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La donación que en Elche llega cuando la vida apenas empieza

En la UCI neonatal del Hospital General, la leche materna donada no es solo alimento. Es tratamiento, protección y, muchas veces, una primera oportunidad para bebés prematuros que caben en dos manos. Desde 2017, cerca de 500 recién nacidos han recibido 800 litros de leche humana donada. Detrás hay 114 madres y una cadena silenciosa de generosidad

Banco de leche del Hospital General de Elche

Banco de leche del Hospital General de Elche / INFORMACiÓN

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

Hay gestos pequeños que sostienen mundos. Mundos que, por pequeños que sean, mundos son y vida llevan. Un bote etiquetado. Una extracción hecha en casa, de madrugada, mientras otro bebé duerme. Una madre que guarda leche para un hijo ajeno al que no conoce y que, sin embargo, la necesita como se necesita el aire o el calor. En el Hospital General Universitario de Elche, la donación de leche materna tiene esa forma humilde y poderosa: la de un tratamiento esencial para los recién nacidos más vulnerables.

Con motivo del Día Mundial de la Donación de Leche Materna, celebrado esta semana, el Servicio de Neonatología del centro ilicitano quiere poner en valor una práctica que, desde fuera, puede parecer solo un acto solidario, pero que dentro de una UCI neonatal se convierte en una herramienta clínica de primer orden. La leche humana donada no solo alimenta. Protege, reduce complicaciones graves asociadas a la prematuridad y mejora la evolución de bebés que nacen demasiado pronto o en condiciones especialmente delicadas.

Desde 2017, el Hospital General de Elche es receptor de leche procedente del Banco Regional de Leche Materna de la Comunidad Valenciana. Desde entonces, cerca de 500 bebés se han beneficiado de este recurso y el hospital ha recibido alrededor de 800 litros de leche materna donada. Son cifras frías, pero detrás de cada litro hay una historia cálida: una madre que podía donar, un bebé que no podía esperar y un equipo sanitario que sabe que, en esos primeros días, cada gota cuenta.

Un banco para los más pequeños

Desde 2022, además, el Hospital General Universitario de Elche es centro selector de madres donantes. Eso significa que ya no solo recibe leche del banco regional, sino que también capta, valora y acompaña a mujeres del departamento de salud que quieren donar. En estos años, se han enviado 300 litros de leche humana donada gracias a la solidaridad de 114 madres.

La coordinación diaria la llevan dos profesionales: Aure Carbonell, técnico en cuidados de enfermería y responsable del banco de leche en el hospital, y Consuelo Vázquez, coordinadora médica y pediatra. Carbonell, con 25 años de experiencia en la unidad de Neonatología, explica el proceso con naturalidad de oficio antiguo: la madre llama, se informa, la entrevistamos, se revisan hábitos de vida y antecedentes obstétricos, y se le realiza una analítica para descartar enfermedades que puedan transmitirse a través de la leche.

Cartel conmemorativo del Día Mundial de la Donación de Leche Materna, con los datos del servicio en el Hospital General Universitario de Elche

Cartel conmemorativo del Día Mundial de la Donación de Leche Materna, con los datos del servicio en el Hospital General Universitario de Elche / INFORMACIÓN

“Actualmente tenemos 27 madres del departamento donando”, explica Carbonell. Son mujeres de Elche y del entorno que, mientras crían a sus propios bebés, reservan parte de su leche para otros recién nacidos. Algunas llegan por la difusión del hospital, otras por redes sociales, por la página del departamento o por la asociación La Mama d’Elx, entidad que apoya la lactancia materna y también ayuda al hospital a correr la voz cuando hay necesidad.

El proceso es riguroso porque los receptores son bebés extremadamente vulnerables. En la analítica se descartan infecciones y enfermedades transmisibles como herpes, sífilis y otras de transmisión sexual, además del citomegalovirus, que puede resultar peligroso en este contexto. Una vez confirmado que la madre es apta, acude al hospital para hacer la primera donación.

Esa primera vez también es una pequeña clase. Se le enseña cómo lavarse, cómo colocarse gorro y mascarilla, cómo esterilizar el sistema sacaleches, cómo llenar los botes, cómo etiquetarlos y qué hacer inmediatamente después de la extracción. Todo tiene su orden. Todo importa. La leche materna es un líquido biológico vivo y, precisamente por eso, debe tratarse con máximas garantías.

