el Fondet de la Senieta y las zonas de cultivo próximas de la partida de Saladas.

Levantan la voz vecinos como Jesús Climent, residente en Gran Alacant y usuario habitual de la citada vía, que alerta de un problema que, a su juicio, ya no puede considerarse puntual. Hace poco más de una semana vio un zorro atropellado en la cuneta, en el tramo pasado el aeropuerto en dirección a Gran Alacant. Poco después, en sentido contrario, después de atravesar el túnel de El Altet hacia Alicante, localizó otro ejemplar muerto. «Me ha llamado mucho la atención y al mismo tiempo generado preocupación», explica, tras detenerse en un entrante de la carretera para comprobar si el animal seguía con vida.

Cortado

La zona donde han aparecido los animales muertos no es un espacio cualquiera. La N-332 atraviesa un corredor ecológico donde confluyen humedales, saladares, charcas, dunas, lomas, montes litorales y cultivos. Es, en la práctica, una franja de paso para numerosas especies que se mueven entre el Clot de Galvany, Agua Amarga, el Fondet de la Senieta y el entorno del Carabassí y Arenales del Sol.

La aparición de dos zorros muertos en menos de dos semanas en la carretera Nacional 332, a su paso por el término municipal de Elche, ha vuelto a poner el foco en el impacto del tráfico sobre la fauna silvestre

La aparición de dos zorros muertos en menos de dos semanas en la carretera Nacional 332, a su paso por el término municipal de Elche, ha vuelto a poner el foco en el impacto del tráfico sobre la fauna silvestre / Jesus Climent (@fotodivision)

Los vecinos relacionan estos atropellos con la época de cría. En estas semanas, los adultos se desplazan más para buscar sustento y alimentar a sus camadas, lo que aumenta su exposición al tráfico. «Esta preocupante mortalidad coincide con la época de cría, cuando los adultos se arriesgan más cruzando carreteras para alimentar a sus camadas», señala.

A su juicio, la carretera actúa como una barrera que modifica el hábitat. «La fragmentación del entorno entre el Clot de Galvany y la Sierra obliga a la fauna a invadir el asfalto», advierte. Por eso los vecinos reclaman una mayor concienciación de los conductores y señalización específica en los puntos críticos para reducir el riesgo de atropellos.

Este vecino considera que las imágenes de los zorros muertos evidencian un conflicto creciente entre tráfico y biodiversidad, «un problema que ya no puede ignorarse. Es vital proteger a esta especie clave para el equilibrio de nuestro ecosistema local», insiste.

Presión

La preocupación de Climent no se limita a los zorros. Asegura que en esta misma carretera es habitual ver aves muertas y recuerda una escena reciente en la que observó a dos gaviotas en mitad de la calzada picoteando el cadáver de otro animal atropellado. Ese tipo de situaciones, advierte, no solo muestra el impacto directo sobre la fauna, sino que también multiplica el riesgo para aves carroñeras u oportunistas que bajan al asfalto atraídas por restos de animales.

El vecino vincula el aumento de riesgos con la creciente presión humana sobre toda esta zona litoral. Más tráfico, más urbanizaciones, más desplazamientos y más ocupación del territorio reducen la tranquilidad de los habitantes de los espacios naturales y obligan a los animales a moverse en un paisaje cada vez más fragmentado y peligroso.

En este sentido, critica especialmente el crecimiento urbanístico en Gran Alacant, donde, sostiene, se han perdido áreas naturales de gran valor en la sierra del Faro y se siguen perdiendo espacios por la expansión de nuevas urbanizaciones. A su juicio, la construcción no se detiene y la presión sobre el territorio aumenta para acoger cada vez a más población, principalmente extranjera, sin que se ponga suficiente atención en las consecuencias ambientales. Climent habla incluso de una cierta deshumanización ante la muerte de animales en carretera, como si la presencia de fauna atropellada en los márgenes se hubiera normalizado. Para él, cada ejemplar muerto debería entenderse como una señal de alarma sobre el estado del territorio.

Clot de Galvany

El zorro común, Vulpes vulpes, es una especie habitual en el Clot de Galvany, aunque su carácter huidizo hace que muchas veces sea más fácil detectar su presencia por señales indirectas como excrementos, huellas, comederos o zonas de descanso. En los últimos años, sin embargo, se ha producido un aumento de las observaciones directas en este paraje.

La propia información divulgativa del Clot advierte de que, desgraciadamente, todos los años suelen localizarse ejemplares atropellados en las carreteras y viales asfaltados próximos al paraje. Su presencia se detecta especialmente en terrenos situados al noroeste y norte de la charca central, pero también en los sectores dunares del Carabassí y de El Altet.

Se trata de un animal territorial, que delimita su área mediante conductas no agresivas. Tiene una dieta omnívora muy variada, basada en insectos, pequeños mamíferos, vegetales, carroña y otros desechos. Esa capacidad de aprovechar distintos recursos lo convierte en una especie adaptable, pero también expuesta a los riesgos de las zonas humanizadas.

Un zorro captado por una cámara de fototrampeo en el paraje natural de El Clot de Galvany. | INFORMACIÓN

Un zorro captado por una cámara de fototrampeo en el paraje natural de El Clot de Galvany. | INFORMACIÓN

Su papel ecológico es relevante. Su consumo de frutos lo convierte en un importante dispersor de semillas silvestres, ayudando a la regeneración vegetal. También contribuye al equilibrio de poblaciones de pequeños animales y al aprovechamiento de carroña, lo que lo sitúa como una pieza más dentro de la dinámica del ecosistema.

El zorro es principalmente crepuscular y nocturno, aunque también puede estar activo de día durante el invierno o en zonas poco antropizadas. Posee un olfato muy desarrollado y un oído especialmente fino, capaz de detectar presas que emiten sonidos de baja frecuencia. Su vista está adaptada tanto a la luz diurna como a la oscuridad.

Un paraje de gran valor

El Clot de Galvany es uno de los espacios naturales más importantes del término municipal ilicitano. Sus 360 hectáreas incluyen un mosaico de saladares, charcas, dunas, lomas, montes y elementos patrimoniales como construcciones militares de la Guerra Civil o restos arqueológicos. Todo ello le otorga un alto valor ambiental, histórico y cultural.

El paraje está gestionado por Aigües d’Elx como parte de su compromiso con el medioambiente. Se trata de un enclave protegido que alberga una notable biodiversidad y que mantiene una relación ecológica estrecha con otros espacios próximos, como el Fondet de la Senieta, Agua Amarga, los sistemas dunares de El Altet-Arenales del Sol y Carabassí, y los montes del Cabeçó-Carabassí y la Sierra del Cabo. Por todo ello, la N-332 atraviesa mucho más que un simple tramo de carretera: corta un territorio donde la fauna se desplaza, se alimenta, cría y busca refugio.

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