Investigación
Fisabio y la UMH de Elche abren nuevas vías contra el alzhéimer
Un estudio vincula las alteraciones de una proteína con la enfermedad, lo que podría servir para dar con un diagnóstico más precoz y con posibles tratamientos dirigidos para frenar la enfermedad

Los investigadores responsables del estudio que podría adelantar el diagnóstico de Alzheimer / INFORMACIÓN
Un equipo investigador de Fisabio del Hospital General de Elche, desarrollado en el Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha identificado alteraciones en una proteína implicada en los mecanismos biológicos del alzhéimer, un hallazgo que puede ayudar a avanzar hacia diagnósticos más precoces y tratamientos más eficaces. El estudio, publicado en la revista científica Alzheimer’s Research & Therapy, relaciona el descenso selectivo de la proteína ADAM10 con procesos clave en la acumulación del péptido amiloide en el cerebro, uno de los rasgos característicos de esta enfermedad neurodegenerativa.
La investigación ha sido liderada por la doctora María Salud García Ayllón, investigadora principal de Fisabio. En el trabajo han participado investigadores de la UMH, de Fisabio, del propio Instituto de Neurociencias y de la Federal University of São Carlos, en Brasil. Los resultados permiten comprender mejor por qué se forman las placas amiloides en el cerebro de las personas con alzhéimer y abren una nueva línea de trabajo en torno a ADAM10 como posible marcador diagnóstico y diana terapéutica.
Una proteína protectora
El estudio se centra en la proteína ADAM10, que en condiciones normales ayuda a evitar la acumulación del péptido amiloide en el cerebro. Esta molécula es el componente principal de las placas amiloides, unos depósitos anormales de proteínas que aparecen en el cerebro de los pacientes con alzhéimer y que están directamente relacionados con el desarrollo y progresión de la enfermedad.
Según los resultados obtenidos, la disminución de ADAM10 podría favorecer la formación de esas placas y contribuir al avance del alzhéimer. La relevancia del hallazgo está en que no se trata solo de describir una alteración más, sino de señalar un posible punto de intervención para entender mejor el origen de la enfermedad y buscar nuevas estrategias frente a ella.
“Este hallazgo nos ayuda a entender mejor qué está fallando en el cerebro de los pacientes y por qué se produce la enfermedad”, explica María Salud García Ayllón, investigadora principal del estudio. “Además, nos da pistas muy valiosas para poder intervenir antes y de forma más eficaz”, aclara la experta.
El alzhéimer sigue siendo uno de los grandes retos biomédicos por su impacto sanitario, social y familiar. Su desarrollo es complejo y progresivo, y durante años puede avanzar de forma silenciosa antes de que los síntomas sean evidentes. Por eso, identificar cambios biológicos tempranos resulta clave para mejorar tanto el diagnóstico como el diseño de futuras terapias.
En este caso, la investigación apunta a que el descenso de ADAM10 está relacionado directamente con la enfermedad y no únicamente con el envejecimiento. Esta distinción es importante porque permite separar los cambios propios de la edad de aquellos que podrían estar vinculados de forma más directa al proceso patológico del alzhéimer.
Tejido cerebral y líquido cefalorraquídeo
El trabajo se ha realizado a partir de muestras de tejido cerebral y de líquido cefalorraquídeo de pacientes con alzhéimer y de personas sanas de distintos rangos de edad. Esa comparación ha permitido analizar si los cambios observados en ADAM10 responden al envejecimiento normal o si, por el contrario, se asocian de manera específica a la enfermedad.
Los resultados indican que la reducción de esta proteína está vinculada al alzhéimer , lo que refuerza su interés científico. La proteína ADAM10 pasa así a situarse como un elemento relevante para seguir investigando tanto en el ámbito del diagnóstico como en el de posibles tratamientos dirigidos.

Los investigadores de Fisabio han realizado las pruebas del estudio en el Hospital General de Elche / INFORMACIÓN
Uno de los aspectos más destacados del estudio es que el descenso de ADAM10 se ha detectado también en el líquido cefalorraquídeo, el fluido que rodea el cerebro y la médula espinal. Este dato abre la posibilidad de que, en el futuro, pueda estudiarse su utilidad como herramienta para mejorar la detección de la enfermedad.
