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Suciedad y botellones en un parque del barrio Porfirio Pascual en Elche

Los vecinos del parque de Francisco Fernández Ordóñez reclaman más limpieza y atención en el barrio, especialmente en la ladera y las calles contiguas, donde denuncian acumulación de basura, fiestas nocturnas al aire libre y falta de mantenimiento, lo que ha derivado en un progresivo deterioro de la zona

Mal estado y suciedad en la ladera del parque Francisco Fernández Ordóñez

Mal estado y suciedad en la ladera del parque Francisco Fernández Ordóñez / Héctor Fuentes

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María González

María González

Las botellas vacías brillan entre los matorrales de la ladera. A pocos metros, bolsas de basura que se acumulan entre la maleza. Cuando cae la noche, el silencio del entorno de Porfirio Pascual, concretamente en la zona del río que abre paso al parque Francisco Fernández Ordóñez de Elche, deja paso a la música, las voces y los botellones que, según vecinos del barrio, se repiten prácticamente a diario. De día, la imagen cambia poco: suciedad acumulada, rincones sin limpiar y una sensación de abandono que quienes viven en la zona aseguran soportar desde hace años.

Acumulación de residuos

La ladera que conecta el barrio con el cauce del río se ha convertido en uno de los puntos más deteriorados de la zona. Los vecinos alertan de acumulación constante de basura, restos abandonados y falta de limpieza en un entorno que, aseguran, lleva años sin un mantenimiento regular. "Toda esa parte llena de basura lleva muchos años sin que se haya tocado", explica Kevin Quezada, residente del barrio, mientras señala restos de plástico y residuos en el tramo de ladera que comprende desde el puente del Ferrocarril hasta el de Bimil·lenari. Desde este último, añade, pueden verse "sillas, botellas y basura por todas partes" acumuladas entre la vegetación y los desniveles de la ladera.

Suciedad por la zona del parque Francisco Fernández Ordóñez.

Suciedad por la zona del parque Francisco Fernández Ordóñez. / Héctor Fuentes

La situación empeora especialmente después de las noches de botellón. Según relatan varios residentes, las reuniones multitudinarias son habituales tanto los fines de semana como entre semana, principalmente en la zona del parque Francisco Fernández Ordóñez. "Todas las noches, todas las semanas", resume una vecina, quien añade que "aquí se oye de todo y luego se dejan todas las botellas y desperdicios".

Excremetos animales

Además de la suciedad provocada por los botellones, los vecinos denuncian la falta de civismo en otras situaciones cotidianas. Excrementos de perro, orines en las esquinas y basura acumulada forman parte, aseguran, de la imagen habitual del entorno. "Todas las esquinas están meadas", critica la vecina, que pide "ser un poco cívicos" a quienes utilizan diariamente la zona verde junto al río, ya que "el olor sube hasta nuestras casas", recalca.

Los vecinos aseguran haber trasladado las quejas al Ayuntamiento en numerosas ocasiones. "Nos hartamos de llamar", señala una residente, que recuerda que hace apenas dos meses se retiraron "cuatro camiones llenos de basura" de una de las zonas más degradadas tras la insistencia ciudadana. Sin embargo, consideran que las actuaciones llegan tarde y únicamente cuando la acumulación ya es extrema. "No hay que dar lugar a las quejas para que se cuide el barrio", insiste, añadiendo que la dejadez "extrema" de la zona se remonta a hace "cuatro o cinco años".

Excrementos animales en la zona.

Excrementos animales en la zona. / Héctor Fuentes

Compraventa de materiales

En medio de esta situación, el barrio se encuentra además en pleno proceso de obras de rehabilitación, que fueron iniciadas en febrero del pasado año. No obstante, aunque los vecinos valoran positivamente las actuaciones urbanísticas, alertan que los trabajos también han traído nuevos problemas relacionados con los materiales de construcción. Y es que, según explica una vecina, durante los últimos meses se ha vuelto habitual ver cómo diferentes personas recogen ventanas, hierros, cemento y otros materiales procedentes de las obras para venderlos o reutilizarlos. "Vienen, cargan lo que les apaña y luego lo venden... Que yo entiendo que todo el mundo tenemos que ganarnos la vida de alguna forma, pero esto lo pagamos los vecinos para nuestra obra", explica indignada.

También asegura que muchos de esos restos terminan acumulados junto a la ladera y las calles cercanas, pudiendo suponer un riesgo para la vegetación por riesgo de incendio con la llegada del calor, refiriéndose a los vidrios de las ventanas que estas personas resguardan a la intemperie en la zona del río. "Tenemos cristales y esto es un peligro", lamenta.

Así, los vecinos consideran que falta control sobre el material sobrante y temen que el deterioro continúe incluso cuando finalicen las obras.

Acumulación de basura cerca del parque.

Acumulación de basura cerca del parque. / Héctor Fuentes

Un barrio olvidado

La sensación general entre los residentes es que Porfirio Pascual continúa siendo uno de los barrios más olvidados de la ciudad. "Qué limpita está la Glorieta y el Carrer Ample, pero qué dejados estamos nosotros", explica una afectada. Otro vecino comparte la misma percepción y considera que la inversión municipal se concentra principalmente en las zonas más céntricas y turísticas de Elche. "Todo el dinero para mejorar el centro tiene sentido, pero aquí no tocan nada y también pagamos impuestos", afirma.

Mientras avanzan las obras y continúan las quejas vecinales, quienes viven en esta zona reclaman medidas que vayan más allá de actuaciones puntuales de limpieza. Piden mantenimiento, mayor vigilancia y una intervención que permita recuperar un entorno que, pese a su proximidad al río y a las zonas verdes, aseguran sentirse cada vez más degradado.

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