De casa al banco regional

Después de esa primera donación, el circuito continúa. Si la madre vive en Elche o dentro del área establecida, puede beneficiarse de un transporte domiciliario que recoge la leche en casa. Si no, la donante la lleva al hospital. Desde allí, se envía al banco de leche de Valencia, donde se pasteuriza antes de regresar al centro para los bebés ingresados en la UCI neonatal.

La pasteurización es imprescindible. “La leche se tiene que pasteurizar”, explica Carbonell. No se trata de leche compartida de manera informal, como ocurría antiguamente con las nodrizas. Al estar destinada a niños prematuros o frágiles, se reduce la carga bacteriana para garantizar la seguridad. La leche humana tiene bacterias beneficiosas, pero si aumenta el número de colonias puede resultar perjudicial para un bebé que todavía no tiene fuerza para defenderse.

Ahora mismo, con las 27 donantes activas, el hospital cubre sus necesidades. Pero el equilibrio es delicado. Hay épocas, especialmente cuando las madres se reincorporan al trabajo, en las que la donación baja. No siempre porque tengan menos leche, sino porque necesitan crear reservas para sus propios hijos. Carbonell apunta que cualquier medida que favoreciera la lactancia materna ayudaría también indirectamente a la donación. “A todas las madres, donantes y no donantes, les vendría bien para la lactancia”, señala.

Cuando falta leche, las unidades deben ajustar criterios. A veces, en el conjunto de la Comunidad Valenciana, no hay suficiente para todos los bebés que podrían beneficiarse. Entonces se prioriza a los más vulnerables. El problema es conocido por los profesionales: los prematuros que inician alimentación artificial tienen más riesgo de sufrir enterocolitis necrosante, una enfermedad digestiva muy grave. Carbonell recuerda que antes de la existencia del banco se veían más complicaciones digestivas severas y más casos que no salían adelante por la fragilidad de estos bebés.

“Yo llevo 25 años en la unidad de Neonatología y antes de haber banco las cirugías digestivas y los nenes que no salían por prematuridad eran muchos más”, recuerda. Según explica, el último caso de enterocolitis en el hospital fue hace unos tres años y afectó a un niño que no cumplía criterios para recibir leche donada.

Imagen de una mamá que recibió ayuda y ahora es donante en el Hospital General de Elche

Imagen de una mamá que recibió ayuda y ahora es donante en el Hospital General de Elche / INFORMACIÓN

Cada gota cuenta

La leche materna donada se administra a los prematuros de forma distinta a la imagen común del biberón. Muchos de estos bebés aún no pueden succionar. Los menores de 32 semanas suelen alimentarse mediante sonda nasogástrica u orogástrica. A veces la leche cae por gravedad, gota a gota. Otras, se administra con pequeñas bombas, como un medicamento que entra despacio en el cuerpo. Hay algo casi ceremonial en esa lentitud: la vida no siempre irrumpe; a veces avanza en gotas.

Para las madres donantes, el retorno emocional suele ser muy fuerte. El hospital les envía una carta de agradecimiento en la que se les comunica a cuántos niños han ayudado. Ese gesto, dice Carbonell, hace que muchas repitan si vuelven a ser madres. “Tenemos varias madres que repiten”, señala. La donación deja una huella, quizá porque pocas acciones permiten ver de forma tan directa que algo propio ha servido para sostener la vida de otro.

Hay casos que resumen todo el sentido del banco. Por ejemplo el de una madre -la de la foto- con un bebé ingresado, que primero recibió leche donada, produce ahora suficiente para convertirse ella misma en donante. El círculo se cierra con discreción: quien recibió ayuda empieza a ayudar. “Es un acto que hay que agradecer cómo se merece”, dice Carbonell. Y añade: “Un acto solidario más directo que ese creo que hay poco”.

Una madre da el pecho a su hijo

Una madre da el pecho a su hijo / INFORMACiÓN

El hospital quiere expresar su agradecimiento a todas las mujeres que donan mientras cuidan de sus propios bebés. Su generosidad permite que recién nacidos prematuros reciban en sus primeros días un tratamiento que mejora su evolución, reduce riesgos y aporta defensas. La leche humana donada no es un gesto accesorio: para muchos pacientes diminutos, representa una auténtica oportunidad de vida.

Cómo ser donante de leche materna

Quienes deseen ser donantes pueden dirigirse al Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario de Elche, en Camí de l’Almassera, 11. También pueden solicitar información a través del correo bancoleche_elx@gva.es o en el teléfono 626 78 69 88. El mensaje del banco de leche es sencillo, casi de sentido común, pero tiene la hondura de las cosas verdaderas: porque cada gota cuenta. Y cada donación puede cambiar una vida.

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