“Poder medir este tipo de cambios de forma accesible nos permitiría avanzar hacia diagnósticos más precoces y precisos”, señala García Ayllón. No obstante, el equipo investigador advierte de que serán necesarios nuevos estudios para confirmar su aplicación clínica y determinar hasta qué punto este marcador puede incorporarse a la práctica médica.
La detección temprana es uno de los grandes objetivos en alzhéimer. Cuanto antes se identifiquen los cambios asociados a la enfermedad, mayores pueden ser las oportunidades para intervenir, monitorizar la evolución del paciente o seleccionar tratamientos en fases menos avanzadas. En este sentido, los investigadores consideran que ADAM10 aporta una nueva pista para estudiar mejor el proceso.
La investigación también puede ayudar a explicar por qué algunas rutas biológicas dejan de proteger al cerebro frente a la acumulación del péptido amiloide. Si ADAM10 actúa normalmente como un elemento que ayuda a evitar esa acumulación, su descenso podría reducir esa capacidad protectora y facilitar la aparición de placas.
Nuevas líneas terapéuticas
Además de su posible valor diagnóstico, el estudio abre nuevas líneas de investigación sobre mecanismos de protección cerebral relacionados con ADAM10. La posibilidad de estudiar tratamientos dirigidos a restaurar o potenciar la función de esta proteína es uno de los caminos que se abren a partir de estos resultados.
Los investigadores no plantean el hallazgo como una solución inmediata, sino como un avance en el conocimiento de la enfermedad. En patologías complejas como el alzhéimer, cada nuevo mecanismo identificado puede resultar útil para construir estrategias más completas. La búsqueda de terapias eficaces exige comprender qué procesos fallan, cuándo empiezan a fallar y cómo pueden modularse.
“Nuestro objetivo es que estos avances puedan traducirse en beneficios reales para los pacientes, mejorando su calidad de vida y ofreciendo nuevas opciones terapéuticas”, concluye la investigadora principal.
El trabajo ha sido financiado por la Fundación Fisabio, la Generalitat Valenciana y el Instituto de Salud Carlos III, y refuerza el papel de la investigación pública en la generación de conocimiento biomédico orientado a mejorar la salud de la ciudadanía.
En el estudio han participado la estudiante de doctorado Adriana Gea y la doctora María Salud García Ayllón, ambas de Fisabio. También han colaborado investigadores del Instituto de Neurociencias de la UMH, como el catedrático Javier Sáez Valero y la investigadora Inmaculada López Font. Además, durante una estancia, participó Renata Valle Pedroso, de la Federal University of São Carlos, en Brasil. El artículo científico cuenta también con los investigadores Henrik Zetterberg y Kaj Blennow entre sus firmantes.
La publicación científica lleva por título “Selective reduction of ADAM10 in brain and cerebrospinal fluid of Alzheimer’s disease patients” y concreta el hallazgo principal: la reducción selectiva de ADAM10 tanto en cerebro como en líquido cefalorraquídeo de pacientes con Alzheimer. Este dato refuerza la hipótesis de que la alteración de esta proteína no responde únicamente al envejecimiento, sino que está asociada directamente a la enfermedad, lo que aumenta su interés como posible biomarcador diagnóstico y como objetivo terapéutico.
El artículo completo es: Gea-González, A., Valle-Pedroso, R., López-Font, I., Zetterberg, H., Blennow, K., Sáez-Valero, J., & García-Ayllón, M. S. (2026). Selective reduction of ADAM10 in brain and cerebrospinal fluid of Alzheimer’s disease patients. Alzheimer's Research & Therapy. https://doi.org/10.1186/s13195-026-02007-6
La publicación de los resultados en Alzheimer’s Research & Therapy sitúa este trabajo dentro del debate científico internacional sobre los mecanismos que explican la progresión del alzhéimer y sobre la búsqueda de biomarcadores que ayuden a detectar antes la enfermedad.
El hallazgo no modifica todavía la práctica clínica, pero sí aporta una base para seguir avanzando. Al relacionar el descenso de ADAM10 con la acumulación amiloide y con la enfermedad más allá del envejecimiento normal, el estudio ofrece una nueva pieza para entender mejor qué ocurre en el cerebro de los pacientes. Y, sobre todo, señala un camino: anticipar el diagnóstico, afinar la detección y explorar tratamientos más dirigidos frente a una de las enfermedades neurodegenerativas más complejas.
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